A veces el cansancio no viene del cuerpo.
Viene de fingir que todo está bien mientras por dentro algo lleva demasiado tiempo rompiéndose.
Hay personas que se acostumbraron tanto a sobrevivir que olvidaron cómo se siente vivir en paz.
Y lo más triste es que nadie lo nota.
Porque aprendieron a sonreír correctamente.
A responder, estoy bien sin dudar.
A esconder el dolor en lugares donde nadie pudiera encontrarlo.
Pero incluso las almas más silenciosas también se cansan de cargar tanto peso solas.
—Nyxial Thornveil
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desarrollo personal, literatura emocional, reflexiones y espiritual
Editado: 18.05.2026