PARTE I
ESCUELAS VS BALAS
I
Llega un punto en la vida en el que uno ya no logra entender el porqué de ciertas cosas que suceden o quizás sí sabemos el porqué, pero al igual que el resto de la sociedad, decidimos ignorar la problemática real, haciendo la vista gorda al enfocarnos en aquellos aspectos de la propia existencia que nos sean más agradables, para así poder evitar la angustiante idea de tener que dar una opinión sobre un tema desagradable. Pero como a mí me gusta meterme en el barro y buscar siempre la raíz de todo mal, creí necesario hablar de esto, pero no voy a tratarlo aquí como un problema que ocurre tan solo una vez, sino como una especie de mal que si no se le pone un freno desde ya, crecerá tanto que llegará a ser imparable.
II
Cuando todo este asunto de los tiroteos escolares ocurría en los Estados Unidos, desde este lado del mundo nos preocupaba, pero en cierta medida lo veníamos como un evento distante, sentíamos compasión por las víctimas, pero no dejaba de ser un evento ocurrido en la lejanía y en una nación donde el acceso a las armas es muy fácil.
De la nada, y como si se tratara de alguna especie de influencia macabra, en México empezaron a resonar un par de casos que marcarían definitivamente su historia. Casos en los que adolescentes arrebatan la vida de otros, sin importarles las consecuencias. Ahí tenemos lo ocurrido con el ya famoso Lex Ashton en el pasado 2025 o porque no el acontecimiento más reciente en México (2026), sobre este chico de 15 años que le disparó a dos maestras con un arma de guerra.
Evidentemente que eso impacta—nadie se mantiene indiferente ante algo de tal magnitud— y que ahora, ese mismo modus operandi se repite en la Argentina, como lo ocurrido en la escuela ubicada en San Cristóbal en la provincia de Santa Fe, termina por abrir una especie de portal hacia el lado más salvaje que hay en nosotros.
Que este tipo de cosas sucedan, ya es de por sí triste, el problema viene cuando éstas situaciones se empiezan a tomar a la ligera, y es así cuando el fenómeno se repite, una y otra vez.
Tanto la situación en México como la de Argentina merecen ser tratadas como un punto de alerta en el que, si no se hace algo rápido, todo puede salirse de control.
III
Si bien en la República Argentina ya existen antecedentes de casos de violencia con armas de fuego dentro de establecimientos escolares (caso «Pantriste» ocurrido en el año 2000 y caso «Junior» acontecido en el año 2004, conocido como «La Masacre de Carmen de Patagones») da la sensación que desde un tiempo hasta acá, todo se mantuvo más o menos tranquilo, o quizás era tan sólo el ojo del huracán.
Lo ocurrido en la escuela de San Cristóbal (Santa Fe), es una probadita de lo que vendrá, si no se toman en serio las medidas necesarias para concientizar sobre el bullying y la salud mental. Actualmente Argentina y el mundo—me atrevería a decir— viene sufriendo una crisis en el sistema de salud mental, con hospitales, clínicas y hasta el sector privado de psiquiatría/psicología, completamente colapsado. No se consiguen turnos, o los que se dan se van muy lejos, los medicamentos psiquiátricos están cada vez más caros y a veces ni hasta una mutual los cubre.
Por eso, en estos tiempos de redes y de sofocación de la información, vale la pena adiestrar nuestros cinco sentidos, para entender qué está pasando.
No es novedad que el ritmo acelerado de vida y las presiones sociales, desgastan a cualquiera. El bullying, el acoso (virtual o físico) y hasta las pequeñas bromas, pueden hacer que una mente trastocada por la desinformación en redes o por la falta de un compromiso de crianza por parte de sus progenitores, se quiebre y reaccione de maneras poco saludables.
Lo ideal es no esperar a que esa personita explote, lo que se busca es evitar el incidente mediante la lectura de señales previas. Es importante denunciar o advertir a los padres del menor sobre el contenido que consume y qué tipo de contenido genera: no es normal que un adolescente se grabe o saque fotos portando un arma, como quién tiene en la mano una lapicera. Ante este tipo de publicaciones es necesario advertir a quien sea sobre lo que se está viendo.
También es importante escuchar con atención, no hay que minimizar el bullying y no hay que minimizar las bromas. Todos somos diferentes y todos tenemos formas de sentir distintas. Existe aquel que ante un chiste sin sentido solo se ríe y quien ante esa misma broma reacciona de forma violenta ¿Significa eso que no hay que hacer más chistes? No, para nada, pero siempre hay que tener en cuenta quién es la persona que está enfrente, que es lo que le molesta y que es lo que no le molesta. Es tan sólo un poco de empatía básica para saber que no todos somos iguales.
IV
Hablar de salud mental termina siendo una empresa complicada, puesto que existen ciertas miradas que realmente se ajustan al concepto de forma favorable, y otras que desprestigian o niegan la importancia de la salud mental. En cuanto a los que no avalan la importancia del cuidado de la psiquis, no ofreceré ningún tipo de comentarios, ya que prefieren vivir de forma libre en los campos de la ignorancia.
Me voy a inclinar entonces por aquellos que buscan la ayuda de un profesional, porque sienten que ya no pueden más. Ante todo felicito a esos seres que reconocen que no pueden afrontar la vida solos, y es un acto muy valiente salir a pedir ayuda, más hoy, cuando nos toca vivir en una sociedad súper individualista en la que se supone que tenemos que valernos más por nosotros mismos. Pensamiento estúpido que busca tan sólo la separación de la sociedad, mirando de mala manera la solidaridad y el apoyo mutuo.
Estoy seguro que Lex Ashton y todos estos chicos que desde Estados Unidos hasta Argentina, han cometido esas terribles atrocidades, eran personas buenas, pero que evidentemente, sus mentes fueron vapuleadas por el rechazo, por las ideologías poco sanas, por la pérdida total de la propia salud mental y hasta diría de la injerencia de una familia disfuncional.