Más que una sábana

En un futuro no tan lejano

El transcoptero abandono las contaminadas aguas del Dora Ripatia, elevándose a toda velocidad con la fuerza de su aspa principal hacia negros cielos de Turín. Mientras intentaba estabilizarse en el aire usando sus alas metálicas, una bala inteligente de 73 milímetros, disparada a más de 5000 km/s desde un rifle pesado magnético, atravesó como papel su blindaje reactivo líquido y el cerebro positrónico de silicio de la I.A del aparato, provocando que se precipitara al suelo sobre el lado norte del puente Bologna. Instantes después de tocar el suelo, una lluvia de balas disparadas desde el otro lado del río comenzó a caer sobre el abatido pájaro de acero, sin ofrecer piedad ni tregua a sus ocupantes. Tras abandonar el aparato y ponerse a cubierto, el teniente del 3º Escuadrón Especial de la multicompañía “Shenzen Recovering and Preservation National Company”, Erán Tao, analizo la situación y procedió a pedir apoyo.

–Aquí Tao, estamos cerca de la catedral, a unos 850 metros–Dijo mientras lanzaba un dron paloma para que escaneara la situación pero que fue destruido unos segundos después de emprender su vuelo–. Fuerte presencia enemiga al otro lado del río, confirmadas armas magnéticas, requerimos apoyo de inmediato o nos será imposible completar la misión.

–Recibido Líder 3, esperen apoyo espacial inminente, tomen sus nanorepelentes en 6 segundos. –Le respondió una voz mecánica de mujer.

El teniente cerró su servocasco y hablo con el escuadrón.

–Bien muchachos, prepararos para tomaros los nanorepelentes, ¡Esos cabrones van a arrepentirse de habernos atacado esta noche!–El teniente y sus hombres se inyectaron las inyecciones por los orificios preparados para ello en los cuellos de sus trajes de combate. Dos segundos después una serie de grandes explosiones sacudieron los bloques de edificios en el otro lado del río. Los gritos y el fuego inundaron rápidamente el ambiente mientras que los 5 hombres del 3º escuadrón avanzaban corriendo y en formación a través del puente sobre sus atacantes. Uno de ellos disparo a uno de los cuerpos que estaba siendo reconvertido en metal liquido por los nanobots entre gritos de desesperación.

–Ahorrar munición, puede que la necesitemos más adelante–dijo Tao. Observando los cuerpos  pudo ver uno que había tenido la suerte de morir en el bombardeo, su logo en el traje de combate era el de un águila calva sobre el Empire State de la extinta Nueva York, el inconfundible logo de  “American Happy Housing Holding plc”, inmediatamente abrió una línea de comunicación con el cuartel general.

–Son hombres de A triple H, repito, A triple H.

–Recibido Líder 3. Avisaremos al resto de equipos, ustedes siga con el plan como estaba previsto.–

Tao se mantuvo en alerta. Sabía que los hombres de “A triple H” suelen desplegarse con amplia cobertura robótica y a veces satelital, aunque descarto esa opción al ver que seguían vivos. Mientras pensaba a que clase de material de apoyo tendrían que enfrentarse, él y sus hombres avanzaban por las calles, siguiendo el paseo central rodeado por dos calles congestionadas de vehículos abandonados que iban en la misma dirección. Al fondo de la calle, rodeada de naturaleza muerta de un antiguo parque, se empezaban a divisar el edificio renacentista que era la catedral de Turín. La torre de la catedral se alzaba imponente en el negro paisaje, parecía estar intacta, como la mayoría de los edificios de la muerta ciudad –. Permanezcan alerta–ordeno Tao mientras seguían moviéndose.

Justo cuando no quedaban más de un centenar de metros oyeron un ruido procedente de las abandonadas calles a su espalda. El escuadrón se paró en seco, adoptando rápidamente una formación defensiva con cada uno de sus miembros cubriendo un punto cardinal. Tao pidió un análisis del audio a la central.

–Ruido metálico analizado. Patrón de sonido similar a un modelo Dg-03 de combate con una probabilidad del 65%

–Mierda–Tao cambio rápidamente su cargador a balas antiblindaje– Cambiad las balas, tenemos perros

Sus hombres rápidamente cambiaron los cargadores y siguieron a la espera.

–Detecto movimiento–dijo su compañero Maragall.

Los otros tres se giraron rápidamente hacia el oeste y entonces rápidamente tuvieron que ponerse a cubierto al ver el fogonazo laser disparo desde la boca de un terrorífico biorobot canino de combate Dg-03. El disparo laser salió disparado un segundo después pero reboto en el campo de nanoespejos que envolvía al escuadrón, una medida de protección pasiva que emitían sus trajes de combate de forma periódica. El láser impactando contra un antiguo bloque de edificios, dejando un boquete de 15 centímetros de anchura que atravesó 3 paredes. El escuadrón se reagrupo rápidamente y comenzaron a disparar al grupo de perros de combate que parecían salir de todas partes. Por debajo de coches, entre ruinas, desde una ventana. Desde todas las direcciones aparecían esas criaturas mitad perro mitad robot para disparan sus  letales armas, los láseres salían despedidos en direcciones aleatorias, dejando los edificios colindantes repletos de agujeros.



Hermes Sam

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En el texto hay: ciencia ficcion, futurista, post-apocalíptico

Editado: 21.04.2019

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