Mariposa Monarca

CAPÍTULO 17

NO ERA AMOR, ERA COSTUMBRE DISFRZADA DE NECESIDAD

Muchas veces y hasta ahora me pregunto qué hubiera pasado si todo lo que me abrumaba en ese momento hubiera colapsado hasta terminar con mi vida. Porque yo sí tengo la respuesta y es que…

Hubiera apagado la antorcha que me llevaba a la salida… llevándome a la desesperación, a lo mejor, me abrumaba y yo solo quería encontrar una solución rápida a mis problemas.

Buscando distracciones momentáneas que tardaban en sanar una semana entera, dependiendo de qué tan profunda era la herida en mi piel. Incluso pesaba y dolía mucho más, ya que tenía que usar ropa ajustada y de mangas; sí, el dolor era terrible y la picazón irritable… pero, a pesar de eso, seguí el camino que, a mi parecer, me beneficiaba.

Y es que en aquel tiempo todo me abrumaba y, con un simple 'rose' a mi ego, me hacía derrumbar y menospreciarme a mí misma por lo que era y me caracterizaba. Adicionando que, al crecer en esa casa, solo generaba trastornos psicológicos, dañando así la poca dignidad que me daba, porque para mí…

Era la peor escoria que podía existir… La que caía una y otra y otra vez en el mismo error… La que nadie quería por ser tímida… La niña que era rellenita o compleción ancha… La mariposa que había nacido con ningún propósito y fin en esta tierra…

Gracias a todos esos comentarios que netamente decía esa voz en mi mente me afectaron a mi seguridad y no les voy a mentir que hasta ahora hay momentos en los cuales me siento igual o inferior a alguien.

Pero recuerdo que primero soy yo ante todos.

Que mi valor en la tierra es mucho más grande de lo que yo creo o puedo asimilar.

Que mi propósito aún no termina, por lo que debo ser fuerte y mantenerme con el mentón en alto hasta completar la función que tengo y se me ha otorgado.

Y que lo más importante soy yo y netamente yo, que mi estabilidad mental es primero y si alguien me hace daño salir de allí, no porque me haga daño sino porque son personas que no merecen mi ayuda y quizá en otro momento encontrarán a alguien que sí lo haga.

Me duele tanto entender que luego de tantos años logré comprender mi valor y estabilidad ante todo prejuicio…

Lastimosamente aquello se volvió una adicción, en vez de drogas y alcohol, mi obsesión era lastimarme a mí misma. Y a pesar de quererlo dejar, era algo imposible ya que mi familia no colaboraba del todo como en el pasado.

Cada quien soportaba y vivía lo que tenía que conllevar, sé que es mejor no meterse en problemas ajenos, pero como no lo haría si son mis hermanas y madre las que pagaban los platos rotos más que a mí.

Verlas el miedo en cada expresión de su rostro y ojos dilatados me partía, porque sabían lo que iban a padecer… y a pesar de que muchas veces yo salí victimizada de sus golpes, igualmente me lastimaba.

Escuchar sus gritos ahogados en sus gargantas era como pasar un fierro caliente por todos mis órganos porque mientras ellas padecían torturas yo simplemente me resguardaba y no podía hacer nada, ni siquiera socorrerlas porque en aquel tiempo le tenía pavor a lo que me podía hacer.

Me sentía tan inútil que nada más me escondía en un rincón, me protegía como mejor podía y tapaba mis oídos ignorando lo que estaba pasando afuera del cuarto.

La ansiedad me ganaba y muchas veces me hacía daño para ignorar la sinfonía que proporcionaba con cada golpe.

Las lágrimas me nublaban la vista y las heridas quemaban como si clavara clavos y agujas por todos mis dedos y brazos. Era fantástico ya que era como un licor el cual pasa por tu garganta y quema todo tu sistema haciendo que tus problemas se vayan momentáneamente.

Llegas a un punto donde el hacerte heridas leves es desesperación y a pesar de ver sangre brotar por tus brazos lo vuelves a hacer una y otra vez por la herida haciendo que el dolor sea triplificado.

Las heridas ya son pocas y los intentos de suicidio son nuevos objetivos que sí o sí quieres cumplir, porque piensas que jamás saldrás de ese limbo… de esos problemas que nada más te llevan a la perdición.

Pero déjame decirte que todos pasamos por eso, ya sea el más limpio mentalmente porque cada quien tiene a ese doble dentro de sí que a lo mejor aún no lo conoces.

Él vive dentro de ti y sale solo para herir o herirte porque no le importa saber que eres tú, basta con llenar su sed a base de miedo y lágrimas para sentirse bien… zaceado.

Y nadie me va a mentir que no lo tiene porque siempre representa “dulzura”, por favor, hasta un niño que es niño lo tiene. No es que no lo tengas, es que a veces sale sin que te percates de su aparición o hay otras donde simplemente está dormido.

Queda en ti controlarlo… no ser tú la controlada sino él, porque eres la única que tiene la potestad de verse y encontrar imperfecciones, es así como también debes hacerlo con tu lado oscuro… esa sombra porque si esperas a que él mismo vuelva a encerrarse tras tu sombra, estás equivocada/o.

Recuérdalo. Todos lo tenemos, pero ya es tu problema retenerlo como a un animal enjaulado… domado y precipitado. Porque muchas veces utiliza tus inseguridades para manipularte hasta salir y devorar a la tierra con sus dientes afilados y sus uñas lastimar.

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CAMILA

Si tan solo alguien me preguntara cómo me siento o en qué pienso todo el tiempo, diría segura y sin temor a pensar si es lo correcto que…

Esta vida es una porquería…

Que mil y una veces he pensado en acabar con esto que me carcome por dentro y por fuera…

Y no es que no lo haya intentado, es solo que esa parte mía que aún perdura y ruega por volver a ser feliz me detiene. Porque según ella tiene fe de que algún día volverá a salir a la luz sin temor a ser maltratada… golpeada… a escuchar cómo de mi voz salgan risas y no suplicas porque pare.

Lo que no sabe es que hace mucho yo perdí la esperanza, la esperanza de volver a volar sin miedo a ser rotas mis alas en el transcurso o que algún depredador intenté cazarme.




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