Marcados por el Motín

Capítulo SEIS

La isla, por fin, ya estaba delante de nosotros. Desde detrás del timón, observé cómo el barco se acercaba lentamente a la costa. El viento todavía soplaba con fuerza, arrastrando nubes bajas que parecían rozar las copas de los árboles. Nadie hablaba demasiado. Solo se escuchaban las órdenes cortas de los marineros, el golpe de las cuerdas contra los mástiles y el crujido profundo de la madera del barco abriéndose paso entre las olas.

- !Listos para desembarcar. - Ordené alzando la voz lo suficiente para que toda la tripulación alcance a escuchar.

Todavía no me salía natural soltar ordenes, pero de a poco se apegaba en mi.

Varios piratas comenzaron a moverse de inmediato, bajando provisiones, enrollando velas y asegurando las cuerdas que usaríamos para descender.

Una vez abajo del barco, mande a Tross a formar a la tripulación en un círculo. En un extremo estaba Fler, que ya había bajado.

-Escuchen bien. - Dije una vez toda la tripulación estaba reunida a mi alrededor. - Pasaremos la noche aquí. Quiero refugios levantados antes de que el sol caiga. Dos grupos buscarán madera, otros dos se quedarán armando las estructuras. Nadie se aleja demasiado de la costa y nadie se separa.

Varios a la vez asintieron con la cabeza.

El aire en la isla era distinto. Más pesado. Más silencioso.

Detrás de mí la tripulación ya empezaba a moverse, levantando cajas, arrastrando madera, descargando herramientas. Algunos clavaban estacas en la arena mientras otros se internaban unos metros en la vegetación para cortar ramas grandes.

El día pasó como una gran ola pesada. El sol comenzaba a caer lentamente sobre nuestras cabezas, mientras cada vez el movimiento en la playa se apuraba. Hombres y mujeres cargando troncos, otros cortando ramas, martillos improvisados golpeando estacas contra la tierra húmeda. Yo ya era el capitán… pero no pensaba convertirme en Ulkar. No iba a quedarme de pie mirando cómo otros se rompían la espalda mientras yo daba órdenes desde la sombra.

Así que trabajé con ellos.

Al finalizar, mis manos estaban cubiertas de tierra. Arrastré troncos, até cuerdas, cargué hojas enormes arrancadas de los árboles de la isla. Más de una vez sentí miradas curiosas sobre mí. Algunos parecían sorprendidos de verme trabajar junto a ellos, si este era mi puesto, era gracias a Kate, y no lo voy a aprovechar solamente, lo voy a honrar.

Al final del día mi refugio estaba listo. No era gran cosa, pero resistiría la noche. Paredes hechas con hojas enormes, gruesas y firmes, superpuestas unas sobre otras para cerrar el viento del mar. El techo era una maraña de ramas pesadas cubiertas con más hojas para que la lluvia resbalara hacia los lados si decidía caer durante la madrugada.

Me metí dentro, y deje caer rápidamente mi cuerpo sobre la superficie de la carpa improvisada, y por primera vez desde la pelea con Tross, pude sentir el cansancio en el peso de mis hombros. Afuera aún se oían voces, pasos sobre la arena, el golpe seco de madera contra madera mientras los últimos refugios terminaban de levantarse.

Entonces, la pesada hoja que cumplía el rol de puerta, se movió.

Primero apareció una sombra. Luego la calva brillante de Tross asomó dentro de la choza como si estuviera inspeccionando un tesoro escondido.

Se agachó para entrar del todo, observando el interior con una media sonrisa.

- Nada mal eh capitán - Soltó mientras pasaba la mano inspeccionando las paredes. Al tacto una hoja se desplomó e hizo que Tross soltara unas burlas.

- He dormido en peores sitios, sobreviviré a esta noche. -

Tross se acomodo, posicionandose como indio.

- Oye, que pasara con la chica - Se rasco la barbilla pensativo - ¿Cómo se llamaba - Siguió pensando — Ahh si, Fler. -

El nombre resono en el aire un segundo.

Aparte la mirada.

- La verdad no lo sé - Agache la cabeza. - No soy bueno con estas cosas… supongo que lo mejor por ahora es que viva su duelo.

Tross soltó una pequeña risa por la nariz, de esas que no son exactamente burla pero tampoco aprobación.

-Sabes, Troy… ningún duelo es fácil. Eso ya lo sabemos todos los que hemos perdido gente en el mar. -

Se inclinó un poco hacia mí, clavando su único ojo en mi cara.

-Pero se vuelve mucho más jodido si dejas sola a la persona que está sangrando por dentro. -

No respondí.

-Esa chica no necesita silencio - Continuó. - Necesita que alguien esté ahí. Que la escuche. Que le recuerde que sigue viva. No un capitán que se rasque la cabeza porque no sabe lidiar con emociones.

Sus palabras se clavaron como anzuelos.

La choza quedó en silencio.

El sonido del mar entraba por la abertura de la puerta, mezclado con las voces lejanas de la tripulación.

No dije nada nuevamente.

Simplemente me puse de pie.

La cabeza me golpeó casi contra una rama del techo cuando me levanté de golpe. Aparté la hoja que hacía de puerta y salí de la choza con tanta prisa que la arena casi se deslizó bajo mis botas.



#1526 en Fantasía

En el texto hay: piratas, drama, magia

Editado: 07.06.2026

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