Match Perfecto

Capítulo 10

CAPÍTULO 10

En otra parte de la ciudad, en la oficina de Braulio. La luz de la tarde se colaba en líneas oblicuas a través de las persianas, dibujando sombras sobre el escritorio impecable.

Braulio estaba reclinado en su silla, con un vaso de whisky apenas tocado a su lado. Giraba el líquido ámbar con lentitud, como si en ese movimiento pudiera ordenar sus ideas.

Samuel, apoyado contra el borde del escritorio, lo observaba con los brazos cruzados y una expresión entre incrédula y divertida.

—No entiendo —dijo finalmente, rompiendo el silencio—. ¿Me estás diciendo que estabas en una cita secreta… y aparece tu prometida?

Braulio no levantó la mirada de su vaso. El hielo tintineó suavemente cuando lo giró entre los dedos.

—No era secreta.

“La verdad, sí. Era completamente secreta.”

Samuel arqueó una ceja y soltó una risa corta, seca, de esas que no piden permiso.

—Claro. Y yo soy monje.

Braulio exhaló por la nariz, apoyándose contra el respaldo de la silla de cuero, que crujió levemente bajo su peso, dejó el vaso sobre la mesita de al lado con un leve golpe sordo.

—Era… una conversación casual.

“Con una mujer que no debía importarme tanto.”

Samuel soltó una carcajada baja, negando con la cabeza, acercándose un poco más.

—¿Casual? —repitió—. ¿Con una mujer que conociste en una aplicación?

Braulio exhaló molesto.

—Técnicamente fue en un chat.

Samuel hizo una mueca, divertido.

—Peor.

El silencio se estiró unos segundos. Solo se escuchaba el zumbido bajo del aire acondicionado y el distante murmullo de la ciudad.

Samuel lo observaba como quien empieza a entender algo interesante.

Braulio se reclinó más en la silla, pasando una mano por su mandíbula.

—No pasó nada.

“Porque la mala suerte decidió sentarse en mi mesa esa noche.”

Samuel lo estudió con atención, como si estuviera armando un rompecabezas. No respondió de inmediato, solo lo miró más serio ahora.

—¿Y Valentina?

El nombre quedó flotando en el aire, más pesado de lo habitual.

Braulio se encogió de hombros, pero el gesto no fue del todo convincente.

—Sorprendentemente… terminé hablando con ella y… —hizo una pausa mínima, casi imperceptible— fue agradable su compañía.

El recuerdo le llegó sin pedir permiso: su risa baja, la forma en que lo miraba cuando quería provocar, el calor de su cercanía.

Demasiado agradable.

Samuel se quedó en silencio, mirándolo fijo. Como si acabara de escuchar algo fuera de lugar.

—Eso es… nuevo —dijo al final—. Y alarmante, si soy honesto.

Braulio soltó el aire lentamente.

“Mucho…”

Tomó el vaso y dio un trago corto. El whisky le quemó la garganta de una forma casi bienvenida.

Samuel se apartó del escritorio y caminó hasta la silla, apoyando las manos sobre el espaldar.

—Voy a decirte algo que probablemente no quieres escuchar.

Braulio levantó la mirada, resignado.

—Sorpréndeme.

Samuel inclinó ligeramente la cabeza.

—Creo que deberías tomarte el tiempo de conocer mejor a Valentina.

Braulio frunció apenas el ceño.

—¿Ahora eres consejero matrimonial?

Samuel ignoró el comentario.

—Después de todo, te vas a casar con ella. —Hizo una pausa—. Y quién sabe… quizá te lleves una sorpresa agradable.

Braulio sostuvo su mirada unos segundos. Pasó la mano por su mandíbula, pensativo.

Quiso responder algo sarcástico. Algo fácil. Algo que cerrara el tema.

Pero no lo hizo. Porque, por primera vez, la idea no le parecía absurda.

Le parecía… incómodamente posible.

Samuel se enderezó, satisfecho de haber dejado la semilla.

—Piénsalo.

Braulio no respondió. Porque lo que realmente le incomodaba no era la idea de conocer mejor a Valentina, sino la sensación creciente de que… ya estaba empezando a hacerlo.

Se quedó mirando el reflejo de la ciudad en el vidrio de su despacho, con el sabor del whisky todavía en la lengua y las palabras de su amigo girando en su cabeza, insistentes.

Como un pensamiento que no se deja ignorar. Como una posibilidad que empieza a ser peligrosa.

¿Y si…?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.