Manual para no enamorarse de Alessandro.

Capítulo 19.

El universo claramente tenía algo contra nosotros

—Creo que estoy en problemas, Julieta.

—¿Por qué?

—Porque llevo meses intentando enamorarme despacio.

Su pulgar acarició suavemente mi mano.

—Y ya no estoy seguro de estar logrando la parte de despacio.

Mi corazón se rindió oficialmente.

No quedaba dignidad.

No quedaba estabilidad emocional.

No quedaba absolutamente nada.

Solo Alessandro mirándome como si yo fuera la única persona en aquella terraza.

Y sinceramente...

yo también estaba empezando a mirarlo de la misma forma.

Ninguno habló durante unos segundos.

Porque ya no hacía falta.

Las palabras se habían quedado pequeñas para todo lo que estaba pasando entre nosotros.

La ciudad brillaba a nuestro alrededor.

La música seguía sonando suavemente.

Y Alessandro comenzó a acercarse apenas.

Muy despacio.

Como si quisiera darme todo el tiempo del mundo para apartarme si así lo deseaba.

Pero no quería.

Para nada.

Mi respiración se volvió más lenta.

Mi corazón más rápida.

Qué combinación tan horrible.

Sus ojos bajaron hacia mis labios.

Los míos hicieron exactamente lo mismo.

Y entonces...

RIIIIIIING.

Los dos nos sobresaltamos.

Parpadeé confundida.

Alessandro cerró los ojos.

—No puede ser.

El sonido volvió a escucharse.

RIIIIIIING.

Miramos hacia un lado.

Era un teléfono.

No el suyo.

No el mío.

El teléfono fijo decorativo que estaba junto a la barra del restaurante.

Un objeto que aparentemente seguía existiendo en pleno siglo XXI.

Nos quedamos viéndolo unos segundos.

—¿Acabamos de ser interrumpidos por un teléfono antiguo? —pregunté.

Alessandro parecía ofendido personalmente.

—Sí.

—Qué humillante.

—Muchísimo.

Eso fue tan absurdo que terminé riéndome.

Y cuando empecé a reírme, Alessandro también.

Los dos.

Al mismo tiempo.

Hasta que la tensión romántica explotó en una carcajada completamente ridícula.

—No puedo creerlo —dije limpiándome una lágrima de risa.

—Yo sí. Mi vida funciona así.

—¿El destino te odia?

—El destino es un hater profesional.

Seguí riéndome mientras negaba con la cabeza.

Y fue justo ahí cuando Alessandro se quedó observándome otra vez.

Pero esta vez no había tensión.

Solo ternura.

Pura ternura.

—¿Qué? —pregunté.

Él sonrió.

—Nada.

—Otra vez estás haciendo eso.

—¿Qué cosa?

—Mirarme como si fueras a escribir poesía.

—Jamás escribiría poesía.

—Mentira.

—Tal vez una vez.

Abrí muchísimo los ojos.

—¿ESCRIBES POESÍA?

—No cambies de tema.

—¡TÚ CAMBIASTE DE TEMA!

Su risa volvió a aparecer.

Y Dios.

Creo que nunca lo había visto tan relajado.

Tan feliz.

Tan él.

Entonces su celular vibró sobre la mesa.

Los dos miramos la pantalla.

Esta vez sí era el suyo.

Hospital.

La sonrisa desapareció apenas un poco.

Suspiró.

—¿Tienes que irte?

Alessandro observó el mensaje unos segundos antes de guardar el teléfono.

—Dentro de media hora.

Asentí.

No era ideal.

Pero tampoco era una despedida inmediata.

Y, para mi sorpresa, Alessandro tomó mi mano otra vez.

Como si hacerlo fuera completamente natural.

—Entonces todavía tengo media hora contigo.

Mi corazón hizo una voltereta.

—Qué romántico te pusiste.

—Es tu culpa.

—¿Mi culpa?

—Sí.

—Explícate.

La sonrisa regresó a su rostro.

—Desde que apareciste, soy considerablemente menos racional.

Solté una carcajada.

—Eso es imposible.

—Lo es.

—Eres médico.

—Y tú eres un peligro para mi objetividad.

—Eso sonó muy científico.

—Intenté hacerlo profesional.

—Fallaste.

—Lo sé.

Nos quedamos sonriendo unos segundos.

Y entonces ocurrió algo extraño.

Algo simple.

Algo pequeño.

Algo que, por alguna razón, significó muchísimo.

Alessandro levantó nuestras manos entrelazadas y apoyó un beso suave sobre mis nudillos.

Nada más.

Ni dramático.

Ni exagerado.

Solo un gesto tranquilo.

Cariñoso.

Sincero.

Y fue peor que cualquier beso imaginario que hubiera esperado.

Porque estaba lleno de intención.

Cuando levantó la mirada hacia mí, sus ojos seguían sonriendo.

—¿Sabes qué es lo peor?

—¿Qué?

—Que ahora sí estoy completamente perdido contigo, Julieta.

Y por primera vez desde que lo conocí...

no tuve ninguna duda de que decía la verdad. 💗📖✨



#2440 en Novela romántica
#719 en Otros
#307 en Humor

En el texto hay: humor, romace, vida cotidiana

Editado: 02.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.