Marry, Kiss or Kill me?

6

Honorine

Parvati tocaba con ineptitud, pisando mal TODAS las teclas

Parvati tocaba con ineptitud, pisando mal TODAS las teclas. No es que sea mala; simplemente no nació con oído musical, u oído en general.

-Pour l'amour de Dieu (¡Por amor a Dios!) -Acaricié mi oreja, verificando que no estuviera sangrando.

Sus dedos son gruesos y, con las uñas acrílicas excesivamente largas, se le hace imposible tocar con la mínima decencia. La melodía sale chocante y es una montaña rusa: en el momento en que comenzaba a mejorar, decaía instantáneamente hasta hacer chirriar el piano. Mis malditos oídos dolían, tenía jaqueca y -llámenme snob si quieren- incluso mi sensibilidad artística sufría; el Mozart en mi interior gritaba.

-C'est quoi ce morceau ? Mais qui lui a donné le droit de massacrer ça ? (¿Qué es esta pieza? ¿Pero quién le dio el derecho de masacrarla?)

Lux dejó salir una carcajada limpia; a lo mejor criticar a Parvati servía de distracción. Si no estaba fijándome en esa horrenda manicura naranjosa deshonrando el piano, mi vista iba a la puerta por la cual entraba cualquiera, menos él. Era instintivo: cada vez que se abría, yo prácticamente saltaba del banquillo. Seguro parecía que mis piernas eran resortes.

-No te veas tan ansiosa -el rostro de nuestra «pianista» formó una mueca despectiva; se veía tan ridícula, parecía el Grinch en esas viejas animaciones-Es algo vergonzoso.

Deslizó su dedo a la tecla equivocada, provocando un sonido cacofónico que hizo que todos apretaran los dientes.

-Lo vergonzoso es tu manera de tocar; era un RE, no un DO.

Mi expresión permanecía intacta; yo solo bebía mi Mountain Dew. Sé que empeora mi acné, es que «soy solo una chica». Lux había ofrecido un poco de vodka; yo me negué.

Odio beber, odio las fiestas, odio esperar y odio que toquen mal el piano; al menos podemos hacer algo con la última cosa de esa lista.

-¿Sabes? Hay una línea muy fina entre el avant-garde y simplemente no saber dónde está el Do central. Tú no estás cruzando la línea, la estás pisoteando con tus uñas falsas de mal gusto -continué, provocando que un grupo de chicas que estaban cerca se hiciera pipí de la risa.

Parvati arponeó la mirada; sus mejillas estaban rojas, quizá de vergüenza o de ira. Seguro estaba ligeramente ofendida; no me importó demasiado.

Si te quieres comportar como Kim, yo seré tu Paris.

-Bien, ya que soy tan mala en esto... hazlo tú.

Parvati movió sus largos rizos azabaches y se alejó del banquillo con la cara de un perro a punto de lanzar una mordida. Espera a que comience, cruza los brazos; de repente se vuelve la doble de Tyra Banks, solo que más engreída, si es que eso es posible.

-Vamos -dijo, dándome una reverencia exagerada.

-Okey, tú mandas, Ati -con seguridad, deslicé mi cuerpo al centro hasta estar frente al instrumento.

Fui elegante y serena; la vi dar un paso atrás ante mi actitud. No sé qué le sorprende, sigo siendo Honorine Santorini incluso en este internado de porquería.

-¿Sabes hacerlo? -Lux tomó asiento a mi lado.

La notaba pequeña usando esa pijama de algún personaje adorable parecido a Hello Kitty que yo desconocía. Es fácil molestarse con ella, aunque también es igual de fácil que te agrade de nuevo.

-¿O solo eres buena para hablar?

-Tengo algunas bases -no pude borrar la sonrisa malévola que bailaba en mi cara- Solo no esperes a Stravinsky.

-Deja de ser presumida y empieza a tocar para que yo te critique -refunfuñó Ati, cerrando con violencia su bata de seda color naranja y apurando un trago del alcohol hurtado.

Alguien se hace valiente con vodka.

Estiré mis dedos, crujieron ligeramente y fijé la vista sobre Parvati.

Empecé a tocar la canción favorita de... mi mamá: Sueño de Amor de Franz Liszt.

Mis dedos presionaban las teclas sin dificultad alguna; era simple memoria muscular. Cuando comencé la parte más veloz, las vi poner cara de sorpresa; Daisy hace lo mismo cada vez que toco Carol of the Bells en Navidad.

-Lo haces bien, Yanni -ese elogio me dio unas cosquillas agradables.

-Lo sé.

No termino la canción; simplemente detengo mis dedos y observó a Parvati, viendo si me da un elogio o un insulto; cualquiera de las dos es buena.

-Presumida -la tercera de nuestro grupo dio un golpecito contra mi frente y se alejó, posiblemente más enojada de lo que deja ver.

-Alguien está molesta.

-Nunca sabes quién será una pianista profesional; es una lección de vida que Parvati ya aprendió.

-Eres tan mala -esa rubia se estaba burlando mientras se acercaba a mí aún más- Tocas hermoso, podrías dar conciertos.

-Gracias -detengo la vista en los ojos azules de Lux que, por alguna razón, se ven... tristes.

Aunque Lux parece cautivada por mi mágica forma de tocar, ya saben que no soy buena con los silencios y mi mente es incapaz de aguantar más tiempo.

-¿Cuál es el asunto entre tú y Edme? -Escupo rápido y con una curiosidad que no oculto.

No sé si quiero una distracción para no pensar en Ivanhoe o si solo, ya saben, nadie resiste una buena historia y creo que entre esos dos hay algo de drama; bueno... esos tres.

-Te has estado burlando de mí toda la semana por mi relación con Ivanhoe; me debes eso.




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