María
Inspiración
del Reino espiritual
Manifestación del serafín de la Misericordia divina
Dada el 4 de diciembre de 1977
La Palabra Eterna,
el Dios Único, el Espíritu Libre,
habla a través de Gabriele,
al igual que a través de todos
los profetas de Dios:
Abrahán, Job, Moisés, Elías, Isaías,
Jesús de Nazaret,
el Cristo de Dios
Transmitido por Gabriele Wittek en Alemania el 4 de diciembre de 1977
www.editorialgabriele.com
Traducido al español del original en alemán.
En todas las cuestiones relativas al sentido, la edición original en alemán tiene validez última.
Habla una hermana en el Señor -María- a través de la palabra interna de Gabriele, la profeta de enseñanza y enviada de Dios del tiempo actual:
Os saludo en el nombre del Señor.
No me manifiesto con frecuencia. Pero cuando el año llegó a su fin y los seres humanos celebran la Navidad, me siento muy cerca de los seres humanos. Mi nombre es María, la co-portadora de la Misericordia.
Oh reconoced, yo soy un serafín del Santuario, un principio femenino, el dual de Gabriel [el querubín de la Misericordia divina, conocido por la humanidad como el arcángel Gabriel, uno de los siete ángeles de la Ley ante el trono de Dios]. Mi vida en la Tierra no es reconocida por los seres humanos. El sufrimiento de María y José es presentado con los adornos de este mundo, que nada tienen que ver con los días en que vivimos en esta Tierra.
Oh, los seres humanos se han alejado tanto de esta vida consciente; celebran la Navidad: María con una aureola y José también, el Niño en un pequeño Belén sobre la paja. ¿Y la búsqueda de albergue, cómo es presentada a los seres humanos? ¿Qué significa para los seres humanos la fiesta de Navidad? Son costumbres externas que se conservan en las familias: sí, tiene que haber un Belén, todo tiene que ser adornado. Pero si los seres humanos reconociesen lo que realmente ocurrió hace casi 2000 años, la Navidad sería una fiesta de amor y comprensión. Entonces los seres humanos no adornarían tanto este acontecimiento sagrado, sino que reconocerían: «José y María eran personas como tú y yo». También nosotros teníamos nuestros defectos, también nosotros dudábamos y volvíamos a luchar por la fe.
¿Qué es lo que se dice de María, qué dicen los seres humanos? Me adoran, me santifican, me rezan. Todo esto corresponde al Padre, pues Él envió a José y a mí, para dar a luz a Jesús.
María en el templo de Jerusalén: ¿Qué dicen muchos entre vosotros seres humanos, que nada entienden de los ritos judíos? «María, la bailarina del templo».
En verdad, en verdad os digo: yo era una bailarina del templo, pero bailaba en Honor al Padre. Esos eran los ritos del templo. Así estaba prescrito. Y según la edad hacíamos los bailes para dar Honor a Dios. Claro que muchos visitantes del templo los observaban con ojos de deseo. Por eso estaba contenta cuando la voz interna dijo: «Oh hija de Mi Espíritu, pronto vendrá un hombre y te sacará del templo. Él te tomará como esposa, pues como sabes, debe engendrarse El que traerá la salvación al Mundo».
Cuán grande fue mi alegría de poder salir al fin del templo, pues yo reconocía: «Lo que hacen y lo que dicen, nada tiene que ver con el verdadero núcleo interno de la vida». Y yo ya no estaba a favor de los ritos, exterior-mente conservaba la forma, pero interiormente me apartaba de ella. Pues yo reconocía: ¡Padre, esta no es Tu Voluntad!
Y ocurrió que vino José y me llevó consigo.
Esta chica joven se asustó dentro de sí: «¡Un hombre viejo y una mujer joven! ¿Padre, he oído bien?» Pero José se acercó a mí y me explicó:
«Oh mira, también la voz dentro de mí decía: "ve al templo y toma a esta muchacha como tu esposa"».
Nos casamos según los ritos de los judíos. José se entregaba a los ritos del templo, estaba completamente a favor de estas ceremonias. Yo me encontraba apartada, los seguía pero callaba. Y cuando José me llevó a la casita de Nazaret, los hijos de José se encontraban delante de la casa y el sufrimiento empezó. Acusaban a José: «Padre te tomas a una mujer joven. ¿Es que no puedes dominar tus sentidos?» Y José decía: «Ya que no os lo he explicado. Oí la voz y la voz decía: "¡En esta mujer deberá engendrarse el Espíritu de la vida!"»; «Ay, José», decía el mayor, «tú, tú estás loco». «¡Tú, lo que quieres es una mujer joven, esa es tu voluntad!» José me llevó dentro de la casa y los hijos criticaban, y no pararon hasta que también yo expliqué: «Oh sí, también yo oí esa voz». Se apartaron de nosotros, hacían su trabajo y José siguió yendo al trabajo con ellos. Este trabajo frecuentemente lo tenían que buscar. «Una boca más que alimentar», decían los hijos.
Mis queridos hermanos, y según la ley de la naturaleza se realizó lo que en esta Tierra es y fue presentado de un modo muy distinto. En el Cielo no hay cortejos ni hay deseos. Y nosotros ni nos cortejamos ni había deseos. Lo hicimos en nombre de Jesús, el Cristo, y así en la voluntad del Padre. Y cuando los hijos de José vieron esto dijeron: «¿El Hijo de Dios? Bueno, José, ahora tienes lo que querías. No hagáis el ridículo. Vosotros y todos nosotros mendigos en esta Tierra, seres humanos de la clase más baja, ¿y el Hijo de Dios va a estar en tu vientre? ¡Qué burla para nosotros! ¡En verdad, qué burla queridos hermanos!»