Margen Cero: La Última LÍnea

Capítulo 6 — Ocho y ocho

Lía probó la llave del club. Entró en la cerradura, giró y no abrió.

—Retrocedan de la puerta.

—¿Por qué? —pregunté.

—Porque abrirla desde aquí cuenta como avanzar.

La frase no tenía sentido, pero Mara y Elías obedecieron. Mara se tocaba la mejilla sin mirar a Lía. Elías sostenía la grabadora digital en una mano y la cámara en la otra. Iris permanecía junto a la ventana, visible solo para mí.

—¿Qué significa avanzar? —pregunté.

—Aceptar que el espacio siguiente pertenece a esta versión —dijo Elías.

—¿Y retroceder?

—Volver por donde viniste antes de comprobarlo —respondió Mara.

—¿Comprobar qué?

Nadie contestó.

Lía abrió la carpeta azul. Dentro había una hoja titulada PROTOCOLO DEL CORREDOR. Las instrucciones estaban numeradas, pero los puntos cuatro y siete habían sido arrancados.

1. Registrar estado normal antes de salir.

2. No separar al grupo.

3. Una persona observa; otra confirma.

5. Si existe una diferencia verificable, regresar.

6. Si no existe diferencia, avanzar.

8. No pronunciar el nombre ausente después de las 20:08.

—¿Quién escribió esto? —pregunté.

—Nosotros —dijo Lía.

—No —dijo Mara—. Lo encontramos después de la primera noche.

—Con nuestras firmas —añadió Elías.

—¿Cuántas?

Lía pasó la página sin mostrar el final. El estado normal del salón era imposible de fijar. Habíamos movido las sillas para la lectura. Los programas cubrían la mesa. Una taza se había roto durante el desmontaje. La profesora Montes había dejado su pañuelo. El reloj marcaba 20:08, pero todos sabíamos que la hora real no podía ser esa.

—Por eso necesitábamos terminar antes —dijo Lía—. Una habitación alterada por acciones normales produce falsos positivos.

Elías encendió la cámara. La pantalla mostró el salón vacío antes del evento: veinticuatro sillas, ninguna persona.

—Usaremos la fotografía de las cinco y cuarenta como referencia.

—Había veinticuatro sillas —dije—. Ahora quedan veintidós.

Contamos. Veintidós.

—La bibliotecaria se llevó dos —recordó Mara.

—Confirmado —dijo Elías—. Cambio atribuible. No anomalía.

—Una taza rota —dije.

—La rompió un estudiante al salir.

—El pañuelo.

—Profesora Montes.

Iris levantó una mano.

—Cinco personas.

Miré alrededor. Lía, Mara, Elías, Iris y yo.

—El estado normal registra cuatro —dije.

Lía siguió mi mirada.

—No puedes usar algo que solo tú ves como diferencia verificable.

—La profesora también la vio.

—La profesora recordó a Vera.

—No es lo mismo —dijo Iris.

Solo yo la oí. El vidrio de la puerta se oscureció. Del otro lado ya no estaba el corredor del instituto, sino una luz fluorescente verdosa. El número 208 parecía pintado desde dentro del cristal.

—Tenemos dos opciones —dijo Lía—. Esperar hasta que el ciclo se retire o seguir el protocolo.

—¿Cuánto tarda en retirarse? —pregunté.

—Nunca esperamos suficiente —respondió Mara.

Una silla raspó el suelo detrás de nosotros. La quinta silla del club, la que debía estar apilada en el rincón, se encontraba junto a la ventana. La taza verde descansaba sobre el asiento.

Elías fotografió la composición.

—Estado normal de las cinco cuarenta: tres sillas apiladas en el rincón. Señal: una trasladada sin acción conocida. Asociación posible: presencia de Noa.

—De Iris —corregí.

—No puedo registrar ese nombre como fuente sin confirmación.

La taza se agrietó. Una línea roja descendió desde el borde hasta la base.

Lía retrocedió.

—Regresamos.

—¿A dónde? —pregunté.

Señaló una puerta estrecha detrás de la pizarra. Yo no la había visto antes.

—Al almacén.

—Eso no es por donde entramos.

—En el Margen, regresar no significa volver al lugar anterior. Significa rechazar el cambio y buscar la última versión estable.

Mara abrió la puerta del almacén. Detrás había otro salón del club.

La misma mesa, la misma pizarra, la misma luz. Cuatro tazas intactas. Tres personas sentadas: Lía, Mara y Elías. Una cuarta figura de espaldas llevaba mi chaqueta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.