- ¡Detén el barco! – Zenith se acerca corriendo hacia Alioth.
-No lo podemos detener – Le recuerda Nisha – O bueno si podemos, pero si el volcán hace erupción la lava nos alcanzara, lo mejor que podemos hacer es girar y alejarnos.
- ¡Como sea! – Zenith toma el volante del barco y gira hacia la derecha evitando el volcán - ¿Por qué ibas directo al volcán? – Espeta Zenith furioso en cuanto nos alejamos de peligro - ¿No ves que es un volcán activo?
-Pensé que era Lovclinck – admite Alioth.
- ¿Pensaste? – Zenith suelta una risa irónica - ¿Cómo fuiste a pensar semejante…?
-Ya basta – le pongo una mano en el brazo y él se relaja un poco – Él no tiene la culpa, cualquiera habría pensado que el volcán era Lovclinck, incluso Vania y yo lo pensamos.
-Pero ustedes razonaron y se dieron cuenta de que el volcán no era Lovclinck – apunta.
Pero eso no quita que nos pasó por la cabeza, aparte él no tenía el cálculo de cuánto tiempo nos tomaría llegar a la isla – le recuerdo – Te apuesto que nadie más lo tenía. Así que cálmate de una vez y concéntrate en tu objetivo.
El respira profundamente y algo frustrado, pero se relaja.
-Listo, ya me calmé – dice en un tono mucho más tranquilo y suave – No hare nada – prometo yo me doy media vuelta en dirección a mi habitación.
-Thais… - Vania extiende la mano para intentar detenerme.
-Quiero estar sola un rato – respondo y me alejo de todos, decepcionada por la actitud de Zenith.
Entro en mi habitación, pero antes de que pueda cerrarla Zenith pone el pie y abre la puerta para pasar, intento detenerlo empujándolo en el pecho, pero el solo toma mi muñeca con su mano y hace que retroceda hasta toparme con mi cama.
Zenith regresa a la puerta y la cierra.
- ¿Qué te sucede? – se acerca a mí y en su rostro noto la preocupación.
- ¿Qué me sucede a mí? – pregunto con ironía y el asiente – Mejor dicho, ¿Qué te sucede a ti? – lo señalo - ¿Sabes que lograste con tu actitud allá arriba? ¡Lograste que volviera a desconfiar de ti y el resto! Justo cuando empecé a creer que era verdad lo que ustedes decían me demostraste un segundo rostro tuyo, me mostraste como eres en realidad, eres alguien que no tolera ni el más mínimo error, alguien que no le importa el daño que le cause a la otra persona –espeto y sus ojos se abren como platos - ¡Todos cometemos errores! ¡Nadie es perfecto! No tenías por qué hablarle así a tu hermano.
-Admito que me equivoque – dice en voz baja.
-Qué bueno que lo reconozcas – digo con ironía y luego suelto un suspiro frustrada – Llévanos a Vania y a mí a Alaya – le ordeno – No te preguntes porque quiero que vaya Vania, el fénix se vinculó a ella y le otorgo un poder, tiene que ir conmigo, así que llévanos. O yo los llamare – le advierto.
Él se acerca demasiado rápido a mí y se… ¿Arrodilla?
- ¡Por favor, Thais! – Me mira a los ojos y pareciera que está a punto de llorar – Te lo suplico, no te vayas – Me pide – Si quieres podemos llevar a Vania, pero tú no, dame una oportunidad más de demostrarte la verdad – me pide – Por favor, Likoine Pexb – suelta un sollozo y sujeta mis piernas – No te vayas, dame una oportunidad de demostrarte la verdad.
- ¿Qué haces? – intento zafarme de su agarre – Suéltame.
-No, no lo hare hasta que me prometas que no te iras, te demostrare que no soy como hace rato me comporte, te mostrare que soy diferente pero no te vayas – Me suplica…y la puerta se abre.
-Wow – exclama Keira y Vania abre los ojos como platos – Jamás había visto a Zenith arrodillado, nunca, ni siquiera cuando no recuerdo que le hizo a Nisha y esta lo ignoro por una semana.
-Levántate – le pido entre dientes.
-Lo hare si me prometes que no te iras – Me dice.
-Está bien, no me iré – le aseguro – Pero ya levántate.
-No me lo puedo creer – Alioth se carcajea – Mi hermano, Zenith, el más orgulloso y engreído de todos, arrodillado frente a una mujer.
-Y le dijo “Likoine Pexb” – le cuenta Keira y la sonrisa de Alioth se borra de sus labios.
- ¿Cómo? – Pregunta Alioth con la mirada perdida y Zenith se levanta y sale de la habitación.
-Si – asiente Keira – Le dijo “Likoine Pexb”
Alioth sale de la habitación y corre hacia el mismo lugar al que fue Zenith, parpadeo rápidamente intentando procesar lo que acaba de pasar, pero me resulta imposible, no sé cómo gestionarlo.
-No entiendo nada – reconozco y me siento en el borde de mi cama con la mirada perdida.
-Ni yo – admite Vania y se sienta a mi lado - ¿Qué le dijiste para que se arrodillara?
-Le dije que nos llevara a Alaya, a ti y a mí, para ser exacta – le respondo y ella y Keira intercambian una mirada.
-Deberías descansar un poco – Me pone una mano sobre el hombro y sale de la habitación junto a Keira.
Me recuesto en mi cama y pongo mis manos sobre mi abdomen, intento dormir, pero no lo consigo, incluso Vania regresa a la habitación y se queda completamente dormida, pero yo sigo sin conseguirlo, pasan las horas y yo solo contemplo el techo. Horas más tarde me levanto, me pongo una capucha y salgo de la habitación con el mayor sigilo posible.
Subo a la superficie del barco y me fijo en quien está navegando. Alioth. Me acerco a él y al llegar a su lado el me dedica una sonrisa.
-Si mi hermano se entera de que sigues saliendo después del toque de queda, se enfadara – advierte.
-Lo sé – meto mis manos dentro de los bolsillos de la capucha – Pero tú no le dirás nada, ¿Verdad?
El suelta un risa y niega con la cabeza. <<Es tan parecido a su hermano>>
-De acuerdo, no lo hare, pero solo porque me caes bien – me da un golpecito en el hombro.
- ¿Si te callera mal no lo harías? – enarco las cejas.
-Casi nadie me desagrada – me explica – Solo Nisha, aunque creo que, a todos, pero, de todas maneras, quizás consideraría el no decirle nada a mi hermano.