Alguien va a heredar mis chistes,
el mapa de tus miedos y el orden de tus días.
Alguien va a lidiar con las peleas
que nosotros no supimos resolver por la distancia.
Me dicen que sonríes,
que ya no hay monotonía en tus domingos,
y mi orgullo se retuerce
porque yo pude ser ese, pero elegí ser sombra.
Es el golpe final de la amnesia:
ver que la vida sigue sin nosotros,
que la niña que conocí en el parque
ahora construye castillos en una playa
donde yo ya no tengo permitido caminar.