Capítulo 8: Pasados que atormentan.
" Narra Andrés "
—Recuerda que siempre voy amarte hijo —escuchaba como mi mamá me decía bajo una gran noche de llovizna, mientras escapábamos de algo.
Nunca supe de qué escapábamos.
—Mamá, ¿Quién nos está persiguiendo?, tengo mucho miedo —decía mirándola a la cara, podía ver el miedo en mi mamá a través de sus ojos.
—te dejaré aquí hijo, estas personas te cuidarán, papá y yo siempre estaremos para ti.
—Mamá, ¿Cuándo volverás?
—has hecho de mi vida lo más hermoso del mundo —dijo mientras me daba en fuerte abrazo, después solo la vi correr muy lejos.
Sonó el ruido de la alarma haciéndome Levantar de inmediato, supe que todo había sido un simple y aterrador sueño de un pasado que me atormenta desde muy pequeño, al levantarme hacia lo mismo que hacía todos los días, mirarme en el espejo intentando recordar todo lo de ese día pero me era imposible, mi mente sólo recordaba pequeños fragmentos de aquella noche de gran llovizna, decidí llamarla como la noche cero, en este día decidí dar un paseo por el bosque como siempre solía hacerlo. Al salir de mi cuarto siempre iba al cuarto de ella, ver sus fotos en aquellas paredes me ayudaban a no olvidar quien soy en realidad.
— ¿Cómo estás hoy? —le preguntó a aquel retrato frente a mí mientras prendía la vela que solía prenderle cada semana, pero como era de esperarme otra vez recibía un completo silencio de respuesta, era muy tonto de mi parte esperar que una vieja foto me respondiera —ya veo. .. a mí también me está yendo muy bien —Aún recuerdo aquella vez en que mis padres me abandonaron en aquel orfanato, ese día perdí una parte de mí y no hablo de mis padres, ese día me perdí a mí mismo.
Al salir de la casa saqué las llaves del auto que estaban en mi bolsillo y me fui, en el camino pensaba en aquellas palabras que me dijo antes de marcharse "has hecho de mi vida lo más hermoso del mundo"
Después de un tiempo de viaje y llegar al bosque solo me senté a observar y escuchar, escuchando el canto de las aves, como fluía el río, las hojas de los árboles moviéndose fuertemente, pero lo que más escuchaba era su voz, una voz que Me atormentaba desde pequeño, una voz que me persigue desde que por mi culpa perdí a la única persona que me estuvo a mi lado, mismo sentimiento que me impedía poder vivir mis días llenos de paz y tranquilidad, era una gran herida que jamás cicatrizaría.
—Cuando llegara el día en que tu voz ya no estará en mi cabeza, querido hermano? —dije tranquilamente, desde hace años atrás he intentado buscar esa paz que pueda purificar ese sentimiento de culpa, aún recuerdo el día en que lo conocí en aquel orfanato, aún recuerdo el día que conocí a Andrew y al igual que ese recuerdo la ves en que lo perdí, ese día juré que a partir de ese momento yo llevaría su nombre, más que un juramento era una carga que yo mismo me daba por el sentimiento de culpa.
*retroceso*
—Hola, ¿eres nuevo? —escuche que alguien a mi espalda hablaba.
—Sí, pero no me quedaré mucho tiempo, mi mamá vendrá por mi pronto
—dije aterrado del miedo, no sabía nada de lo que estaba pasando y ni porque mi madre se había ido así.
—Yo también espero a mi mamá, cuento los días y noche desde que se fue, ¿cómo te llamas? —dijo con una gran sonrisa.
—Yo me llamo...
— ¡ES HORA DE COMER NIÑOS! —grito una señora interrumpiéndonos desde lejos.
*fin del flasback*
Sentir la brisa que me brindaba el bosque calmada cada uno de mis pensamientos que me hacían tocar mi propio abismo. Después de un tiempo de intentar aclararme me levanté para dirigirme al auto y solo conduje hasta mi casa, ya estaba oscureciendo, sorprendentemente había pasado todo el día escuchando aquel bosque, en el camino pensaba otra vez en Andrew y aquella vez en que me enseñó el egoísmo del mundo.
*retroceso*
—Ten, comete mi comida —dijo Andrew con su sonrisa, una sonrisa que a cualquiera le transmitía seguridad.
—Eres como mi hermano menor, desde que te conocí tú también has estado para mí, los demás siempre suelen irse —dijo mirando al cielo y después dándome esa gran sonrisa que siempre lo caracterizaba.
—El mundo es muy egoísta, y con el tiempo las personas que viven en él lo son aún más, solo piensan en sí mismo.
—Enserió crees que nuestros padres sean egoístas? —Dije inocentemente, no quería aceptar que mis padres me hayan abandonado.
—Ellas no lo son porque quieren, como te dije, la vida te obliga a serlo
—Pronto tú mismo lo sabrás.
*fin del flasback*
Recuerdo que esa noche me quedé observando las estrellas, pensando en lo que Andrew me había dicho. Pero jamás imaginé que sus palabras serían tan acertadas, nunca pensé que la vida intentaría convertirme en alguien egoísta.
Al llegar a casa, entré y fui a verla en aquel retrato. Me senté y le conté todo lo que había estado pensando en el bosque y en las cosas que había hecho. Sin embargo, algo dentro de mí seguía esperando que esas fotos me hablaran. De repente, escuché a alguien tocando la puerta y bajé a ver quién era. Al abrir, me encontré con Martín.
—Es que esta noche estaremos reunidos Silvia y yo, si quieres venir, ven —dijo de una manera tan amable, aunque podía notar mucha inquietud en sus ojos.
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Editado: 27.02.2025