MarÍn

Capítulo 10: El enemigo más cercano

La nota temblaba entre sus dedos.

“El muerto no es quien debes temer.”

Durante unos segundos, ninguno de los dos habló.

Adrián seguía mirando la pista vacía.

—Tenemos que irnos —dijo finalmente.

—No.

—Marín…

—No voy a irme.

Ella apretó la nota.

—Alguien me está diciendo que mi familia me ha mentido durante diez años. Alguien me mostró una grabación de mi padre. Y ahora resulta que el hombre que supuestamente murió esa noche acaba de aparecer frente a mí.

Adrián la miró.

—Precisamente por eso tenemos que irnos.

—¿Tienes miedo?

Él tardó unos segundos en responder.

—Sí.

Marín se sorprendió.

Nunca había escuchado a Adrián admitir algo así.

—¿De qué?

Adrián miró nuevamente hacia el hielo.

—De que esta vez no podamos detener lo que viene.

Marín tragó saliva.

—Entonces ayúdame a descubrir la verdad.

Adrián tomó el patín antiguo que había quedado sobre el hielo.

Lo observó detenidamente.

—Este no es el mismo.

—¿Qué?

—El que aparece en la fotografía era diferente.

Marín se acercó.

—¿Cómo lo sabes?

Adrián señaló una pequeña marca en la parte metálica.

—Yo estaba allí aquella noche. Recuerdo este detalle.

Marín sintió un escalofrío.

—Entonces alguien dejó este patín aquí a propósito.

—Sí.

—¿Para mí?

Adrián asintió lentamente.

—Probablemente.

Marín miró la puerta de la pista.

—Tenemos que llamar a Elena.

Adrián negó inmediatamente.

—No.

—¿Por qué?

—Porque no sabemos de qué lado está.

Marín se quedó callada.

—¿Crees que Elena está involucrada?

—No lo sé.

—Pero dijiste que ella sabía lo que ocurrió.

—Saber algo y formar parte de ello son cosas diferentes.

Marín guardó la grabadora en su mochila.

—Entonces iremos con mis padres.

Adrián la miró sorprendido.

—¿Ahora?

—Sí.

—Son casi la una de la mañana.

—No me importa.

Marín comenzó a caminar hacia la salida.

—Quiero respuestas.

Adrián la siguió.

Pero antes de abandonar el edificio, escucharon un ruido.

Clac.

Los dos se detuvieron.

Otro sonido.

Clac… clac…

Venía del segundo piso.

Marín levantó la mirada.

—¿Hay alguien ahí?

Adrián puso una mano delante de ella.

—Quédate detrás de mí.

—No soy una niña.

—Marín, por favor.

Subieron lentamente las escaleras.

Cada peldaño crujía bajo sus pies.

Cuando llegaron al segundo piso, encontraron una puerta entreabierta.

Adrián la empujó.

La habitación estaba vacía.

Solo había una mesa, varias cajas viejas y un archivador cubierto de polvo.

Marín se acercó.

—Mira esto.

Sobre la mesa había una carpeta.

En la portada podía leerse:

ARCHIVO — INCIDENTE 2016

Marín sintió que el corazón comenzaba a acelerarse.

—Es el año del accidente.

Adrián abrió la carpeta.

Dentro había fotografías, informes y documentos antiguos.

Marín comenzó a revisar las páginas.

Entonces encontró algo.

Un nombre.

Julián Herrera.

Su padre.

Debajo aparecía una anotación:

“Presente durante el incidente.”

Marín se quedó helada.

—Mi padre estaba allí.



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En el texto hay: drama, patinaje, rivalidad y superación.

Editado: 28.08.2026

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