MarÍn

Capítulo 6: El recuerdo perdido

Las palabras de Adrián seguían dando vueltas en su cabeza.
“Tú también estabas allí.”n
No podía ser.
Tenía seis años.
Apenas recordaba algunas cosas de aquella época: la voz de su madre, su primer par de patines, una pequeña habitación llena de juguetes y una canción que solía cantar antes de dormir.
Pero no recordaba ninguna competencia.
Mucho menos un accidente.
—Quiero saberlo todo —dijo Marín.
Adrián respiró profundamente.
—No puedo contártelo aquí.
—¿Por qué?
—Porque hay demasiadas personas escuchando.
Marín miró hacia ambos lados del pasillo.
Entonces vio a Valeria.
La chica estaba parada a unos metros de distancia.

Cuando sus miradas se encontraron, Valeria bajó la cabeza.

Marín comprendió inmediatamente.

—¿Cuánto escuchaste?

Valeria dudó.

—Lo suficiente.

Adrián se tensó.

—Valeria, esto no es asunto tuyo.

—Ahora sí.

Marín frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Valeria se acercó lentamente.

—Mi madre conocía a Clara.

Adrián la miró sorprendido.

—¿Qué?

—Y también conocía a tu antiguo entrenador.

El rostro de Adrián cambió.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque anoche escuché a mi madre hablando por teléfono.

Valeria bajó la voz.

—Mencionó el accidente.

Marín sintió un escalofrío.

—¿Qué dijo?

—No pude escuchar toda la conversación. Pero escuché algo que me llamó la atención.

—¿Qué?

Valeria miró a Adrián.

—Dijo que aquella noche alguien había cambiado las grabaciones de seguridad.

El silencio fue inmediato.

Adrián dio un paso hacia ella.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Quién?

—No lo sé.

Marín sintió que todo comenzaba a encajar.

La fotografía.

El accidente.

Las grabaciones.

Clara.

Y ahora la madre de Valeria.

—Necesitamos hablar con Elena —dijo Marín.

Adrián negó con la cabeza.

—No.

—¿Por qué?

—Porque ella sabe algo.

Marín lo miró fijamente.

—¿Cómo lo sabes?

Adrián bajó la mirada.

—Porque después del accidente fue ella quien me dijo que no hablara con nadie.

Marín sintió que se le helaba la sangre.

—¿Elena?

—Sí.

—Pero ella ha sido mi entrenadora durante años.

—Lo sé.

—¿Y nunca me dijiste nada?

Adrián guardó silencio.

—¡Adrián!

—Porque no sabía cómo hacerlo.

Marín dio un paso atrás.

Estaba confundida.

Dolida.

Y, sobre todo, furiosa.

—Todos saben algo menos yo.

Nadie respondió.

Marín tomó la fotografía de las manos de Clara.

—Me voy.

Adrián intentó detenerla.

—Marín, espera.

—No.

—Necesitamos hablar.

—Cuando alguien quiera decirme la verdad, que me busque.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Pero antes de llegar a la salida, escuchó una voz.

—Marín.

Era Elena.

La entrenadora estaba detrás de ella.

Su expresión era completamente diferente a la de aquella mañana.

—Tenemos que hablar.

Marín se giró lentamente.

—Eso parece.

Elena miró a Adrián.

Después a Clara.

Finalmente volvió a mirar a Marín.

—Hay cosas que nunca quise que recordaras.

Marín sintió un nudo en el estómago.

—¿Por qué?

Elena respiró profundamente.

—Porque cuando tenías seis años ocurrió algo que pudo haberte cambiado la vida.

—¿Qué ocurrió?

Elena no respondió inmediatamente.



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En el texto hay: drama, patinaje, rivalidad y superación.

Editado: 28.08.2026

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