Mas Alla De La Sangre

Capítulo 7: El refugio de la sangre y el silencio de la sala

Capítulo 7: El refugio de la sangre y el silencio de la sala

Descubrí que estoy embarazada. Sí, embarazada. En ese segundo sentí que el mundo se me venía encima con todo su peso. Me falta solo un año de teoría en la universidad y un año más de prácticas; estoy tan cerca de la meta que no puedo congelar mis estudios ahora. Pensar que todo el sudor y el sacrificio de mis padres para pagarme la carrera se fuera a la basura me aterrorizaba. ¿Y Paul? ¿Cómo lo tomaría él? ¿Qué dirían sus padres? El pánico me paralizó las piernas.

Lo primero que hice, con el corazón en la boca, fue buscar a mi hermana. Su respuesta fue el bálsamo que necesitaba: me abrazó y me dijo que me tranquilizara. De inmediato propuso hablar con su esposo para ver la posibilidad de mudarse todos juntos al rancho familiar; así, cuando mi embarazo estuviera avanzado, ellos podrían ayudar a papá con las tareas pesadas y yo no tendría que abandonar la carrera. Juntas, armadas de valor, fuimos a la casa y llamamos a mis padres para confesarles la verdad. La reacción no fue el regaño que tanto temía; mis padres saltaron de alegría, abrazándome entre lágrimas y dándole gracias a Dios por la bendición de otro nieto. Sentí que el rancho florecía de nuevo. Le di gracias infinitas al cielo por tener una familia que me sostiene en cada caída.

Con ese impulso de valentía, fui a la casa de Paul. Al llegar, antes de abrir la puerta, escuché que hablaba con sus padres en la sala sobre algo importante que debía decirme, pero insistía en que "no era el momento".

—¿Qué tienes que contarme? —pregunté, entrando de golpe e interrumpiéndolos.
—Nada, amor. En su momento lo sabrás —me respondió Paul, visiblemente nervioso.

Tragué saliva y decidí soltar mi propia bomba: "Bueno, yo sí tengo algo que contarles. Estoy embarazada". Esperaba encontrar el mismo eco de felicidad que en mi hogar, pero el ambiente se congeló. Paul y sus padres se miraron entre sí con rostros desencajados, mudos por la sorpresa. No hubo abrazos ni felicitaciones. Lo primero que dijeron, con una frialdad que me caló los huesos, fue que debíamos ir de inmediato al médico para confirmarlo.



#4964 en Novela romántica

En el texto hay: bebe, amor, rechazo

Editado: 24.07.2026

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