Más cerca de lo que imaginas

Reunión

La sala de reuniones de **Nakiun** era amplia, moderna, con paredes de vidrio y una vista impresionante de la ciudad. Había al menos diez personas sentadas alrededor de la mesa, todas con tablets y miradas atentas.
Respiré hondo.
Valentina me miró de reojo y asintió, como diciéndome *puedes hacerlo*.
—Buenos días —comencé—. Gracias por recibirnos. Somos Renata y Valentina, de la agencia…
A medida que hablaba, los nervios fueron desapareciendo. Las diapositivas fluían, las ideas se conectaban. Cuando me detenía, Valentina continuaba sin esfuerzo. Éramos un equipo perfecto.
—Nuestro enfoque no es solo vender una imagen —explicó ella—, sino construir una identidad que conecte emocionalmente con las personas.
Vi a algunos directivos asentir.
Llegó la parte más difícil. Las preguntas.
—¿Cómo planean medir el impacto real de esta campaña? —preguntó uno de ellos.
Miré a Valentina. Ella me miró a mí.
—Ahí entro yo —dije, avanzando un paso—. Hemos desarrollado métricas comparativas que nos permiten…
Expliqué con seguridad. Mostré datos. Resultados. Proyecciones.
El silencio que siguió fue eterno.
Luego, uno de los ejecutivos sonrió.
—Es una propuesta sólida —dijo—. Arriesgada, pero inteligente.
Valentina soltó el aire que estaba conteniendo.
—Nos gustaría avanzar con ustedes —continuó—. Necesitamos algunos ajustes, pero creemos que pueden ser el equipo indicado.
Sentí una descarga de alivio recorrerme el cuerpo.
—Gracias —respondimos casi al mismo tiempo.
Al salir de la sala, nos miramos. Sonreímos. No de manera profesional, sino real.
—Lo hiciste increíble —dijo Valentina en voz baja.
—Tú también —respondí.
Y por primera vez en mucho tiempo, el orgullo superó al miedo.




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