Mar En Llamas

Capitulo 1

Camino por el sendero retirando las ramas que me estorban el paso hasta llegar a mi objetivo, el Fénix, esbozó una sonrisa sutil y dulce al verlo dormir.

Junto mis manos hasta ver un pequeño destello plateado rodearlas, esa energía la deposito con sutileza en el centro del circulo de rocas, la llama de agradecimiento, en Alaya solemos cada mes venir a depositar un poco de energía como agradecimiento de poder seguir con vida gracias a su magia.

Elevo la vista al cielo esperanzada de ver un dragón sobrevolar el cielo, al no verlo decido marcharme, camino hacia el palacio donde sé que mi madre me espera en la entrada. La vida en Alaya parece un sueño, un lugar rodeado de pequeñas hadas, dragones y sirenas, pero eso se arruina con la existencia de los piratas que acechan nuestros barcos y las islas. Se dice que desean robar nuestra fuente de magia, pero nadie sabe el motivo con certeza, algunos dicen que lo desean por envidia de que su isla es la única que no tiene magia, otros dicen que simplemente desean magia y otros dicen que fueron desterrados de las islas y no pueden usar magia así que quieren robar la fuente.

Al caminar entre los arboles mi vestido se atora con una rama.

Escucho un chillido y al volver la vista hacia atrás veo al Fénix mirarme con sus ojos dorados. Escucho un graznido y veo como mi marca de la mano derecha resplandece. Es una marca de un fénix, la que suele aparecer al cumplir los quince años, es un símbolo de que puedes usar magia menor y de que no tarda en desarrollarse tu poder.

-Interrumpes mi sueño, humana – me recrimina el fénix

-Lo lamento demasiado – agacho la vista en señal de arrepentimiento – Es solo que mi vestido se atoro con una rama.

El fénix baja la vista hacia mi vestido verde claro que sigue atorado…y que de la nada ya no lo está.

-Gracias – le dedico una sonrisa al fénix

-Debes tener más cuidado, humana – advierte

-Claro – doy media vuelta y me dirijo hacia el palacio.

Tal como me lo imagine mi madre me espera en la entrada, al ver que me acerco extiende sus brazos y me envuelve con ellos cálidamente cuando llego a su lado.

-Te tengo nuevas noticias – anuncia con una sonrisa

- ¿Cuáles? – pregunto con curiosidad

-Las tropas de dragones regresan mañana al medio día – anuncia con una sonrisa

Entre abro los labios y abro los ojos como platos ante la idea de verlo de nuevo.

- ¿De verdad? – no puedo contener mi tono entusiasmado

-Sí, cariño, llegan al medio día. Sylvan viene al frente

Eso es todo, mi emoción incrementa al punto de que no la pueda contener.

Dos años atrás las nuevas tropas de dragones empezaron una expedición en busca de barcos piratas, su deber es quemar los barcos y evitar que se acerquen en las islas, se supone que deben quedarse en el mar o en alguna de las pequeñas islas hasta no ver barcos acechando, lamentablemente esta ha sido la expedición que más tiempo ha llevado.

-Tiene dos años que no lo veo – susurro con la mirada perdida

-Aja –mi madre asiente

-Y lo veré mañana

-Si – mi madre me dedica una dulce sonrisa.

-No me lo creo – admito en voz baja

-Pues créetelo – mi madre me acuna el rostro – Solo se paciente, no tarda demasiado en llegar.

-Soy consciente de…

Una pequeña niña de cabello negro con un vestido sencillo que llega al suelo y de ojos verdes se me acerca y me abraza las piernas.

- ¡Princesa! – dice con emoción

Tomo a la niña entre mis brazos y le dedico una dulce sonrisa.

-Hola, pequeña – le aparto un mechón de cabello del rostro mientras su madre llega corriendo - ¿Cómo te llamas?

-Selene – responde – Selene Gunay

-Oh, qué lindo nombre tienes – admito y le doy un piquetito en la nariz – Selene, como la diosa de la luna y Gunay que significa luna, una hermosa conjugación – analizo

-Tiene un hermoso cabello, princesa – Toma un mechón de mi cabello plateado – Plateado…como la luna – susurra con su dulce y débil voz

-Y como el fénix – le recuerdo

-Yo no conozco al fénix – admite

-Descuida, lo conocerás en unos años – le aseguro

Su madre extiende los brazos y yo le entrego a la niña quien patalea en protesta.

-Lo lamento, princesa – se disculpa la mujer

-No pasa nada – aseguro

Dan media vuelta y se retiran del palacio.

Yo por mi parte entro junto a mi madre por las enormes puertas de mármol. En toda la isla el palacio y el templo del fénix son las únicas construcciones de mármol, los demás edificios y hogares están hechos de piedras resistentes al fuego.

-Volviendo al tema – mi madre se detiene en medio del pasillo – No te desesperes

-No lo hare – aseguro.

Mi madre me dedica una sonrisa conciliadora antes de entrar a su oficina y yo subo las escaleras hasta llegar al tercer piso, donde se encuentra mi habitación.

Al entrar veo a una chica de cabello castaño con un vestido sencillo, largo y con mangas largas, (como todos los vestidos de este lugar) y con alas de mariposa, sentada en el borde de mi cama.

-Celine – me cruzo de brazos - ¿Dónde estabas?

-En el valle – responde la pequeña hada con demasiada tranquilidad

- ¿Enserio? – la interrogo

-Si – asiente

- ¿Entonces por qué no te vi? Lo digo porque vengo de ahí – explico

-Fui al rio – responde haciéndose del tamaño de la palma de mis manos.

-Pequeña hada traviesa

Mi querida hada de compañía se encoge de hombros y vuela hacia mi hombro, donde se sienta con toda la comodidad del mundo. Me dirijo hacia la ventana y miro hacia el cielo en busca de una tropa de dragones…y no veo absolutamente nada. Ni un solo dragón a la vista.

Aunque claramente no los puedo ver porque falta demasiado tiempo para que lleguen.

-Se paciente – aconseja Celine

-Lo seré – aseguro en voz baja

Cierro las cortinas de mi habitación y voy hacia el baño.

-Me voy a bañar – le digo a Celine, quien se va hacia mi cama adoptando un tamaño normal




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