Luego de enterrar a Kate por fín puedo llorar, las lagrimas logran salir solas sin que tenga que hacer esfuerzo por obligarlas, y tampoco sin poder detenerlas. Quizá necesitaba escuchar las palabras de Fler y así lograr aceptar que Kate no volverá a caminar por la cubierta, no volverá a reirse de mi cuando pierda en mis entrenamientos. Ahora que sé como piensa Fler, o como a logrado reflexionar tran su discurso, se que ella no quiere quedar atrapada en este dolor para siempre.
Siento que si estoy con ella en sintonía, lograré aceptar la muerte de Kate, no olvidarla, eso jamás, pero si aceptarla.
Hay ciclos que deben cerrarse para que otros puedan comenzar y aunque duela el ciclo de Kate termina aquí, lo que prosigue es otra cosa, ahora viene la venganza por aquello que decidió dar la vida.
Mientras observo la oscura tierra ya plana que tiene una piedra con el nombre de Kate, descubro que lo que más agradezco en este momento no es haber sido elegido como el nuevo capitán sin problemas, ni siquiera el sobrevivir agradezco tanto como el no estar solo en esta situación y contar con un amigo con Tross y la mujer que amo; Fler.
La tripulación comienza a dispersarse por la isla poco a poco. Algunos regresan al campamento, o lo que queda de el, porque la mayoría de las cosas ya están ordenadas aunque aún queden unas horas para embarcarnos. Otros vuelven al barco para cargarlo con provisiones tal y como les ordené, no tengo ni la más mínima certeza de cuando volveremos a pisar tierra, por lo que el barco se va cargado de comida. Los murmullos de conversaciones también van regresando poco a poco luego de los varios funerales que hemos tenido. Sin embargo entre todo ese movimiento Fler y yo como si estuvieramos conectados, no nos movemos, como si una cuerda invisible nos mantuviera en el mismo lugar. Levanto la vista y la encuentro en el otro lado de la tumba. Ella también está mirandome.
“ Seguirá odiandome “ pienso. El viento juega con su cabellera fuego mientras sus ojos permanecen fijos en los mios, y los mios en los de ella. Ahí en sus ojos encuentro paz, no veo rabia en ellos, al menos no dirigida a mi.
Doy un paso para rodear la tumba.
Al verme ella hace lo mismo.
Doy otro.
Ella da otro.
La distancia entre nosotros comienza a desaparecer mientras seguimos con las miradas clavadas en el otro. No necesito pensar en que le diré, ya se que las palabras no valen de nada, ninguna disculpa puede cambiar lo ocurrido, nada hará rebobinar el tiempo y hacer que Kate no muera.
Cuando finalmente estamos de frente, aprecio sus ojos un momento más. Ella también lo hace, de nuevo estamos quietos frente al otro, pero esta vez no hay una distancia que nos separe, estamos muy apegados y no nos resulta incómodo, al menos a mi no y ella no parece quejarse.
-Lo siento - La frase sale de los dos a la vez, empiezo a pensar que de verdad hay algo que nos ha mantenido conectados estos últimos minutos. Por primera vez desde la muerte de Kate aparece una sonrisa en el rostro de ambos.
Y entonces, nos abrazamos.
No es un abrazo rápido. No es uno de esos monótonos que se dan los amigos por compromiso, yo no lo siento así. Este es un abrazo necesario, uno desesperado, uno en el que si no la rodeaba con mis brazos en ese instante iba a colapsar. Es como si ambos llevaramos nuestro propio peso por sí solo demasiado tiempo y ahora por fin lo dejamos caer en la ayuda del otro. Siento sus brazos rodeandome con fuerza mientras yo la acerco lo más que puedo a mi pecho. Siento como su cuerpo tiembla ligeramente. Cierro los ojos y durante esos segundos, ella es todo lo que existe para mi. No hay Travik, No soy capitán. No hay motin. No hay muertes. Solo existe ella.
Y por Rosh
Como deseo besarla.
Lo único que deseo en este momento es que el imán invisible que siento dentro de nuestros labios choque, pero hago un esfuerzo sobrehumano para que no ocurra, no porque no quiera, solo que no es el momento. Ella debe reconstruirse y yo debo ser ese soporte, luego puedo demostrarle lo que quiero. Así que simplemente continuo abrazándola.
Cuando finalmente nos separamos, ninguno parece tener realmente ganas de hacerlo. Aun así y por lo mismo, juntos comenzamos a caminar hasta el borde de la playa. Las olas rompen suavemente contra la arena mientras avanzamos sin rumbo por la orilla. Terminamos por sentarnos uno junto al otro frente al mar, lo hacemos tan cerquita que nuestros hombros están pegados.
Y entonces ocurre que al intentar acomodarme, mi mano roza la suya. Ella no se inmuta, pero a mi me mueve el piso.
Continuamos observando el mar mientras hablamos de todo y de nada a la vez hasta que llega el tema.
-Pensé mucho después de discutir contigo - Dice Fler mientras juega distraídamente con arena en su puño.
- ¿Y en que quedaste? - La miro de reojo.
- Que simplemente buscaba a quien culpar - Suelta una pequeña risa pero cansada, diría que más bien un suspiro. - Sabes que Kate me habría roto la cabeza si me hubiera visto llorando tanto sin hacer nada más que eso.
- Suena muy a ella - Le dí la razón.
- Por eso mismo decidí que no es momento para quedarme encerrada llorando. Ya lloré, y seguramente ya seguiré llorando. Pero no puedo estar así siempre, y mucho menos ahora. - Me mira. - Es momento de levantarme a pelear por mi amiga. - La observo mientras continúa su discurso y no puedo evitar pensar lo hermosa que se ve cuando está decidida.
Editado: 20.06.2026