Abro los ojos y al ver a mi alrededor y ver solo un cuarto de madera vacío, suspiro con pesadez, fui tan idiota al permitir que me raptaran, por permitir eso mi reino quedo a la deriva, claro tienen a mi madre, pero ella estará preocupada por Eladie.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que me raptaron, pero puedo estimar que un día. Lo estimo por el dolor de mis heridas y de mi cuerpo por los golpes de mi batalla, <<Tengo que encontrar la manera de salir de aquí>> es en lo único que puedo pensar, solo en eso y en cómo hacerlo…Una imagen rápida pasa por mi mente, pero yo simplemente la alejo, usaría todo menos eso.
Los golpes de mi cuerpo me duelen demasiado durante todo el tiempo que estoy ahí, sin embargo, eso es lo último que me importa, solo me importa salir de ahí y regresar a mi hogar y asegurarme de que todos están bien, claro que es inútil pensar eso cuando nos atacaron los piratas y no solo eso, sino que me raptaron. Me siento como una idiota.
Recargo mi cabeza en la pared y vuelvo a cerrar los ojos, lo único que puedo hacer es eso, cerrar los ojos y rezar para que al abrirlos ya no esté ahí y este en mi palacio, junto a Celine. Al recordar el momento en que se desvaneció las lágrimas se escapan de mis ojos sin que pueda controlarlas, ¿Cómo pude permitir que las hadas cayeran? Cuando cierro los ojos y la busco con la mente, la siento con vida, pero muy débil. Abro los ojos y vuelvo a suspirar, mi mente no es capaz de asimilar que me han raptado, pero mi cuerpo es muy consciente de ello.
Miro mis armas que están tiradas y juntas en el suelo, cercas de la puerta, es decir, demasiado lejos de mi alcance. Cuando me metieron aquí me quitaron todas mis armas, menos una, y las dejaron al otro lado de la puerta, pero antes habían intentado tomar sus armas que había convertido en armas de Alaya, sin embargo, estas al entrar en contacto con ellos volvían a ser como eran en su origen.
Escucho que alguien abre la puerta y al mirar hacia allí, veo a Zenith. Le dirijo una mirada de desprecio y luego la desvió hacia una pared que no tiene nada de interesante.
-Hola, princesa – Dice acuclillándose enfrente de mi - ¿Cómo estás? ¿Estás a gusto en tu nueva habitación? – Pregunta con ironía y yo solo lo contemplo con desprecio.
- ¿Te digo la verdad? – pregunto regresando la vista hacia él.
-Si – asiente.
-Ahorita mismo lo único que desearía es liberarme de estas malditas correas y matarlos para después irme de regreso a mi isla – Espeto.
-Lamento decirte que eso no se puede – Dice su hermano, quien acaba de entrar – Eres prisionera, estas atada, tus armas están lejos…No hay manera de que te liberes y nos mates.
-Créeme – digo con ironía – Puedo matarlos a todos sin siquiera tocarlos, es más con que este aquí, atada y con mis armas lejos, aun así, podría matarlos.
-Quiero ver que lo hagas – dice con una sonrisa de orgullo y cruzándose de brazos – Demuéstrame que tu teoría es cierta y te creere.
-Alioth – le advierte Zenith.
Así que su nombre si es Alioth
-Ella nos está diciendo que puede matarnos sin ni siquiera tocarnos – dice señalándome – Quiero comprobar que su teoría sea cierta, está claro que es imposible.
Lo miro concentrando toda mi furia en él, recordando todo lo que paso, el regresa la vista a mis ojos y se lleva las manos el cuello, desvió un poco la mirada a mi cabello justo para ver como el color plateado se tiñe de negro, el color sube por todo el cabello y justo cuando está a la mitad corto la magia.
- ¿Te queda claro? – Enarco las cejas y el me mira estupefacto, como si no acabara de creer lo que paso.
- ¿Alioth? – Su hermano lo observa con preocupación - ¿Estás bien?
Alioth se lleva una mano al pecho intentando recuperar el aire mientras me mira con temor a los ojos, lo sabía, sabía que si se enteraban me verían con temor, sabía que sería temida si se descubría mi habilidad.
- ¿Cómo lo has hecho? – interroga - ¿Cómo lo lograste? – se acerca con pasos tambaleantes.
-Es mi habilidad – Respondo como si no hubiera pasado nada.
Una pelirroja ondulada entra a la habitación, lleva una falda blanca, con una blusa de escote de corazón, un corset de cuero café, sus botas son del mismo color que el corset y lleva dagas envainadas a las caderas, en el momento en que la veo la reconozco, es la mujer que ataque en el abdomen, y por su rostro sé que ella me recuerda.
-Hola, princesa – Dice con ironía y sarcasmo – No sabe cuánto deseaba verla en persona – Toma una daga, pero yo ni me inmuto y eso parece molestarla – Usted y yo tenemos que hablar sobre algo.
-Nisha – Zenith la toma por el brazo y ella alzo el rostro desafiante – Te di ordenes de quedarte afuera, con los otros, no puedes estar aquí, regresa a tu posición con Keira, Vania, Charlotte y…
-Y nadie más – Lo interrumpe ¿Nisha? – Somos las únicas mujeres en su maldita tripulación, de ahí son seis de ustedes los hombres, O ¿debo recordarte que Nerina murió a manos de sus malditas islas? – Me señala.
-Nisha – Zenith levanta una mano indicándole que pare – No es momento para esto, regresa a tu posición con los demás.
- ¿Por qué? – Espeta furiosa – Se supone que tengo derecho a decidir sobre los asuntos del barco y de Blacktide.
Yo que miraba el techo con aburrimiento mientras ellos discutían regreso la vista de golpe hacia Nisha, según los informes que tenía, Zenith no tenía pareja, por lo cual, reinaba solo y lideraba a los piratas y su tripulación el solo.
-Si no me hiciste caso cuando te dije que no la trajeras – Me vuelve a señalar – Al menos déjame quedarme aquí, yo tengo todo el derecho del mundo, no solo por el acuerdo, sino por lo que me hizo a mí y a mi familia.
Entrecierro los ojos y frunzo el ceño sin poder comprender nada de lo que está diciendo.
-Nisha – Zenith la señalo y acto seguido señalo hacia la puerta? - ¡Sal de una maldita vez! ¡Vete antes de que llame a los demás y los obligue a sacarte!