Mar En Llamas

capitulo 13

- ¡No puedes hacer eso! – Protesta Nisha – Seria como una traición hacia Blacktide.

- ¿Alguien más aparte de Nisha está en contra de que contraiga matrimonio con Thais y de que le ceda la corona y el trono? – Zenith mira a todos, pero ninguno dice nada – Parece que no – fija la vista en Nisha – Tienes que empezar a respetar a tu reina – le dice con severidad y ella furiosa va a las habitaciones – Tranquila – me dedica una sonrisa y lleva una mano a la parte baja de mi espalda – Estarás bien, tu solo ignórala. Un día comprenderá que tú eres La Reina de Blacktide, tu naciste para serlo. Estamos a unas horas de llegar a Lovclinck – dice de manera general – Prepárense por si surge cualquier ataque.

- ¿Qué harás? – le pregunto y entrecierro los ojos.

-Hare que se disculpen por haberte herido – dice con determinación – Jamás permitiré que alguien te haga daño – asegura con una voz letal – Hare que se pongan de rodillas y te supliquen perdón y quemare en carne viva a todos los que tengan que ver con su antiguo rey, y para terminar te sentare en ese trono y les dejaremos en claro que tú siempre has sido su reina.

-No tienes por qué hacerlo – niego con la cabeza y le pongo una mano en el brazo – Es mejor que primero vayamos a Alaya, le expliquemos todo a mi madre y forjemos la alianza… - una idea me atraviesa la mente – Y es mejor que termine cuanto antes el compromiso con Sylvan.

-Ya lo hizo – se apresura a responder – Fue cuando te curamos la herida y dejamos que descansaras, como estabas desmayada e inconsciente no te enteraste de nada, pero el mismo me dijo que rompía su compromiso – me dedica una sonrisa – No soy un canalla, he tenido ese anillo – señala el anillo de compromiso con una esmeralda en el centro – en mi bolsillo desde que partimos de Blacktide hacia Alaya, planeaba pedirte matrimonio unos días después de que te capturáramos, pero cuando ya estabas en el barco vi tu anillo de compromiso y supe que había llegado tarde, decidí mejor dejar que las cosas pasaran y cuando él me dijo que rompía el compromiso – me entrega un pergamino – Me anime a proponerte matrimonio. Eso – señala con la mirada el pergamino que me entrego – Te lo dejo él.

Desenrolló el pergamino con dedos temblorosos y el corazón se me detiene por un instante al ver que si es la letra de Sylvan.

Lamento que esto tenga que ser así, pero debido a tu situación y estado, no podré decírtelo en persona, así que te lo diré por esta carta, no quiero que al regresar a Alaya te enteres por alguien más de esto, así que te lo diré yo. Rompo el compromiso contigo, y antes de que saques conclusiones precipitas quiero decirte que no es tu culpa o de alguien más, simplemente es porque me enamore de otra persona, una persona cercana a ti, me enamore de Celine, te suplico que no se lo digas, ella no lo sabe.

Al terminar de leer la carta caigo en cuenta de que tengo los labios entre abiertos y los ojos abiertos como platos.

- ¿Celine? – Vania frunce el ceño y caigo en cuenta de que se acercó para leer mi carta - ¿Celine no es tu hada?

-Si – asiento lentamente – Si lo es.

Zenith me rodea la cintura con su brazo y yo me recargo en él, estar en sus brazos se siente como un refugio, se siente como volver a tu hogar después de demasiado tiempo lejos de él y deseando poder regresar.

Vania hace una mueca y después fija la vista al frente, entrecierra los ojos y toma el telescopio de Zenith.

-Nos acercamos Lonckad – advierte y le entrega su telescopio a Zenith, quien observa a través de este a donde nos dirigimos.

- Tiene razón – dice y me mira – Tienes volver a cambiarte, vas directo a territorio enemigo, así que debes estar preparada. Todos debemos estar preparados para lo que sea que pueda pasar.

-Lonckad no es territorio enemigo – le aclaro y su mirada se oscurece y se vuelve mucha más letal.

-Estuvieron a punto de matarte – me recuerda - ¿Y dices que no es territorio enemigo? Lo más probable es que solo estén esperando a que lleguemos para atacar por la espalda, así que tenemos que prepararnos, ah y ten por seguro que no te dejare solo ni un solo segundo. Y no está a discusión – aclara en el momento en que abro la boca para discutir.

-Ven – Vania toma mi mano y me guía hacia las escaleras – Te prestare de nuevo de mi ropa, ya vi que te ayuda más en batalla.

Bajamos por las escaleras y entramos a nuestra habitación, aunque ahora es solo suya.

-Es extraño verla solo con tus cosas – reconozco mientras Vania busca ropa en su baúl.

-Lo sé, mientras has estado inconsciente yo solo he extrañado tu compañía en esta habitación – me entrega un traje como el de la vez pasada – Procura no salir herida, ¿Si?, no quiero pasar otros cinco días viéndote inconsciente y al borde de la muerte.

-Lo hare solo si tú lo haces – tomo sus manos y ella asiente.

-En ese caso, no nos alejaremos de la otra por nada, pase lo que pase nos mantendremos juntas. Una cosa es enfrentarnos a demasiados barcos de una isla, y otra cosa es enfrentarnos a toda la isla – me da un abrazo – Ah, y antes de llegar me tienes que explicar cómo es posible que tú y Zenith estén saliendo.

-No lo sé – admito y me siento en el borde de su cama – Un día simplemente me di cuenta de que lo quería incluso más de lo que quería a Sylvan.

-Escuche toda tu conversación con Zenith – se sienta a mi lado – Y solo quiero decirte que no debes renunciar a tu reino por el – me aconseja – Nunca debes renunciar a tu trono o preferir a alguien antes que, a tu pueblo, no sabes si esa persona te va a traicionar.

-La verdad, dudo mucho que Zenith me traicione – digo con toda certeza – Sé que él me quiere y también sé que él no sería capaz de traicionarme. Pero ya basta de hablar sobre él y sobre mí, debemos apresurarnos.

Nos apuramos y una vez lista para batalla me apresuro a salir, pero Vania me detiene.

-Tienes que usar el sombrero de capitana – me entrega el sombrero que Zenith me dio minutos antes.




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