EL PESO DE SER PEQUEÑO
Es desagradable recordar cosas que te marcaron que hicieron de ti alguien diferente he irreconocible.
Y no me refiero al ámbito físico en que un bebe se ve tan tierno, me refiero a esa inocencia que en algún momento de su niñez tuvo, se esfuma, llega los cambios y consigo, quien eres en realidad.
Ya no hay esa niña/o el cual confiaba en cualquier persona o sonreía a cualquier persona y en cualquier situación sea incomoda o triste.
Lo que más me molesta es en como un padre te regaña o te repudia por ciertos cambios. Entrega toda la culpa a personas cercanas a ti, a amigos o familiares que a su parecer son mala influencia.
Pero lo que no saben es que tú eres su propio reflejo, tu solo forjaste lo que viste, lo que ellos te enseñaron delante de toda la gente y en su núcleo familiar.
Les resulta tan desagradable admitir sus errores, que solo les queda echar toda la culpa a personas las cuales te ayudan a salir de esa oscuridad que detestas.
Porque en toda tu vida has sufrido tanto junto a aquellas personas que se hacen llamar tu familia, buscas la salida en aquellas personas que ni siquiera son tu propia sangre.
Abecés como te pueden ayudar a controlar tus impulsos de ira o como simplemente los agravan. Es verdad en que existen las buenas influencias y en las que no.
Pero no es nuestra culpa caer en artimañas, si en neutra vida hemos visto como nuestros padres son como el agua y el aceite… A pesar de saber que nos hace mal nos aferramos porque no conocemos que es la felicidad o que es lo mejor.
Claro que para algunos no fue así, pero el humano es tan fácil de engañar.
Para aquellas personas las cuales vivieron su vida color de rosas, también es dolorosa porque para ellos no saben diferenciar en lo que les hace daño poco a poco
Y si lo saben tartán de aferrarse, porque confían en que cambiara. Que con su presencia lo arreglaran. Pero déjame decirte como concejo.
Antes de cambiarlo a él o ella te cambiara a ti primero… y cuando lo haga te tratara como a una marioneta, para su beneficio propio.
Y es hay donde esa vida color de rosas terminara porque consigo llega el tiempo, el tiempo donde lo cambia todo. Saldrás de algo que creías cambiar, si, pero cierto error quedara como un trauma.
Para aquellos los cuales ya vivieron y vieron mucho a lo largo de su vida, les será duro, si, obviamente les quedara como un recuerdo amargo, pero sabrán como conllevarlo.
Hay que admitir que de alguna u otra manera eso te cambiara, hayas o no tenido una vida feliz o triste, te afectara.
Ese es el siclo de la vida; destrozarte, cicatrizar y continuar.
En fin, eso queda como recuerdo, un recuerdo del cual te forja a ser más fuerte y a no doblegarte ante nadie ni nada más…
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CAMILA:
¿Estoy cansada de esta vida, rutinaria?
Si me lo pregunta, claro que sí. Es tan tedioso tener que despertar y seguir un patrón sin fin para luego cerrar tus parpados y al siguiente día continuarlo.
Y es que es tan molesto, pero lo prefiero así a los “cambios repentinos”
Pero a que me refiero con los cambios repentinos.
Es ver cosas que no deseas, a como tus ojos se nublan invadiéndote el miedo y consigo el llanto por no querer volver a escuchar o ver estupefacciones, que un niño de mi edad no debería ni siquiera saber.
El día había rondado como lo habitual, triste y cansado. Es feo vivir en un núcleo donde todo es control y silencio porque eso implica no ser niño.
Me refiero a que tenia que obligar a mi niño interior a esconderse y a mi conciencia a sacar algo que aún ni siquiera debía desarrollarla “la madures”
Porque si saco mi lado de niña donde trata ser feliz, es un completo desastre.
No solo a mis padres y hermanas les molesta, ahora es a mi niñera. Debido a que aún ni yo ni mis hermanas nos podemos cuidar por si solas y a la ausencia de mis padres, tenemos niñera.
No me lo tomen a mal, pero prefería cuidarme sola. Por mi corta edad, ella me detesta.
En cambio, apoya a mis hermas con sus ideas estúpidas y de niña pequeña tratando de fingir ser adulta.
Si no obedezco algo o no me apetece algo, simplemente utiliza lo más infalible.
“En este momento les llamo a tus padres”
“¿Quieres que le diga a tu papá?”
Y como si fuera su problema, se meten mis hermanas. Cuando lo hacen se me eriza la piel, porque duele más su forma de resolverlo a escuchar unos cuantos gritos y amenazas desde el teléfono.
Siempre se les olvida, así que ya es una carga menos.
Ahora en primer plano están mis hermanas y sus crueles tratos hacía mí.
Y para completarlo, la niñera que sin dudarlo las apoya he incluso las ayuda y oculta sus trataros hacía mi cuando se los digo a mis padres.
Pero, en fin, hoy es un día como todos.
Mis gritos desenfrenados y suplicas se escuchan por toda la casa. Es inevitable no hacerlo.
Para muchos les parezca que soy una niña mimada y berrinchuda. Esa es la única forma que mi cuerpo logra reaccionar en aquellos momentos de vulnerabilidad para pedir ayuda.
Y es que a nadie le gusta estar por horas amarrada junto a la silla del comedor solo por no querer comer ciertos alimentos que a tu parecer son desagradables.
Hace apenas unas dos horas las cuales me encuentro atada me manos y piernas junto a la silla, las cuales me encuentro suplicando porque me suelten y que esta tortura termine.
La cuerda se adhiere tan bien a mi piel que tan solo moverse unos centímetros es doloroso. La piel me quema y se encuentra un poco roja he hinchada por la fuerza con la que la ataron junto a mí.
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Editado: 08.01.2026