La oficina de Claudia olía a café cargado y a ese perfume caro que parece advertirte que vas a ser despedido. La Directora de Alto Rendimiento no era una mujer de medias tintas; tenía medallas, trofeos olímpicos en su vitrina y una mirada capaz de congelar el nitrógeno.
Mateo estaba sentado en el borde de la silla, con la espalda tan recta que parecía una extensión del respaldo. Lucas, en cambio, se desparramaba con las piernas largas estorbando el paso.
—He revisado los informes de la Villa —comenzó Claudia, dejando una carpeta sobre la mesa con un golpe seco—. Quejas por ruido, discusiones en el pasillo y, para rematar, hoy los veo a punto de liarse a golpes en la pista frente a los entrenadores junior.
—Él empezó —dijeron los dos al mismo tiempo.
Se miraron con odio. Mateo bufó y Lucas puso los ojos en blanco.
—No me importa quién empezó —cortó Claudia—. Lo que me importa es que el Comité de Selección está dudando en otorgar la beca de Excelencia este año. Dicen que no quieren representar a la universidad con atletas que no saben convivir.
A Mateo se le detuvo el corazón. Sin esa beca, sus padres lo obligarían a dejar el hielo (algo que claramente amaba) y volver a la empresa familiar, donde lo esperaban como líder, aunque él odiaba esa idea. El pánico le subió por la garganta.
—Directora, le aseguro que mi rendimiento no ha bajado y...
—Guarda silencio, Mateo. Escuchen. Si quieren esa beca, van a tener que demostrar que son el ejemplo de “unidad deportiva” que el folleto de la universidad pregona. A partir de la próxima semana, ambos participarán en el programa de Entrenamiento Cruzado.
Lucas se enderezó de golpe, la sonrisa burlona desapareció de su cara.
—¿Perdón? ¿Qué significa eso?
—Significa, Lucas, que tú vas a pasar dos tardes a la semana en las sesiones de flexibilidad y coreografía de Mateo. Y Mateo, tú vas a asistir a los entrenamientos de resistencia y choque del equipo de hockey.
—¡Es una locura! —saltó Mateo, poniéndose de pie—. ¡Podría lesionarme! Mis músculos están entrenados para la elasticidad, no para que me embistan contra una valla.
—Y yo no voy a ponerme a bailar en mallas frente a mis compañeros —gruñó Lucas, apretando los puños.
Claudia se levantó, apoyando las palmas sobre el escritorio. Su autoridad llenó la habitación.
—No es una sugerencia. Es un requisito. Se tomarán fotos, se subirán a las redes del centro y demostrarán que el patinaje y el hockey no son agua y aceite. Si uno de los dos falta o causa problemas, ambos quedan fuera de la lista de candidatos para la beca. ¿Fui clara?
El silencio en la oficina era sepulcral. Mateo miró a Lucas. Lucas miró a Mateo. Por primera vez desde que se conocieron, estaban de acuerdo en algo: sus vidas acababan de convertirse en un infierno.
—Clara, Directora —masculló Mateo, sintiendo que el mundo se le venía abajo.
—Bien. Ahora fuera de mi oficina. Tienen una sesión de fotos promocional en el gimnasio a las cinco. Ya la he programado. Procuren no matarse antes de que el fotógrafo llegue.
Salieron de la oficina en silencio. Solo cuando la puerta se cerró a sus espaldas, Lucas se giró hacia Mateo, pasando una mano por su cabello revuelto.
—Dos tardes a la semana haciendo... ¿Qué? ¿Piruetas? —Lucas soltó una risa nerviosa, aunque sus ojos mostraban puro terror—. Mis amigos van a colgarme del palo de la portería.
Mateo lo miró de arriba abajo, recuperando su máscara de frialdad para ocultar el miedo.
—Al menos tus amigos te verán. Yo tendré que sobrevivir a un entrenamiento de hockey sin que un bruto como tú me rompa una costilla. Así que más te vale aprender a patinar sin embestir con esos hombros, Torres.
—Lo que tú digas, Rayito de Sol —Lucas se dio la vuelta, pero antes de alejarse, se detuvo—. Ah, y prepárate para las cinco. Odio las fotos, así que intenta que salgamos bien a la primera. No quiero pasar ni un segundo más de lo necesario fingiendo que me agradas.
Mateo lo vio irse, sintiendo un nudo en el estómago que no tenía nada que ver con el hambre. El plan de los 300.000 caracteres estaba en marcha, pero su cordura estaba a punto de patinar fuera de control.