Nos tomó como 1 hora y media en llegar a la casa de Santiago y para ser honesta me sorprendí bastante al ver la casa. No porque no haya visto una, si no porque lo que le pagan a Kang- Min él no se pudo haber comprado esta casa con el sueldo que gana en la empresa de mi esposo. Y esta casa es casi del tamaño de la casa de mis padres y Nuestro Hogar.
—Sorprendente ¿Verdad?--- Pregunta Mateo quien se estaba bajando del coche, Nos quedamos un momento ahí. Yo no podía apartar mi vista de la casa. Aún estoy un poco sorprendida.
—La verdad es que sí, con lo que gana Santiago no le puede alcanzar para comprase esta casa— Dije con honestidad, a lo que Mateo solo sonrió de una forma tranquila.
—Cuando vine por primera vez a su casa, también me quedé sorprendido. Al principio no le di mucha importancia—
Caminamos hasta los oficiales quienes estaban vigilando la entrada. A lo lejos miré que había algunos vecinos, tal vez teniendo curiosidad por saber por qué la policía estaba aquí.
—Hola, buenas tarde— Le enseñé mi identificación y rápidamente nos dejaron entrar —¿Dónde está el General?---
—Está allá adentro— Dice el oficial, entramos adentro —¿Por qué quisiste venir conmigo?--- Le pregunté a la vez nos ponemos nuestros guantes de látex, la verdad es que desde que me pidió que si me podía acompañar. He tenido curiosidad por saber.
—Quiero ver con mis propios ojos lo que encontraron en su casa—
—Bueno vamos a ver qué es lo que encontraron— Subimos las escaleras, fuimos a una habitación ya que un oficial nos dijo que ahí está.
No fue difícil encontrar la habitación. Al entrar miré varios forenses recolectando evidencias, a mis amigas quienes estaban recolectando y buscando más pistas , y al general quien estaba agachado teniendo en su mano un fajo de billetes.
El general vestía su uniforme de general, a pesar de su edad él luce bastante joven, hay aveces que le hago broma como ´´¿Qué hace para quedar aún más joven?´´ o ¿Acaso usted es vampiro?´´ A mi general lo considero como mi segundo padre.
—General, ya estoy aquí—
Se levanta —Oh Mateo, hola teniente— Al principio lo dijo sin darse cuenta que Mateo estaba conmigo pero en cuanto se dió cuenta se quedó un poco sorprendido, al igual que Mateo. Los dos me miraron con cara de: ¿Por qué está aquí?
—Señor.. Or-la-lando? ¿Qué hace aquí?---
—Este… bueno.. yo… Teniente, ¿me puede dar un minuto?--- Nos alejamos un poco de Han- Gyeol —Por qué Mateo Ortiz viene con usted?--- Dice él hablando despacio para que no nos escuchen. Yo estaba de pie, con las manos agarradas, y nerviosa esperando por la regañada que venía.
—Mateo hace tiempo que sabe mi secreto—
—Si pero no es para que lo traigas a una investigación como si fuera un paseo— Su tono que antes era un poco calmado fue a un tono un poco molesto. Sentía como sí me estuviera regañando mi propio padre.
—Lo siento, Me lo topé en la entrada de la empresa, le conté que venía para acá pero él insistió mucho en venir conmigo— Me disculpé sinceramente.
—¿Y por qué no me lo consultaste primero?---
—Lo siento, no pensé en eso. Mateo guarda muy bien los secretos y esta no será la excepción— Me volví a disculpar esperando que se le bajara un poco su enojo.
—Ya está aquí, ya no podemos hacer nada— Su tono de voz se volvió lo normal, suspiró para relajarse un poco —Volvamos, te voy a mostrar lo que encontramos—
Volvimos, le conté a Mateo la verdad, le dije que tanto como mis amigas y el General Dohyun son parte de esta organización pero la identidad del general no estaba enterado Adrián. El general le pidió de favor que mantuviera este secreto y bromeó diciendo que si lo decía, lo iba a mandar de nuevo a la cárcel. Mateo solo pudo reír algo nervioso pero prometió que nada de esto va a salir de su boca,
El general me contó que cuando llegaron por Santiago vieron a algunos empleados irse con sus maletas, revisaron toda la casa pero Santiago no se encontró. El mayordomo un señor de edad media, dijo que Santiago solo le dijo que ya no requieren de sus servicios y ordenó a todos los empleados irse de esta casa. Que su pago se los pagaría después, también añadió ver a su amo muy nervioso y con algo de prisa.
Ahora los empleados están haciendo sus declaraciones. Elena les mostró la caja fuerte, pero cuando llegaron la caja fuerte estaba abierta como si la hubieran abierto con tanta prisa y sin nada adentro. Después les mostró esta habitación, Elena les dijo que el mayordomo le había dicho que solamente Santiago podía ingresar, a nadie de los empleados se les permitía entrar. Y ahora ya entiendo por qué.
El general dijo que cuando entraron a este cuarto, El cuarto era como una habitación normal pero debajo de la cama estaba llena de dinero como millones de dólares, en un closet encontraron varias armas de cualquier tipo pero que todos son ilegales, también encontraron cocaína, y drogas ilegales, y evidencias que trabaja para el narco, también me mostró algunos papeles que eran evidencias que estaba haciendo fraude en la empresa de Adrian.
Otras cosas más en la lista de evidencias.
Vaya que eres una caja de sorpresa, Kang- Min
¿En dónde estás?
Mi vista se puso en la mirada de mi amiga Elena, quien se veía algo triste estos días. Desde el día que su misión terminó ha estado un poco triste, Aunque lo oculte, sé muy bien lo que tiene.
Se enamoró de Santiago.
—Señor Orlando, aún no saben en dónde está Santiago?--- Mateo le pregunta al General, a lo que el General responde negando con la cabeza.
—Pero ya pusimos todas las alertas ambers por toda la ciudad, además de que ya alertamos a los policías— Julia se une a nuestra conversación.
—No te preocupes que su cara ya está en todas partes— Perla también se une, soy yo o Mateo se puso un poco tímido cuando Julia se acercó a nosotros? Algo me dice que entre estos dos algo se está cocinando.
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Editado: 23.05.2026