Mas poderoso que la magia

Sexto dia: El peso de la verdad

—¡Él debe saberlo! Kaifax, Charls cree tanto en ti porque... ¡porque tú eres su hijo! —soltó Vayolett, con la voz rota por la impotencia y las lágrimas desbordando finalmente sus ojos.

El silencio que siguió a sus palabras fue más ensordecedor que cualquier explosión de Keni que el palacio hubiera albergado jamás. El aire en el pasillo pareció congelarse. Tim, que hasta hace un segundo vigilaba el corredor con el pulso acelerado, bajó los brazos lentamente, girando la cabeza hacia Kaifax con una expresión de absoluto desconcierte.

Kaifax se quedó inmóvil. Sus dedos, que aún rozaban de manera inconsciente el dije de Cristo en su cuello, se entumecieron por completo. Sintió un vacío helado en el estómago, una sensación de irrealidad que ni los comandos del sistema ni las cifras astronómicas de K-Coins en su interfaz habían logrado provocarle jamás. Miró a Vayolett, buscando en su rostro alguna señal de que aquello fuera una mala broma, un truco mental de los magos oscuros, pero solo encontró la dolorosa honestidad de una mujer que ya no podía cargar con el peso de los secretos.

—¿Qué...? —la palabra apenas logró escapar de la garganta de Kaifax, sonando como un susurro roto—.

¿De qué estás hablando, Vayolett? Eso... eso es imposible. Yo vengo de otro lugar. Yo tengo una familia, tengo una madre que me dio esto... —dijo, tirando levemente del dije de metal—. Charls es solo el profesor del colegio.

—No, Kaifax, no lo es —intervino Charls. Su poderosa voz, que siempre había sido un pilar de autoridad y firmeza, sonó extrañamente vieja, cansada, desprovista de su habitual armadura. El experimentado mago dio un paso al frente, apartando suavemente a Vayolett. Sus ojos, habitualmente severos, reflejaban una culpa tan profunda que Kaifax dio un paso atrás por puro instinto—.

Ella tiene razón. Debí decírtelo en el Lago de la Verdad, cuando estabas enfrentando tus sombras, pero temía que la verdad terminara de destruir tu estabilidad.

—¡Me trajiste a este maldito juego! —gritó Kaifax, y por primera vez, el Keni Verde brotó de su piel sin que él hiciera el chasquido, manifestándose como un aura furiosa que hizo crujir la madera del suelo—. ¡Todo este tiempo... los logros, el dinero, el tren, la profecía del quinto elemento...! ¿Todo fue un plan tuyo?

—No te traje para que fueras un peón, Kaifax, te traje para salvarte —explicó Charls, con las manos abiertas en señal de paz, aunque el Keni Verde de su hijo comenzaba a lamer los bordes de su chaqueta de cuero—.

Tu madre... tu madre en el mundo real te protegió entregándote ese dije, pero tu verdadera naturaleza no pertenece a la Tierra. Naciste aquí, en Gryffor, durante los años más oscuros de la guerra contra los Devilloth. Cuando los renegados descubrieron que habías heredado la pureza de mi keni y la semilla de la flama esmeralda, supimos que tu vida corría peligro.

Vayolett se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, dando un paso al frente para apoyar a Charls.

—Tuvimos que sellar tus recuerdos y ocultarte en una dimensión donde la magia no pudiera alcanzarte, Kaifax. El sistema que ves, las interfaces, las misiones... no son un videojuego. Es la única forma en que tu mente humana puede procesar y asimilar el inmenso poder que posees sin volverte loco en el intento. Charls ha pasado cada día de estos veintiocho años vigilándote desde las sombras, esperando el momento en que Gryffor te necesitara de vuelta y fueras lo suficientemente fuerte para resistir el despertar.

Kaifax miró a Charls. En las facciones del profesor, en la forma en que sostenía la mirada a pesar del dolor, comenzó a ver reflejos de sí mismo. La conexión que había sentido en la cámara subterránea, la facilidad con la que el Keni Verde se había estabilizado en su cuerpo bajo su tutela... todo cobraba un sentido oscuro y perfecto.

—Por eso el cristal del vacío reaccionó contigo —murmuró Tim desde el fondo, procesando la revelación—. No eres un extranjero cualquiera... eres el linaje directo de la resistencia.

—Lala lo sabía, ¿verdad? —preguntó Kaifax, sintiendo cómo la rabia se transformaba en una profunda angustia—. Por eso me dejó esa carta. Por eso intentó alejarme. No quería que me involucrara en la tregua de su padre porque sabía quién era yo.

—Ella sabía que si volvías al palacio, los SemiDevilloth usarían tu sangre para romper el sello definitivo de Rafter —dijo Charls, colocándose finalmente frente a Kaifax—.

Eres mi hijo, Kaifax, y mi mayor error fue dejarte ir. Pero hoy, no te pido que pelees como un soldado de la resistencia. Te pido que pelees por la verdad. Tu verdad.
La interfaz del juego parpadeó de golpe en la visión de Kaifax, interrumpiendo el torbellino emocional con un destello dorado que cubrió todo su campo visual.

> [¡Alerta del Sistema: Secreto de Trama Desbloqueado!]

> La verdad sobre el origen del usuario ha sido revelada.

> Sincronización con el Mundo de Gryffor: 100%

(Vínculo de Sangre Activo)

> Nueva Habilidad de Legado Disponible:Llama de la Dinastía (Keni Verde/Azul Combinado)>

Kaifax cerró los ojos por un instante. El peso de ser un simple jugador se desvaneció, reemplazado por la abrumadora realidad de su propia existencia. Miró a Charls, luego a Vayolett, y finalmente hacia el patio donde el escudo de Lala seguía flaqueando bajo los impactos de los renegados.

—Hablaremos de esto si sobrevivimos a esta noche... padre —dijo Kaifax, pronunciando la última palabra con una mezcla de extrañeza y determinación. Luego, miró a Tim—. Ya no hay tiempo que perder. Vamos por Lala.

El eco de la última palabra de Kaifax pareció quedar suspendido en el aire denso del pasillo, vibrando con la misma intensidad que el keni que ahora emanaba de su cuerpo. Charls Livencool cerró los ojos por un breve segundo, asimilando el peso de ese "padre" que tanto había esperado escuchar, pero la urgencia del momento no permitía espacio para el alivio. La realidad los golpeó de vuelta cuando un nuevo estallido, proveniente del patio central, hizo que las ventanas del corredor vibraran de forma violenta, desprendiendo polvo de las vigas de madera.



#29922 en Fantasía
#6448 en Magia
#38832 en Otros
#5513 en Aventura

En el texto hay: magia y amor, aventura, videojuego

Editado: 20.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.