EL ECO DE LAS ALAS DE MI PECHO
No entiendo cómo hay personas que han pasado cosas más fuertes que mis situaciones desfavorables; son alegres y confiadas. Si ahora me preguntaran, diría que tengo un instinto dentro de mí que me dice cuándo debo huir y cuándo debo bajar la guardia. Es por ello que a veces me siento diferente a los demás.
Y aunque he tratado de cambiar y olvidar a ese bichito en mi cabeza que ponía a todas las personas en mi contra, es difícil… cansado.
Difícil porque no te permite hacer cosas que a lo mejor te encantarían, pero llega él y te detiene, poniendo miedos o aflicciones por el “qué dirán”. Eso me molesta tanto, solo quisiera disfrutar y ver desde la perspectiva de otra persona, una persona que toda su vida ha crecido con amor, devoción, paciencia, cariño mutuo, risas compartidas y, por supuesto, sin inseguridades.
Cansado es porque soportarlo día y noche. Controlarlo ya que no sabes en qué momento o situación llegará… es agotador.
Pero con el paso del tiempo me he aferrado a que ese bichito es parte de mí… esa niña que hay dentro de mí, esa parte negativa, miedosa que no me permite hacer nada porque piensa que volverá… es mi complemento.
Es mi complemento perfecto que con los años aprendí a amar en situaciones y en otras odiarla un poco.
Hasta ahora me encuentro en esa fase de aceptación conmigo misma, no te voy a negar que luchar con esa persona que algún día fuiste en el pasado es fastidioso y tedioso.
Ya que como lo dije, eres tú del pasado y el presente al cambiar tanto refiriéndose a la parte emocional, es un flashback enorme.
Poco a poco y con los años trato de conocerla más, a esa parte que se esconde, siendo: introvertida, habladora, confiada, social, obstinada y emocional. Y cuando me percaté de cómo era antes, no mentiré en decirte que me llegué a odiarme.
Odiarme porque la persona que soy ahora detesta a las personas que son así y saber que en algún momento de mi vida fui aquellas personas que son molestosas de tan solo verlas.
Ahora tarto de unir mi pasado con el presente, siendo ambas en cuanto lo necesito y dependiendo de la situación que me encuentre.
Ya que sé que puede llegar a ser molesto no tener de qué hablar con otra persona o sentir el ambiente incómodo. Es ahí cuando sale mi lado introvertido, buscando aliviar el ambiente.
Hay otras veces donde el silencio es tranquilidad, donde sin hablar es necesario para sentirse bien. Es ahí donde sale mi lado respetuoso… tú respetas mi espacio y yo el tuyo.
Conlleva mucho controlar a ambas personalidades a la misma vez, pero si las conocemos a la perfección, todo es más sencillo.
Lo decretaría como: Reconocimiento de uno mismo.
En muchas etapas de mi vida no logré comprender: ¿Quién era yo?
Ni siquiera conocía mis justos o cosas que me identificaran como persona. Pero con el tiempo comprendí que no está mal pensar en uno mismo y no vivir resolviendo problemas ajenos que me consumen más y más.
Me dejé a mí misma por muchos años que al volver a casa fue tan extraño… fue como conocer a una persona por primera vez.
Me costó años volver a saber e identificar por quién me caracterizo (a pesar de hasta ahora hacerlo), me siento mejor con esta nueva versión.
Si me preguntan y me dicen que si quiero regresar al pasado y ser aquella persona que vivía de las personas, me negaría rotundamente. Porque simplemente no puedo… me comprometí a mí misma a nunca más esconderme por inseguridades o comentarios ajenos, sino a cada día enfrentar pruebas con aquella niña que llevo dentro.
Me comprometí a nunca más ocultar ese lado herido que aún tengo. Porque las heridas puedes sanar, pero siempre quedará cicatrices que si las descuidas pueden volverse a abrir.
Me comprometí a ser débil cuando lo necesito… porque entendí que no siempre tengo que tener el mentón en alto… a veces necesitamos llorar o desahogarnos de alguna manera. Tal vez sea irónico, pero las personas más fuertes a veces se basan en limpiar sus lágrimas y continuar, no en guardar la sensibilidad y continuar sabiendo que estás rota por dentro.
“A veces mostrar tu lado más débil no es niñería… es reconocer que tu lado más sensible aún está presente y, como tal, necesita limpiar su dolor de alguna manera”
Sé que existe la típica frase de “piensa en los demás antes que tú”, pero para mí sería “primero tú y después lo que tenga que venir”.
Tal vez me tomen por individualista o egocéntrica…
Solo superviso mi bienestar, ante todo.
Nos encontramos tan enfocados en el bienestar de los demás que no nos fijamos ni un segundo en cómo nos sentimos nosotros. Si es lo que deseas o te sientes bien con tu entorno que te rodea.
No es solo pensar en ti… es ponerte de principal, ante todo.
Porque no necesitas siempre encontrarte al último para que la gente te venere o se sienta orgullosa de ti. Con que tú lo estés de ti, vasta y hasta sobra.
Vive de tu opinión… no de personas que solo quieren verte debajo de todo…
A personas que siempre te quieren ver última… porque puede ir todo para después cuando sabes aprender a “amarte y reconocer que importas ante todo”.
No digo que seas egoísta y pongas a todos inferiores a ti.
Tan solo te enseño que tú debes y serás la persona principal en todo lo que hagas o sientas desde ahora y hasta siempre…
Simplemente tarto de que no cometas los errores que yo algún día hice.
---------------
ANONIMO:
#3159 en Otros
#244 en No ficción
#1494 en Thriller
#665 en Misterio
miedo perdida autoestima soledad, ansiedad y depresión, miedo rencor
Editado: 01.03.2026