Mas Alla De La Sangre

Capítulo 1: El eco de las cinco de la mañana

Capítulo 1: El eco de las cinco de la mañana

El despertador no hace falta cuando el gallo ya ha cumplido con su deber. Son las cinco de la mañana y el aire que entra por la rendija de la ventana es frío, puro y con un olor a tierra mojada que solo el campo sabe dar. Me llamo Lucía, tengo 18 años, y esta es mi vida. Una vida pesada, de manos con callos y espalda cansada, pero con el corazón lleno.

A esta hora el mundo parece nuestro. Salgo al establo con las botas puestas. El primer trabajo del día es ordeñar a las vacas; el calor de la leche fresca contrasta con el frío de la madrugada. Después abro los portones para liberar a los animales, guiándolos hacia el pasto verde que brilla con el rocío. Saco a los caballos, limpio los establos con la pala y paso por el gallinero a recoger los huevos, esquivando algún que otro picotazo amistoso. Alimento a cada criatura de la granja antes de que el sol termine de salir. Es un esfuerzo enorme, pero cuando termino, siento una paz que sé que no existe en el asfalto.

El premio a la jornada madrugadora es el desayuno. En la mesa nos sentamos los cinco: mis padres, mis dos hermanos mayores y yo. No somos ricos, pero en esta mesa nunca falta la comida ni el ruido. Las mañanas son un torbellino de risas, bromas y las típicas peleas de hermanos por quién se come el último pedazo de pan. Mamá nos mira y finge enojo, regañándonos por el desorden. Papá, tratando de mantener una fachada seria, nos dice que nos callemos, pero en cuanto mamá se da la vuelta, nos guiña el ojo con complicidad. Es en esos instantes, entre risas ahogadas y miradas cómplices, cuando miro a mi alrededor y agradezco a Dios por la familia que me dio. Somos felices aquí, trabajando la tierra juntos.

Mi plan siempre ha sido claro. Me fascina este lugar, así que mi sueño es estudiar veterinaria. Quiero profesionalizarme para ayudar a papá con los animales, para devolverle un poco de todo lo que nos ha dado y asegurar que esta tierra siga viva.

Sin embargo, la calma del campo está a punto de romperse por la ley de la vida.



#4964 en Novela romántica

En el texto hay: bebe, amor, rechazo

Editado: 24.07.2026

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