Martin y la carrera contra el reloj

EPILOGO

EPÍLOGO

Narrador Martín

—que dolor —dije abriendo los ojos, se me hacía difícil recordar todo lo que pasó después de desmayarme, pero veía a mi alrededor y era confuso, ¿cómo llegué aquí?

Era un cuarto, pequeño pero acogedor, era rosa, por cómo estaba decorado seguro le pertenece a una chica, me levanto de la cama en la que andaba y me siento, al ver el piso veo muchos juguetes regados, peluches, unos rompecabezas, una muñeca y muchos más juguetes.

—pero ¿dónde carajo ando? —me pregunté, todo mi cuerpo me dolía, no fue hasta que empecé a detallar mejor y me fijé en las decoraciones, tenían algo peculiar, eran bastante retro, bastante de época de mi abuela, vi la televisión y era una televisión vieja, de más antigua.

Al mirar las paredes rosadas noté que no eran pinturas, eran tapetes rosados. Mi mente empezaba a dolerme de tanto pensar.

Me levanté poco a poco y empecé a bajar las escaleras, al parecer esta casa tenía varios pisos.

Después de bajar 4 pisos, llegué al final y vi una sala y una cocina. Fui a la cocina y vi a una persona sentada, era un señor. Tenía una camisa blanca de botones largos, con unos tirantes y un sombrero

puesto. Estaba leyendo un periódico.

—con que, al fin despiertas, muchachito —me dice el señor mientras veía el periódico.

—¿Quién es usted y qué hago aquí? —preguntó con esperanza de obtener respuesta.

—Lo mismo me pregunto yo, anoche venía en el carro con mi esposa y te encontramos desmayado en medio de la carretera, estabas sangrando

—dijo bajando el periódico y viéndome, el señor usaba unos lentes redondos —por suerte mi esposa te atendió.

—muchas gracias —dije de forma agradecida —solo estaba yo?

—si solo usted —dijo levantándose y dándome una taza de café.

—muchas gracias — seguía observando a mis alrededores y vi por la ventana de la cocina cómo pasaban los carros, pero no eran carros cualquiera, eran carros de colección o carros viejos que la gente coleccionaba, así que empecé a cuestionarme y no pude evitar preguntarle -¿que día es hoy?

—Hoy es 15 de julio, jovencito —dice el señor trayendo un pedazo de pan —ten esto te dará fuerza, jovencito, me hubiera gustado que te hubieras despertado antes de que mi esposa saliera a trabajar.

Miré el pan y después alcé la vista —¿sucede algo? —me preguntó el señor —en qué año estamos? —le pregunté nuevamente.

—no entiendo la pregunta, obvio que estamos en el año 76, creo que lo que sea que te haya golpeado ayer, te dejó bastante mal —dijo saliendo hasta la sala y dejándome en la cocina.

Todo era confuso, no entendía qué sucedió. Solo me llegaban recuerdos de Silvia entre mis brazos, y eso último: "los de arriba tienen otros planos para ti".

¿Qué significa eso?, era lo que me preguntaba una y otra vez. Cuando pensé en regresar, recordé que Andrew me había quitado mis poderes.

Sentí temor al saber que estaba atrapado en el año 1976.




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