Más cerca de lo que imaginas

Celebración

Fuimos a celebrar a un bar después de que aceptaran nuestra propuesta y firmáramos el contrato. El lugar estaba lleno, con música alta y luces tenues. Pedimos unas cervezas y brindamos.
—Eres inteligente —le dije, mirándola.
—Tú también —respondió, sonriendo.
Hablamos durante unos treinta minutos, riendo, recordando detalles del proyecto, relajándonos por primera vez desde que llegamos. Entonces comenzó a sonar una canción que era importante para nosotras, una que traía demasiados recuerdos.
Valentina me miró.
—¿Quieres bailar? —preguntó.
—Bueno —respondí, sonriendo.
Nos acercamos a la pista. Al principio solo me tomó de las manos, pero luego deslizó una de ellas hasta mi cintura para acercarme más. Yo solo podía pensar en lo jodidamente hermosa que era. Nos movíamos al ritmo de la música, cada vez más cerca, hasta quedar frente a frente.
En ese momento lo supe.
No me importaba nada más.
Me acerqué un poco más, tomé su rostro con cuidado y la besé. Valentina se sorprendió, pero enseguida me respondió. El beso se volvió más intenso, más profundo, como si todo lo que habíamos callado durante años encontrara por fin una salida.
El bar desapareció.
La música quedó lejos.
Solo éramos nosotras.
Y por primera vez, no huí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.