Marca de Erion

Capítulo 14

Esa noche fue una de las más tranquilas para James. Sentía mientras dormía un calor cálido en su interior, una resonancia palpable de su poder de rayo asentándose profundamente en su cuerpo, como un motor silencioso y seguro

El Sol de la mañana caía sobre él. James ajustó las correas de su mochila, el cuero crujiendo suavemente. Hoy no era un día normal; se infiltrarían en Wisteria. ¿Ellos? ¿El objetivo principal de los Zarion, adentrándose en la boca del lobo? El riesgo era inmenso, pero la orden de Galen era clara.

De repente, la palabra Wisteria hizo eco en su mente, trayéndole un recuerdo doloroso: Asmalia. ¿Volvería a ver su aldea natal? Una lágrima corrió por su mejilla. El sonido de la voz de Chard lo sacó de su trance.

—¿Estás listo, James? —preguntó Chard, su propia mochila ya preparada a sus pies.

James se secó las lágrimas, ya su mochila también estaba preparada. Abandonaron el dormitorio despidiéndose de sus camas dirigiendose a la sala principal.

Todos los esperaban, especialmente Amelia, quien estaba impaciente por el viaje qué les aguardaba.

Mientras bajaban las escaleras, la quietud los golpeó como una pared invisible. Algo estaba mal. Peter el hiperactivo, estaba rígido como una estatua. Shin temblaba. Y Chelsy... James vio una pequeña lágrima correr por su mejilla antes de que la ocultara.

—¿Dónde está Axel? —preguntó Chard, su voz sonando demasiado alta en el silencio.

Chelsy no lo miró. En lugar de eso, corrió y se aferró a él, un sollozo ahogado sacudiendo su cuerpo.

—Ha pasado algo terrible —pudo articular ella entre lágrimas. —Axel... se ha ido.

Chard aun atrapado en el abrazo dramático de Chelsy miró sorprendido. James inmovil estaba impactado por la noticia.

—Tienes que estar jugando ¿no? —dijo James —Axel no pudo haberse esfumado de esa manera.

—¿Ya Galen lo sabe? —preguntó Chard, pidió amablemente a Chelsy qué lo soltara.

—Puedo decir que he sido el primero en darme cuenta.

Hubo un breve silencio. Galen entró, su rostro de piedra. Su preocupación era palpable, pero también su resolución.

—Sé lo que pasó —dijo sin preámbulos. —Activé todos los protocolos de emergencia. La mitad de la guarnición está rastreando cada rincón. No está en la Ciudad.

—Fue un ataque. Hay magos heridos a las afueras, inconscientes. Quien se llevó a Axel, pasó a través de nuestra defensa. Es un secuestro. Y estoy casi seguro de que fueron los Zarion.

—Entonces, ¿estás seguro de que lo capturaron? —inquirió James, la preocupación marcada en su rostro.

Galen se encogió de hombros.

—La evidencia apunta a eso, sí. —Su voz era firme. —Y si salió, no fue por voluntad propia.

—¿Quién pudo hacer algo así? —saltó Chelsy asustada.

James apretó el puño de su brazo.

—Me notificaron encontrar parte de nuestros magos en las afueras de la ciudad muy heridos, por la naturaleza de las heridas, no fue un simple ladrón.

—Deberíamos hablar con ellos. Tal vez pelearon con los que secuestradores de Axel.

Galen ladeó la cabeza.

—Están siendo atendidos ahora mismo junto con Kael, están prácticamente inconscientes.

El golpe fue duro. Habían perdido a Axel, su Erion del aire. El grupo se sentía desequilibrado, más frágil de lo que nunca antes habían estado

Sin embargo, el plan de Galen tenía que cumplirse.

—La desaparición de Axel es un ataque directo y un mensaje —dijo Galen. —Ahora somos más débiles. Por eso, la misión no se cancela, se vuelve vital. Necesitan ese conocimiento, necesitan esa fuerza.

—Pero, ¿qué pasa con Axel? —Se quejó Amelia, inquieta por su compañero.

Galen suspiró, comprendía el punto de vista de la chica, un compañero seguía desaparecido, marcharse sin poder conocer el paradero de Axel era difícil.

Una voz alta resuena.

—Vayan —intervino Peter, por una vez sin rastro de arrogancia. Su voz era firme. —Si los Zarion creen que con esto nos detendrán, se equivocan. La mejor forma de recuperarlo es volviéndonos tan peligrosos que rogarán devolverlo. Nosotros lo encontraremos.

Chesly le siguió

—Si queremos salvar a Axel, debemos ser más fuertes.

Shin asintió mostrándo una señal de amistad con el dedo.

James, Amelia y Chard etendieron todo, después de unas horas se despidieron con la promesa de volver más fuertes.

—No dejen de buscar a Axel —gritó James antes de atravesar la barrera que cubría a Ciudad Refugio.

El grupo que se quedó en la Ciudad afirmaron con su cabeza y se dirigieron pronto a seguir en la búsqueda por toda la Ciudad sin descanso.

El cruce de la barrera de Ciudad Refugio fue silencioso. Del otro lado, la atmósfera de las tierras de Wisteria se sintió densa, desconocida. Ahora iban vestidos con túnicas yel lugar de sus cuerpos donde se encontraban las marcas elementales fueron cubiertos por vendas y pañuelos.

Esto funcionó sin contratiempos, la gente que se encontraba no les prestaba atención, tratándolos como unos simples hechiceros. Ocultar sus marcas fue lo ideal.

—Parece que Galen tenía razón —dijo Chard —Sin mostrar las marcas nadie se da cuenta.

—Sin embargo, también hay que tener en cuenta no relacionarse con nadie —habló Amelia con sabiduría —En un solo descuido pueden descubrir nuestras marcas y sería el fin.

—Bueno…. Tienes razón.

James no intervinó en la conversación, estaba con la cabeza quieta, pensando. La desaparición de Axel había sido muy extraña y no encontraba ninguna explicación. Por otra parte, de algo estaba seguro, Axel no se encontraba en la Ciudad, aunque sus compañeros sigan la búsqueda ya es imposible encontrarlo, por lo que se apagó a la idea de que tal vez podría haber sido secuestrado.

No tuvo tiempo de analizar mucho. En solo unos segundos ya no estaban solos. Tres hombres detuvieron su caminata, los tres de diferentes tamaños y su expresiones manifestaban mucha arrogancia.

— ¡Vaya, vaya! Miren lo que tenemos aquí, jóvenes hechiceros. Entreguen sus pertenencias sin alboroto




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