—Hay algo que llevo semanas queriendo hacer.
Mi corazón olvidó cómo funcionar.
Completamente.
Estábamos frente a mi edificio.
La calle estaba tranquila.
Las luces de los departamentos brillaban suavemente detrás de las ventanas.
Y Alessandro acababa de dar un paso hacia mí.
Solo uno.
Pero fue suficiente para que el mundo entero pareciera quedarse en silencio.
—¿Semanas? —pregunté intentando sonar normal.
Fracaso absoluto.
Alessandro sonrió apenas.
—Sí.
—Eso suena preocupante.
—Para mí también.
Solté una pequeña risa nerviosa.
Porque por primera vez desde que lo conocía...
él también parecía nervioso.
Muy poco.
Pero estaba ahí.
En la forma en que exhaló lentamente.
En cómo bajó la mirada un segundo antes de volver a verme.
Y, extrañamente, eso me tranquilizó.
Porque Alessandro siempre parecía tan seguro.
Tan estable.
Tan imposible de desordenar.
Pero no conmigo.
Conmigo también sentía cosas.
Y eso significaba más de lo que podía explicar.
—Julieta —dijo suavemente.
Dios.
La forma en que pronunciaba mi nombre debería ser ilegal.
—¿Sí?
—Voy a hacer algo muy poco profesional.
—¿Como médico o como empresario?
—Como hombre que lleva meses enamorándose de ti.
Mi respiración se detuvo.
Por completo.
Porque ahí estaba.
La palabra.
Enamorándose.
Real.
Directa.
Sin esconderse detrás de bromas.
Sin rodeos.
Y Alessandro no apartó la mirada después de decirla.
No se arrepintió.
No retrocedió.
Simplemente se quedó ahí.
Esperando.
Dándome espacio para sentir todo aquello.
Y sinceramente...
yo también llevaba meses enamorándome de él.
De su paciencia.
De su ternura.
De la forma en que cuidaba a todos.
De cómo siempre encontraba una manera de hacerme sentir importante.
De Alessandro.
Solo Alessandro.
La sonrisa apareció en mis labios antes de que pudiera evitarlo.
Y él la vio.
Claro que la vio.
Siempre veía todo.
—Creo que yo también estoy en problemas —murmuré.
Algo suave cruzó por sus ojos.
Algo tan feliz que hizo que mi corazón doliera un poco.
De la manera bonita.
Entonces Alessandro levantó una mano.
Despacio.
Como si quisiera asegurarse de que yo estuviera cómoda con cada segundo de aquello.
Sus dedos rozaron mi mejilla.
Suaves.
Cálidos.
Y esta vez no apartó la mano.
—¿Puedo besarte? —preguntó en voz baja.
Y Dios mío.
Eso.
Eso terminó de destruirme.
Porque podía haberlo hecho sin preguntar.
Podía haber asumido.
Podía haber aprovechado el momento.
Pero Alessandro era Alessandro.
Respetuoso incluso cuando estaba enamorado.
Paciente incluso cuando claramente ya no quería seguir siéndolo.
Lo observé unos segundos.
Memorizándolo.
La luz de la calle.
Sus ojos.
La sonrisa nerviosa que intentaba ocultar.
Y asentí.
Solo una vez.
Pero fue suficiente.
La expresión de Alessandro cambió inmediatamente.
Más suave.
Más cálida.
Más feliz.
Y entonces se inclinó hacia mí.
Lento.
Sin prisas.
Como si hubiera esperado demasiado tiempo para arruinar aquel momento.
Yo también me acerqué.
Y cuando finalmente sus labios encontraron los míos...
todo se sintió exactamente como él.
Tranquilo.
Cálido.
Seguro.
No fue un beso impulsivo.
Ni desesperado.
Fue un beso que decía:
"Aquí estás."
Como si ambos hubiéramos llegado por fin a donde llevábamos meses caminando.
Cuando nos separamos, ninguno habló inmediatamente.
Porque sinceramente...
¿qué se suponía que dijera una persona después de besar al hombre que llevaba meses ocupando todos sus pensamientos?
Alessandro apoyó la frente contra la mía y soltó una pequeña risa.
—Por fin.
Sonreí.
—Por fin.
—El universo estuvo muy cerca de arruinar esto varias veces.
—Especialmente el teléfono de aquella terraza.
—Lo sigo odiando.
Eso me hizo reír.
Y Alessandro sonrió al escucharme.
Como siempre.
Como si fuera uno de sus sonidos favoritos.
Entonces me observó durante unos segundos.
Y dijo algo tan simple que volvió a desarmarme completamente.
—Hola, novia.
Mi corazón se rindió oficialmente.
—Hola, novio.
La sonrisa que apareció en su rostro fue tan genuina que, por primera vez, entendí exactamente lo que había querido decir su hermana.
Sí.
Alessandro Bianchi estaba enamorado.
Y la verdad era que yo también. 💗📖✨
Fin de la primera etapa de la historia.
Ahora comienza una nueva: Alessandro y Julieta como pareja. 💕