Al día siguiente me desperté un poco tarde, no tenía ganas de hacer nada. Mis padres y mi hermano me hablaban pero yo los ignoraba. Cuando yo ignoraba a mi madre cada vez que me hablaba, ella me maldecia. En cuanto a mi padre, él solo me habla para pedirme perdón, pero yo solo lo ignoro y eso me hace sentir mal.
Decidí que por la tarde iré a visitar al señor Montero a su oficina, casi todo el día estuve investigando en dónde está su oficina y cómo decirle. Cuando llegó la hora, me arreglé un poco, me puse algo de maquillaje, no muy exagerado.
Al terminar de arreglarme, agarré mi bolso, salí de mi cuarto. Al bajar las escaleras, me topé con mi madrepero cuando ya estaba por irme ella me detiene agarrándome mi mano preguntandome a dónde voy pero no le hice caso, me zafé de su agarré y me fui sin decirle nada.
No quise llevar al chófer ya que no quería que le dijera a dónde estaba, así que tomé un taxi. 15 minutos después llegué a un edificio azul y lindo, al entrar al edificio fui con la recepcionista quien me recibió con una sonrisa amable.
---Buenos tardes, ¿En qué la puedo ayudar?--- Dice haciéndome reverencia, yo también le hago.
---Vine a visitar al señor Adrián Montero, es urgente que hable con él---
---¿Tiene una cita con el señor Montero?--- No, no tengo cita pero si una discusión con él.
---No, pero como le dije tengo algo muy importante que hablar con él---
---Permíteme un momento, veré si el señor Montero puede recibirla ¿Cómo se llama?---
--- Elisa Villareal--- En cuanto le dije mi nombre, ella hace una llamada. Solo espero tener suerte y hablar con el señor Montero.
---Sarah, la señorita Elisa Villareal-- quiere hablar con el señor Montero pero no tiene cita... Está bien, aquí espero... Ok, ahora le aviso...--- Después de decir eso, cuelga.
Ella voltea hacia mi con una sonrisa ¿Es una sonrisa de si me va a recibir? ¿O una sonrisa de "Disculpa pero el señor Montero no puede recibirla?"
---Sarah, la secretaria del señor Montero me acaba de informar que el señor Adrián Montero puede recibirla--- Más le vale, llegó el momento de decirles sus verdades.
---Gracias, ¿En qué piso está su oficina?--- Pregunto.
La recepcionista me indicó dónde está su oficina, antes de irme la recepcionista me pidió mi credencial, después de revisar me dió mi gafete de visitante y por supuesto me regresò mi credencial.
Fui a la oficina del señor Kim siguiendo las indicaciones de la recepcionista. Al llegar me recibió una señora de 40 y algo creo, su pelo es de color negro y largo, lleva una blusa azul, una falda negra y corta el cual le llega hasta la rodilla. En cuanto me miró, se levantó e hizo reverencia, yo le devuelví la reverencia.
---Ahora le aviso al señor Montero que usted está aquí--- Asiento, yo solo espero a ser recibida ---El señor Montero dice que pace---
Le doy las gracias y entro a su oficina. Al entrar cierro la puerta, mi vista está puesta en un hombre alto, hombros anchos, un traje elegante y negro, el color de su pelo es negro.
---¿Qué pretende con esa idea de casarse conmigo solo para ayudar a mi padre? ¿Se volvió loco o qué?--- Pregunté pero no hubo respuesta. Miro que se dió la vuelta con una sonrisa en su rostro el cual quiero quitárselo de un puñetazo.
---Hola señorita Elisa Villareal, es la primera vez que intercambiamos palabras--- Dice él, es la primera y última vez que hablamos.
--- Pregunté qué pretende al querer casarse conmigo? Acaso está enamorado de mí?---
---¿Y si te digo que sí lo estoy?--- Aparte de patán, sinico ---Ya respondiendo a su pregunta, su papá me pedio ayuda y yo se lo ofrecí pero a cambio de que usted se case conmigo---
---Se lo voy a decir de una buena vez. Yo no pienso casarme con usted aunque mi padre haya firmado ese contrato ¿Entendido?---
---Mejor por qué no te sientas para que podamos hablar bien---
¿Sentarme? No, gracias. Está no es una visita cordial, solo espero no nos volvamos a ver nunca más.
---No gracias, así estoy bien. Yo solo vine a decirle que no me voy a casar con usted--- Me di la media vuelta lista para irme pero...
---Si lo te pido que me des la oportunidad que me ames y conocernos bien. No te voy a obligar a que me ames porque sé que algún día lo vas a hacer---
Me detuve en cuanto me habló pero no me di la vuelta, simplemente me quedé ahí parada.
---Ninguna oportunidad le voy a dar ni mucho menos lo voy a llegar a amar como usted lo desea--- Salí de su oficina furiosa.
Fui directo con la recepcionista para devolverle el gafete de visitante y me fui. Pedí un taxi, en cuanto llegó me subí, le dije que me llevara a mi casa.
Cuando miré al señor Montero, lo.miré de pies a cabeza y me di cuenta que no está nada mal, es guapo, y además de que es mi estilo. Ash, Elisa deja de pensar en eso y además de que tienes novio y lo amas, solo veniste a decir que no te vas a casar con él.
---Señorita, su teléfono está sonando---
La voz del taxista me sacó de mis pensamientos, miré el celular y Vi que que era mi madre pero no le respondí ya que sigo enojada con ella. Al final mi celular dejó de sonar, tal vez me llamó para saber en dónde estoy y por qué no me llevé al chófer.
---Señorita su teléfono sigue sonando, por favor contesta--- El taxista me habló de nuevo, contesté el celular para no molestar de nuevo al taxista
---Hasta que por fin te dignas a responderme ¿Dónde diablos andas? Y por que no te llevaste al chofer?--- Dice mi madre molesta casi gritandome, pero en su voz noto algo de preocupación.
---¿Qué pasa, mamá? ¿Para qué me hablas?--- Dije sin ánimos de hablar con ella, miro que el taxista solo me mira desde el retrovisor de vez en cuando.
--- ¿Qué pasa? Pasa que tu padre está en el hospital, está muy mal. Te he estado llamando pero no me contestas---
---¿Cómo que mi padre se puso mal? ¿En qué hospital esta?--- Pregunté preocupada, mi madre me dió la dirección del hospital así que le dije al taxista que me llevara al hospital tan rápido que sea posible, el taxista solo asistió.
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Editado: 06.03.2026