Marcados por el Motín

Capítulo CUATRO

-Troy - Alguien interrumpió mis sueños- Despierta, en unos minutos empieza la asamblea en el comedor.

Era Kate.

Abrí los ojos con dificultad y me incorporé lentamente en la cama. Por un segundo no supe dónde estaba; el recuerdo del sueño todavía me pesaba detrás de los párpados. El cuerpo me pesaba, como si no hubiera dormido en días, pero al menos el dolor había desaparecido casi por completo. Ya no sentía ese ardor constante que me había acompañado durante horas; solo quedaba el cansancio, profundo y denso, como si me hubieran rellenado los músculos con arena mojada.

Respiré hondo antes de ponerme de pie.

Me levanté con cuidado y seguí a Kate por los pasillos del barco. Todo estaba envuelto en una oscuridad espesa, pesada, interrumpida apenas por la luz azulada de una Liren que ella llevaba dentro de un frasco. La criatura emitía destellos suaves y pulsantes que iluminaban lo justo para no perdernos, proyectando sombras largas y deformes sobre la madera húmeda. Cada paso hacía crujir el suelo bajo nuestros pies, y el sonido parecía más fuerte de lo normal en medio de aquella madrugada silenciosa.

Miré alrededor mientras avanzábamos y noté a varias camaradas más caminando en silencio hacia el comedor. Sus rostros estaban serios, concentrados. Nadie hablaba. Nadie se detenía. Solo se escuchaba el roce de las botas contra la madera y alguna respiración contenida.

Todo marchaba tal como se había planeado hasta ahora.

El plan va a la perfección.

Por lo que sabemos, ninguno se había ido de boca suelta a contarle nada a Ulkar.

Hasta ahora.

A pocos metros de llegar, Kate se detuvo de golpe y me hizo una seña para que me quedara quieto. Su mano se alzó con firmeza, y la Liren dentro del frasco lanzó un destello más intenso, iluminándole el rostro tenso.

-Debo hacer una última cosa antes de llegar a la asamblea - me dijo en voz baja, casi en un susurro.

-¿Qué ocurre, Kate? - pregunté, intentando mantener la voz estable.

-Iré a revisar que Ulkar duerma como un bebito al que acaban de amamantar- añadió. Y aun en medio de la tensión, no perdió su tono sarcástico.

No pude evitar exhalar por la nariz, apenas. Era su forma de lidiar con el miedo.

Antes de que pudiera responderle, una figura apareció frente a mí desde uno de los pasillos laterales. El movimiento fue tan silencioso que por un instante mi cuerpo se tensó por reflejo.

-Yo te acompaño por ahora - dijo Fler, colocándose a mi lado.

Sentí cómo algo dentro de mí se aflojaba. No del todo, pero lo suficiente para poder respirar mejor. Su cercanía era como un ancla en medio de esa incertidumbre.

Aun así, sabía que lo que estaba por comenzar no tendría vuelta atrás. No era solo una reunión más. No era una simple charla nocturna.

Algo en el aire, en el silencio del barco, en la manera en que nadie hacía ruido de más, me decía que esa noche iba a marcar un antes y un después.

Seguimos caminando un rato más por los pasillos hasta que finalmente llegamos al comedor, el lugar donde se realizaría la asamblea.

La sala ya estaba casi llena.

El murmullo era bajo pero constante. Varios de los tripulantes susurraban entre ellos, lanzando suposiciones en voz baja sobre el motivo de la reunión. Algunos hablaban con nerviosismo, moviendo las manos más de lo necesario. Otros intentaban aparentar seguridad, apoyados con despreocupación sobre las mesas, aunque sus miradas delataban inquietud.

Estaba claro que nadie sabía realmente qué estaba a punto de ocurrir.

Probablemente ninguno acertaría.

Me senté en una de las mesas del frente, buscando sobresalir entre el resto sin que pareciera forzado, y Fler y Tross hicieron lo mismo, acomodándose a mi lado. Desde ahí podía ver casi todo el comedor: las mesas manchadas de ron seco, la madera gastada por años de viajes y peleas, las marcas de cuchillas grabadas sin cuidado, y los rostros expectantes iluminados por la luz tenue de las lámparas que colgaban del techo.

El aire olía a alcohol, sal y tensión.

Unos instantes después, Kate apareció.

Al entrar, cerró suavemente las puertas, con un cuidado casi exagerado, como si temiera que el más mínimo ruido pudiera delatarnos. El sonido del cierre fue apenas un suspiro de madera contra madera. Luego se acercó a nosotros.

-Aún duerme - suspiró aliviada - Podemos dar inicio a la asamblea.

Sentí que varios músculos de mi cuerpo se relajaban apenas. No era seguridad total, pero sí una pequeña tregua.

-Me alegra escuchar eso - dijo Fler.

Estaba sentada a mi lado y giró la cabeza para mirarme. Sus ojos buscaban algo en mi expresión.

-Iré a hacer guardia en la puerta. Me lo cuidan chicos.-

Sus palabras iban dirigidas a Kate y a Tross, pero sabía perfectamente que hablaba de mí.

Kate respondió con una media sonrisa.

-No te preocupes, le haces buena compañía - trató de guiñarme el ojo disimuladamente - Quédate tú; ya iré yo a hacer guardia. -



#1526 en Fantasía

En el texto hay: piratas, drama, magia

Editado: 07.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.