- ¡Majestad! – Grita Celine mientras me ayuda a levantarme del suelo - ¡MAJESTAD! – Vuelve a gritar, esta vez más fuerte.
Cuando por fin estoy de pie de nuevo miro hacia el mar donde se los barcos de piratas empiezan a llegar a la costa, uno incluso ya llego y su tripulación empieza a bajar, observo como los niños corren hacia el templo del fénix o incluso vienen hacia el palacio, pero es una mala idea, los piratas vendrán al palacio. Algunos adultos corren a enfrentarlos y otros corren con los niños.
- ¿Qué sucede? – pregunta mi madre entrando a la cima de la torre - ¿Por qué tanto grito? Ya saben que perfectamente pueden bajar y… - se interrumpe al ver los barcos en la costa del palacio.
-Los piratas están aquí, madre – respondo volviéndome para verla – Llegaron a la costa de la isla, ya no hay escapa….
-Escóndete en el palacio – exige mi madre mientras empieza a bajar las escaleras de la torre, yo me apresuro a seguirla indignada.
-No me voy a esconder cual cobarde – respondo enojada.
-Sí, si lo harás – Objeta – Ya perdí al amor de mi vida, no puedo perder también a mi única hija. Así que me vas a obedecer y te vas a esconder en el palacio para evitar que te rapten.
-Madre – digo siguiéndola escaleras abajo – Te he obedecido en todo lo que me has pedido, pero en esto no te puedo obedecer. No me esconderé como una cobarde, yo luchare igual que todos los demás, si realmente es una profecía se cumplirá de una u otra manera, es la ley de la vida y lo sabes.
-Pero no puedo permitir que corras ese peligro tan grande – niega con la cabeza – Y sale del palacio en dirección al mar, es decir al enfrentamiento con los piratas.
Un dragón enorme llega a los pocos minutos y aterriza en el centro del jardín del palacio, mi madre se sube por su pata derecha delantera y emprenden el vuelo hacia la frontera, intento conservar la calma y no ceder a la tentación de ir al enfrentamiento, pero me resulta muy difícil, así que tras un buen rato decido que iré al enfrentamiento.
- ¡Ey! – Exclama Celine al ver que subo las escaleras - ¿A dónde vas? – Me sigue escaleras arriba y al ver que tomo mi capucha se coloca en la puerta y me señala – No – ordena – No te atrevas, es muy arriesgado.
-Si quieres ven conmigo – le digo – Pero no intentes detenerme porque no lo vas a conseguir, no puedo quedarme aquí mientras todos los demás están luchando a muerte.
Celine suspira desesperada, pero se aparta.
-Espérame un momento – me pide – Pero no te vayas sin mí, que eso no te lo voy a permitir.
Se tarda tan solo un minuto en regresar, no me molesto en preguntar porque se fue, fue por lo mismo que yo una capa de color marrón. Para camuflajearse entre los piratas de Blacktide.
Bajamos las escaleras y salimos al jardín, donde extiendo mi brazo hacia el cielo y con magia menor hago la forma de un dragón, la señal para que algún dragón aterrice y nos recoja, no pasa ni un minuto cuando un dragón aterriza en el centro del jardín. Tanto Celine como yo lo montamos lo más rápido que podemos.
El dragón emprende el vuelo en dirección al oeste, justo donde se alcanzan a ver los barcos piratas en las costas de la isla, miro en todas las direcciones, pero todos los barcos están alrededor de la isla, nos están rodeando para que no podamos escapar. Llegamos a la frontera justo a tiempo para ver como varias personas, Hadas y dragones están peleando con los piratas, estoy a punto de guiar al dragón donde están los demás, pero en ese momento vislumbro piratas escondidos en el bosque. Tomo los cuernos del dragón y lo guio hacia el bosque.
El dragón ruge en protesta, pero al fijar la vista en el bosque deja de oponer resistencia y aterriza justo donde los piratas esperan para atacar a personas que intentan huir con los niños hacia el palacio.
Celine y yo desmontamos al dragón y este alza el vuelo, pero se mantiene sobre el bosque esperando una orden para atacar, sabe que es arriesgado dejarnos solas con aproximadamente veinte piratas escondidos
-Es muy poco profesional que se escondan entre los arboles – digo en cuanto el dragón desaparece. Celine desenvaina una espada que mantiene en su cadera derecha y la toma con las dos manos en posición de ataque y defensa.
-Y es muy arriesgado acercarse demasiado a la cueva del lobo, ¿No cree? – Escucho una voz fuerte y un tanto ronca proveniente del bosque. Desenvaino una espada de mi espalda y esta resplandece con un destello azulado, al igual que la de Celine.
-Si yo no me acerco, nadie lo hará – respondo adoptando la postura de defensa…y en ese momento me arrepiento de no haberme cambiado el vestido por mi ropa de cuero – Sera mejor que salgan y dejen de esconderse – Recomiendo.
La capucha de Celine se le resbala de la cabeza a causa del viento y yo involuntariamente me llevo la mano a la cabeza. Tengo mi cabello oculto para que no me reconozcan, pero si mi capucha se cae, mi cabello se revelara y sabrán que soy a quien tanto están buscando.
-Siga deseando cosas imposibles – responde la misma voz fuerte y seria – Ah, y no hace falta que oculte el cabello, princesa – escucho una risa fría y yo me tambaleo.
- ¿Cómo lo saben? – interrogo y del bosque sale un hombre de aproximadamente 1.90 de altura, con la piel bronceada, cabello largo y castaño con una barba de días, los ojos de color café y rasgados, con la mandíbula y los pómulos marcados. Trago saliva he intento pensar entre la neblina de mi mente.
-Sabíamos que, si nos ocultábamos un poco, te acercarías para asegurarte de que no hubiera nadie, tienes un afán por querer mantener a todo el reino a salva y no solo a tu isla, sino también a las demás, en especial a Gaelick – Dice con una sonrisa de orgullo y yo lo veo totalmente pasmada – Tranquila, están a salvo, por ahora.
- ¡Zenith! – Se escucha un grito proveniente del centro del bosque…<<El fénix>> - ¡Te necesitamos!