Toma tus chistes locales y guárdalos en la maleta.
Toma esa canción que descubrimos en aquel viaje
y haz el favor de no tararearla cerca de mí.
Este manual sugiere que dividamos el pasado:
tú te quedas con los años de risas en el colegio,
yo me quedo con las noches de llanto en el sofá.
Es injusto, lo sé.
Pero no se puede ser dueño de un recuerdo
con alguien que ahora te saluda con la mano fría.