Debido al agotamiento que provoca la estranguladora, me he dormido y estoy soñando.
Estoy en medio de una tormenta. Yo reconozco todo muy bien; lo más raro es que pude verme a mí mismo dentro del sueño bajando rápido por las velas. Esto no es solo un sueño, es un recuerdo.
Bajé rápidamente por las cuerdas de las velas y corrí por el barco hasta uno de sus bordes.
-¡Mujer en el agua! - grité sin dejar de correr, para luego tomar otra soga en una de las extremidades del barco y lanzarme al agua para rescatarla. Las olas me golpearon fuertemente por todos lados; no sabía dónde estaba, hacia dónde iba y mucho menos dónde estaba la muchacha a quien iba a rescatar.
Por quien me lancé en ese tiempo fue Fler, mi actual mejor amiga, pero espero que en un futuro seamos más.
Ya más orientado, utilicé las olas para llegar hasta ella, que estaba sobre una tabla, en la cual me apoyé para abrazarla y pedirle a Kate que nos subiera y le diera los cuidados necesarios.
Una vez arriba, Kate me ayudó a atenderla y logramos hacerla despertar.
La muchacha abrió los ojos con dificultad, como si aún el mar la tuviera en sus brazos y no quisiera soltarla. Se asustó llevándose una mano al pecho; tosió hasta vaciar toda el agua que había tragado para luego tomar una gran bocanada de aire.
-Tranquila, ya estás a salvo - le dije al ver que sus ojos se movían desesperadamente de un lado a otro sin entender nada.
Ahí fue cuando me miró por primera vez. No sabía quién era ella y se me olvidó quién era yo; solo pude concentrarme en sus ojos verdes llenos de miedo y en su pelo rojo.
-D… ¿dónde estoy? - susurró con la garganta raspada de tanto toser.
-Estás junto a la tripulación de un barco que navega en las aguas de Rosh -respondí-. Te estabas ahogando en el mar, pero llegamos a salvarte.
-Estábamos en mi isla, junto a mis compañeras, y llegaron barcos desde todas partes; eran oscuros y llenos de ira -nos contó, aún con miedo en los ojos.
-Mierda - exclamó Kate -. Travik cada vez avanza más.
-Pronto le daremos pelea y acabaremos con su imperio - respondí de manera inocente. Ahora me veo como un tonto; nunca debí confiar tanto en Ulkar.
-Yo los ayudaré. Quiero venganza. Nadie más que yo sobrevivió -dijo ella mirando al vacío, justo antes de romperse en llanto.
En ese tiempo Travik aún no tenía todo dominado como lo tiene ahora, por lo que no andábamos apresurados. No como ahora.
-Dormirás conmigo y mañana te presentaré a la tripulación -le aclaró Kate-. Solo di que vas en contra de Travik y te aceptarán.
Desde allí nos hicimos muy cercanos los tres: Kate, Fler y yo. Kate era la más hábil, por lo que pasábamos día y noche en la parte delantera del barco practicando con las espadas hasta el agotamiento. Salíamos llenos de rasguños, pero no importaba; cada vez éramos mejores.
Tanto así que Fler no tardó en superar a Kate y yo en alcanzarla. Le agradezco, ya que sin esos entrenamientos probablemente no habría sobrevivido a la pelea con Tross.
Fler se integró rápidamente a la tripulación. Su rol era el mismo que el mío: en las mañanas levantar las velas o bajarlas según el trayecto y vigilar posibles islas con tesoros o amenazas.
Todos la apreciaban y, bueno, ¿quién no lo haría con su carisma?
Aún estaba en el recuerdo, dando una pelea de práctica contra Kate. Su espada rodeó mi espalda, pero logré esquivarla al ponerme de puntillas y arquear el cuerpo en forma de “C”. Di una vuelta y le devolví un espadazo directo a las costillas. Mi espada iba de punta, pero ella la alejó con otro golpe y, cuando vi su moño moverse con el viento, también vi un puño directo a mi cara que me hizo perder el equilibrio. Mi cuerpo se inclinó y enseguida recibí una patada de Kate que me tumbó cerca de Fler.
-¡Troy! - gritó Fler, riéndose de manera burlesca.
-Tuve la oportunidad, pero no lo atravesé, tranquila, Fler -dijo Kate con tono sarcástico, acomodándose el moño de pelo negro-. Me iré a asear, nos vemos a la puesta de sol - miró desafiando a Fler - . Luego vas tú.
Lo chistoso es que esa noche Fler le partió el trasero a Kate.
Pero algo cambió.
De repente no había luces, no había cubierta, no había mar.
Solo Fler.
Y pasó algo distinto a lo que ocurre en el recuerdo original: Fler se estaba acercando a mí cada vez más… y más
Su cara paso de risa por las bromas de Kate a una preocupación que yo aun no entendía.
Y me dio un abrazo.
***
Abrí la boca y tomé un gran trozo de aire, como si hubiera estado bajo el agua otra vez. Al mismo tiempo apoyé las manos en lo que parecía ser una cama y me incorporé con brusquedad.
Fler me estaba abrazando.
Lo supe antes de verla. El olor característico de su pelo rojizo, ese aroma cálido y ligeramente salado por el mar, me envolvía. Era real. No era el sueño.
Ya estoy despierto.
Editado: 07.06.2026