Más allá del lago

Capitulo 13 el encuentro

Alicia caminaba buscando a su hermana y a sus amigos, entre un camino oscuro cubierto de neblina espesa y árboles secos que en cualquier momento podían caerle encima.

De pronto empezó a escuchar pasos detrás de ella. Sin mirar atrás, comenzó a correr. Las pisadas la seguían… cada vez más cerca.

De repente, su pie pisó una trampa de red que la atrapó, elevándola del suelo.

—¿Qué hace una niña como tú en estos lugares?

Un hombre de cabello medio largo y castaño, ojos negros, ropa sucia y barba larga emergió desde las sombras con pisadas fuertes.

—¡No sé dónde estoy! ¡No encuentro a mi hermana ni a mis amigos! —gritaba con angustia, intentando liberarse.

—¿Cuántos de ustedes están aquí? —preguntó él, curioso, acercándose.

—¡Cinco! Yo, mi hermana y tres amigos.

—Mmm… bien.

El hombre cortó la cuerda con una daga. Alicia cayó boca abajo contra el suelo. Al levantar la mirada, vio una pequeña criatura de color amarillo, con un símbolo de sol en la barriga que brillaba con intensidad.

—Así que tú eras el que me perseguía…

El hombre respondió con una voz gruesa y algo enojada

—Estás en un lugar donde lo que no imaginas existe.

—¿Y ya sin el drama? —respondió Alicia, suspirando algo cansada.

El hombre soltó un resoplido.

—Es un bosque… o un mundo donde todo parece extraño. Hay bestias jamás vistas. Llegué aquí cuando tenía cinco años. Aún no sabemos cómo funciona este lugar.

Resopló, decepcionado.

—¿Hay más gente aquí? —preguntó Alicia.

—Somos varios los que fuimos víctimas del lago. De hecho, te llevaré a la isla habitada.

—Tengo muchas dudas y pocas respuestas.

—En el barco te explicaré con más detalle.

El hombre se acercó para ayudarla a levantarse.

—Soy Asgar, primer líder de la isla.

Alicia, algo confundida y desesperada, respondió

—¿La isla de qué? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?

El hombre alzó la mano para que dejara de hablar.

—Cálmate. Te explicaré todo cuando lleguemos.

—¡Yo no iré a ningún lado sin antes encontrar a mi hermana!

Asgar puso los ojos en blanco. La agarró del brazo y la cargó como si fuera un costal de papas sobre su espalda.

—Eres más terca que la tercera líder.

Asgar, Alicia y la criatura brillante se encaminaron por el bosque.




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