Manual de la Comisura

Caso 01

La mueca perfecta

Hace dos años el mundo de Hyoka cambió drásticamente, su hermano menor, Han, falleció. Hyoka siempre había sido lista. Sus padres y personas cercanas le exigían la perfección, menos su hermano. Su hermano siempre había sido su único punto de apoyo, con Han podía reír de verdad, relajarse. Pero un día cualquiera, Han fue a comprar… y nunca volvió, horas después de que ya hubiera tenido que estar en casa, sus padres recibieron una llamada. Han había sido atropellado, y había fallecido en el acto.

Semanas después fue el funeral. En el funeral tan solo había familiares cercanos. Cuando Hyoka se acercó al ataúd de Han para despedirse por última vez… tan solo pudo sonreír tristemente, sus labios temblaban, y no se atrevía a decir ninguna palabra para no romper en llanto al notar que su hermano iba vestido con un pantalón azul claro, su color favorito, y que entre sus manos se encontraba una rosa blanca, parecido a su tono de piel ahora. Se alejó con manos temblorosas y ese día fue el más doloroso de su vida. Comenzaron a pasar días, semanas, y Hyoka en modo de defensa contra sus sentimientos comenzó a crear una máscara. Ya no podía desahogarse con nadie, así que para no sentir esa tristeza acumulada, comenzó a ahogarla entre sonrisas falsas y forzadas. Pasaba horas en el baño, frente al espejo, memorizando cada milímetro para ocultar su dolor tras una sonrisa “real”.

Hoy, Hyoka se mira al espejo, cansada, pero practicando su sonrisa, la sonrisa “perfecta”, la que todos esperan. Sale del baño, y cuando va a la puerta principal… pasa delante del cuarto de su hermano fallecido. Contiene las lágrimas y sale de casa, para ir a su instituto, donde sus amigos la esperan, ignorantes de su dolor. Ella les saluda con energía y una amplia sonrisa, que cada vez parecía más natural. ¿La mentira algún día se volvería realidad?

En el instituto sus amigos y ella van caminando por los pasillos, sus amigos hacen bromas, todos los pasillos son muy ruidosos antes de que suene la campana de clase, pero de repente… únicamente hay silencio para ella, podía sentir su corazón latiendo en su pecho con rapidez. Un chico que venía de frente llevaba el mismo peinado que su hermano, pelo rubio, con un flequillo corto al frente, pero que se va alargando a los costados, el pelo es corto, medio rapado, pero no mucho, como su hermano siempre le decía que lo iba a llevar cuando fuera mayor. Y de repente, era como si el tiempo se hubiera acelerado, otorgándole a aquel desconocido los años que a Han le habían robado. Había hecho lo que le decía de pequeño, o eso le parecía a ella. Hyoka se acerca al chico, dejando atrás a sus amigos con una simple excusa de "tengo algo importante que hacer” que siempre le funciona tan bien, y lo llama por el nombre de su hermano.

– ¿Han…?

El chico parece sorprendido, confundido, pero amablemente le contesta.

– No… Yo me llamo Leo, soy nuevo, un placer conocerte.

A Hyoka se le desmorona por un milisegundo su sonrisa perfecta, pero vuelve a sonreír.

– Oh, el placer es mío, me llamo Hyoka, y tu pelo me pareció muy bonito.

A Hyoka le tiembla imperceptiblemente la comisura de los labios, y sus manos están apretadas en los bolsillos, pero nadie se da cuenta de su nerviosismo y cómo la presión en su pecho se eleva lentamente.

Vuelve con sus amigos y van a clase, donde encuentra la grata sorpresa de que Leo va a la misma clase que ella, y que el profesor les había sentado juntos. Hyoka saluda a Leo amablemente y se sienta. Pasan los días, hacen proyectos juntos, hablan sobre sus sueños futuros, quedan para hacer los deberes… y a veces se fija en la mano de Leo, como escribe, a veces se queda mirándole por largos segundos… Siempre busca similitudes entre su hermano y Leo. Lentamente Hyoka y Leo comienzan a forjar una amistad, con momentos divertidos, donde a veces Hyoka no tiene que fingir su sonrisa… porque es real. También hay momentos de vacío, sus ojos miran al vacío y su sonrisa se desvanece ligeramente, y de colapsos, en los que su pulso se acelera, siente presión en el pecho y sus manos tiemblan, donde Leo le recuerda a su hermano fallecido:

Cuando están comiendo juntos y Leo elige la misma comida que a su hermano le encantaba, cómo reacciona Leo cada vez que Hyoka hace una broma, como Leo le llama por el mismo apodo que su hermano fallecido, Hyo… Siempre encuentra similitudes entre su hermano y la persona que está comenzando a amar, pero… ¿son similitudes de verdad, o Hyoka se comienza a inventar detalles al buscar obsesivamente a su hermano?

Hoy están en casa de Hyoka, han quedado para hacer los deberes, ambos están acostados en el suelo, comentando sus dificultades en matemáticas e intentando solucionar las dudas entre miradas tímidas y leves sonrojos. Hay veces que Hyoka se queda mirándole fijamente, y deseando que él la quiera, lo que después le hace sentir culpable. Pero Leo también comienza a sentir cosas por ella

Esa misma semana han quedado en el parque, está anocheciendo, el cielo se tiñe con un color anaranjado y Hyoka está nerviosa, esperando sentada en el césped junto a un árbol. Leo aparece, se sienta junto a ella y comienzan a hablar de cosas cotidianas, como siempre, pero en algún punto de la conversación se hace el silencio, un silencio cómodo, donde ambos están pensativos. Los dos se miran, algo nerviosos, Leo le abraza y le pregunta si pueden comenzar a salir juntos… Hyoka al principio estaba emocionada, a punto de decir sí. Pero cuando se separa y le mira a los ojos… ve a su hermano muerto, decepcionado, y se separa bruscamente, levantándose y poniendo una excusa patética, nunca había sido tan mala mintiendo, “se me ha olvidado algo en casa”, qué tonta ha sido, y ahora que no podía arreglar su mentira, se aleja caminando con pasos apresurados, con su pulso acelerado, sus manos tiemblan y maldice internamente por haber estropeado lo único bueno que tenía.




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