La regla de oro es esta:
Si alguien pregunta por ti, di que te conocí hace poco.
Miente.
Di que fuimos "conocidos de paso",
que coincidimos en un par de fiestas,
que nunca supiste cómo tomo el café.
Es más fácil convencer al mundo de que eres un extraño
que explicarles que una vez fuiste mi columna vertebral.
El manual es claro:
Si no podemos ser amigos, y no podemos ser amantes,
el único camino que queda
es pretender que nunca fuimos nada.