Manual para no enamorarse de Alessandro.

Capítulo 29.

La primera vez que tuvieron miedo

Hay momentos que cambian una historia.

No porque ocurra algo enorme.

Sino porque una verdad sale a la superficie.

Y después de eso...

ya no puedes fingir que no existe.

Después de aquella conversación, Julieta no pudo dejar de pensar en las palabras de Alessandro.

"Ya no recuerdo cómo era mi vida antes de que llegaras."

La frase se quedó con ella durante días.

Mientras estudiaba.

Mientras caminaba.

Mientras intentaba dormir.

Porque por primera vez entendió que no era la única que estaba construyendo algo importante.

Alessandro también.

Y eso era hermoso.

Pero también daba miedo.

Mucho miedo.

Era viernes por la noche cuando Alessandro pasó por ella.

No había restaurante elegante.

No había planes especiales.

Solo una caminata por una feria nocturna instalada en una plaza del centro.

Luces colgadas entre los árboles.

Música en vivo.

Puestos de comida.

Familias caminando.

Niños corriendo.

Y por alguna razón...

Julieta estaba feliz.

Muy feliz.

—¿Sabes qué me gusta de esto? —preguntó ella mientras caminaban.

—¿Qué?

—Que parece una cita normal.

Alessandro levantó una ceja.

—¿Y nuestras otras citas no son normales?

—Una vez me llevaste a una terraza escondida.

—Bonita terraza.

—Otra vez apareciste con tu hermana en una emboscada emocional.

—Lucía sigue pensando que eres adorable.

—Eso no ayuda a tu caso.

La risa de Alessandro apareció inmediatamente.

Y Dios.

Seguía siendo su sonido favorito.

Terminaron comprando comida callejera.

Después un café.

Después un postre que ninguno necesitaba.

Y cuando estaban sentados en una banca observando las luces de la feria, ocurrió algo inesperado.

—¿Puedo preguntarte algo serio? —preguntó Julieta.

Alessandro la miró.

—Siempre.

Ella bajó la vista hacia su vaso.

Por primera vez parecía nerviosa.

Y eso llamó inmediatamente la atención de Alessandro.

—Julieta.

—¿Sí?

—¿Qué pasa?

Ella respiró profundo.

Luego soltó la pregunta.

—¿Nunca te da miedo?

Silencio.

—¿Qué cosa?

Julieta levantó la mirada.

Y Alessandro notó algo raro.

Algo vulnerable.

—Nosotros.

La palabra quedó suspendida entre ellos.

Pequeña.

Pero enorme al mismo tiempo.

Porque era la primera vez que hablaban de eso.

De verdad.

No del romance.

No de las citas.

No de lo felices que eran.

Sino del miedo.

Alessandro guardó silencio varios segundos.

Pensando.

Y Julieta sintió cómo su corazón comenzaba a acelerarse.

Porque de repente aquella conversación parecía importante.

Mucho más importante de lo que había imaginado.

Finalmente él habló.

—Sí.

Ella parpadeó.

—¿Sí?

—Claro que me da miedo.

La sinceridad de su respuesta la sorprendió.

Porque Alessandro nunca fingía.

Nunca decía lo correcto solo porque sonaba bonito.

Decía la verdad.

Y eso era una de las cosas que más amaba de él.

—¿Por qué? —preguntó.

Alessandro apoyó los antebrazos sobre las rodillas.

Mirando las luces de la plaza.

—Porque me importas.

La respuesta llegó tan simple que dolió.

—Y cuando alguien te importa de verdad...

siempre existe el riesgo de perderlo.

Julieta tragó saliva.

Porque exactamente eso era lo que ella sentía.

Y escuchar que Alessandro también lo sentía hizo que todo pareciera más real.

Más profundo.

Más serio.

—Yo también tengo miedo —admitió finalmente.

Alessandro volvió la cabeza hacia ella.

Escuchando.

Siempre escuchando.

—¿De qué?

Julieta sonrió apenas.

Una sonrisa triste.

Pequeña.

—De acostumbrarme a ser feliz contigo.

El corazón de Alessandro se apretó.

Porque entendió exactamente lo que quería decir.

No era miedo a él.

Era miedo a cuánto significaba.

Durante unos segundos ninguno habló.

Porque ambos estaban sintiendo lo mismo.

La misma vulnerabilidad.

La misma honestidad.

La misma necesidad de quedarse.

Entonces Alessandro tomó su mano.

Despacio.

Como siempre.

Y entrelazó sus dedos con los de ella.

—Ven aquí.

Julieta sonrió.

—Eso ya lo habías usado antes.

—Y sigue funcionando.

—Qué tramposo.

—Muchísimo.

Ella terminó acercándose.

Y Alessandro apoyó suavemente su cabeza contra la de ella.

Nada más.

Sin dramatismo.

Sin promesas imposibles.

Solo cercanía.

Presencia.

—¿Sabes qué creo? —murmuró Alessandro.

—¿Qué?

Él sonrió.

Su voz salió tranquila.

Segura.

—Creo que tener miedo significa que vale la pena.

Julieta cerró los ojos un instante.

Y por primera vez desde que comenzaron aquella conversación...

el miedo disminuyó un poco.

Porque estaba con él.

Y de repente eso parecía suficiente.

Por ahora.

Por esta noche.

Por este momento.

Y a veces...

eso era exactamente lo que necesitaba el amor. 💗📖✨



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En el texto hay: humor, romace, vida cotidiana

Editado: 17.06.2026

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