Mas Alla De La Sangre

Capítulo 10: El escudo del rancho y la promesa de papá

Capítulo 10: El escudo del rancho y la promesa de papá

Cuando el auto de mi cuñado frenó frente a la casa, mis padres salieron corriendo con una sonrisa, esperando celebrar los resultados de los exámenes médicos. Pero al ver nuestros rostros descompuestos, se detuvieron en seco. El aire del campo pareció congelarse.

—¿Qué pasó? —preguntó papá con una voz firme y fría, esa voz que usa cuando presiente el peligro.

Mi hermana, conteniendo el llanto, tomó la palabra y les contó detalladamente cada desprecio, cada insulto de Paul y sus padres, y la propuesta del aborto. Jamás pensé en abortar a mi hijo. Es mío, está creciendo dentro de mí, y si Dios me lo envió con Síndrome de Down, es por un propósito sagrado; Él mismo me dará las fuerzas para criarlo y sacarlo adelante.

Al terminar el relato, papá no dudó. Se acercó a mí, me abrazó con todas sus fuerzas y me besó la frente. Luego, ante los ojos llorosos de todos, el hombre fuerte del campo, mi protector, se arrodilló sobre la tierra, acercó sus labios a mi vientre aún plano y le habló directamente a su nieto:

—Vas a ser el niño más amado del mundo —le prometió con la voz entrecortada—. Tienes una familia que te ama y te espera. Jamás, escúchame bien, jamás vas a estar solo.

Esas palabras terminaron de desarmarme y rompí en un llanto de desahogo puro. Mamá se unió al abrazo, llorando conmigo, repitiéndome al oído que estábamos juntos en esto y que saldríamos adelante como siempre lo hemos hecho.

Papá, con los ojos inyectados en rabia, se puso en pie dispuesto a ir a la ciudad a reclamarle a Paul y exigir respeto a puñetazos si era necesario. Pero Abdón, con mucha madurez, lo tomó del brazo y lo detuvo con firmeza.

—Mañana iremos, suegro. Mañana ajustaremos cuentas con esos cobardes. Hoy, Lucía y el bebé nos necesitan aquí, enteros.

Esa noche dormí en mi antigua habitación, cobijada por el amor más puro que existe: el de la sangre que no te abandona. La tormenta afuera era inmensa, el camino universitario se ponía cuesta arriba y el corazón me dolía por la traición, pero al tocar mi vientre, supe que ya no tenía miedo.



#4964 en Novela romántica

En el texto hay: bebe, amor, rechazo

Editado: 24.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.