Abro los ojos lentamente y veo a un hombre de piel bronceada y cabello castaño sentado en un banco a lado de mí. Zenith. Tiene las manos cubriéndole el rostro y los ojos, por lo que no puede ver que he despertado. Esbozo una sonrisa y extiendo el brazo la mano para tocar su rodilla, en cuanto mis dedos entran en contacto con sus rodillas Zenith quita las manos de su rostro y me mira completamente perplejo y aliviado.
- ¡Estas despierta! – exclama alegre y aliviado – La herida fue tan profunda que temíamos que murieras – me explica y suelta un suspiro lleno de alivio – Déjame revisarte – me quita las cobijas y me levanta el camisón para examinar la herida – Parece que ya sano – me dice – Solo necesitas descansar.
- ¿Cuántos días han pasado? – pregunto y me empiezo a levantar.
-Cinco días – me ayuda y yo recargo mi espalda en la pared – Por eso temíamos que no despertaras, no entendíamos porque no reaccionabas – admite y me mira como si buscara una respuesta.
-Las dagas y espadas de las islas son mágicas – le explico - ¿Recuerdas cunado te dije que era muy difícil que muriéramos? – pregunto y el asiente – Pues las espadas, dagas y arcos con magia nos pueden matar, son más letales que las normales.
-Por eso estuviste tantos días dormida – Dice Zenith y suelta un segundo suspiro – Debes descansar – lleva una mano a mi mejilla y la acaricia. Yo no la quito ni me muevo.
-No – niego con la cabeza – Cuando alguien despierta después de ser apuñalado por armas mágicas es porque se recuperó del todo – un recuerdo pasa por mi mente - ¿Qué hicieron? – le pregunto y el me mira sin entenderme – Dijiste que quemarías Lonckad, no lo hicieron ¿Verdad?
-Quemamos el barco – responde – Cuando te desmayaste te regresamos aquí, al barco he hicimos prisioneros a los tripulantes de Lonckad a todos los pasamos a un solo barco, los que se convertían en dragones intentaron volver a convertirse, pero no lo lograron, quemamos el barco con todos ellos en el – me dedica una media sonrisa al ver mi rostro – Tranquila, tu prometido se regresó a Alaya, está a salvo y en lo que respecta a la isla de Lonckad en general, vamos hacia allá, cancelamos la misión que teníamos de ir a Lovclinck y emprendimos marcha a Lonckad, la isla tiene que disculparse y saludar a su emperatriz – Me vuelve a acariciar la mejilla.
-Yo no soy su emperatriz – niego con la cabeza – O bueno ahora di, pero después no lo seré, dejare que alguien de Alaya o alguien de ustedes tome el cargo.
- ¿Alguien de nosotros? – Repite.
-Sí, felicidades, lograron que confié en ustedes y que les crea a ustedes – le dedico una sonrisa – Es todo un logro para ustedes, tan solo han pasado quince días y ya confió en ustedes, debes sentirte orgulloso.
-Ahora mismo solo me siento aliviado – admite.
- ¿Aliviado? – frunzo el ceño.
-Sí, siento alivio por saber que estas bien y por saber que no perderé lo más importante de mi vida – me dedica una sonrisa que hace que me corazón se acelere – Dime, ¿Qué clase de magia hiciste para que desde que te vi por primera vez me enamorara? – me pregunta y el aliento se escapa de mis pulmones – Solo basto con un segundo que te vi para que captaras mi atención, con ese segundo mi corazón supo que había encontrado a su dueña, por mucho tiempo me negué a creerlo, decía que solo era curiosidad, pero ahora sé que siempre había sido amor. Siempre, cuando te capturamos no toleré verte atada y encerrada, tardaste en despertar y por eso jamás supiste que durante casi todo el tiempo que estuviste ahí, yo estuve contigo, observándote y rezando porque no te hubiéramos herido. Y en la batalla con Lonckad, cuando me dijiste que te enfrentarías a ellos tu sola me entro demasiado pánico y en lo único en lo que pude pensar fue en que tenía que estar a tu lado para cuidarte y asegurarme de que no te lastimaran, y cuando minutos después vi que alguien tenía una daga en tu cuello y que tenías una herida en el brazo el pánico volvió a invadirme y por si fuera poco después te desmayaste porque te apuñalaron – el aliento se le escapa y hace una pausa para recuperarlo – Así que si, lo que siento si es alivio, alivio y amor. Un amor profundo y sincero.
El aliento se escapa de mis pulmones y el corazón se me detiene por un instante.
-Mejor dime tu ¿Por qué me haces esto? – pregunto y el frunce el ceño confundido - ¿Por qué haces que sienta lo que no debería de sentir por ti? ¿Por qué haces que cuando te vea el aliento se escape de mis pulmones? Tu simplemente hiciste que me diera cuenta de que lo que sentía por Sylvan no era amor, sino cariño, y lo sé porque contigo las cosas son diferentes, cuando te veo el aliento de mis pulmones se escapa y mi corazón o se detiene o se acelera, así que dime, ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me pones a elegir entre mi reino o tú? Y podría jurar que tú sabes que yo te elegiría a ti, siempre serás tú. Creía que, si tuviera que elegir entre amor o mi reino iba a elegir mi reino, pero ahora sé que estoy equivocada, porque te elijo a ti.
-En ese caso – toma mis manos – Que bueno que me elijas a mí, porque de lo contrario tendría que secuestrarte para siempre en Blacktide – bromea.
-Yo estaría más que encantada.
Se pasa de la silla a la cama y se sienta junto a mí, rodea mi cuerpo con su brazo, toma mi barbilla y acerca sus labios a los míos, pero a medio camino se detiene como si esperara que yo de el primer paso, dudo por un momento y finalmente pego mis labios a los suyos. Noto como el aire se escapa de sus pulmones, igual que el mío, mi corazón se detiene por un instante en espera de lo que está por pasar, siento como una corriente eléctrica me recorre toda la espina dorsal y acto seguido una llama viva se enciende dentro de mí.
Zenith recupera el poder de su cuerpo y se mueve con tanta agilidad que es casi imposible, se gira y queda sobre mí, lleva su mano a mi cabello y lo jala hacia atrás obligándome a arquearme y a abrir mis labios, el aprovecha ese preciso instante para unir nuestras lenguas en un beso apasionado y de días de ser contenido. Une nuestras lenguas al mismo tiempo que se arquea más sobre mi…la habitación se abre y Vania ahoga un grito.