Matrimonio Forzado: Vengaza y Secretos.

26 SANTIAGO CONTACTA A ELENA-

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Pasaron varias semanas y en estas semanas han pasado, Hemos detenido a varias personas quienes trabajaban para Alacrán y para Escorpión, pero ninguna de las personas han dicho nada. Su lealtad hacia su jefe o tal vez el miedo que tienen para no hablar.

Santiago aún no me ha contactado, y tampoco puedo hackear su teléfono ya que lo tiene apagado. Mi jefe me ha estado presionando sí él me ha contactado o no.

Le he dejado millones de mensajes y llamadas pero no me ha contestado ninguna de las dos. Tengo que admitir que de verdad me preocupa no saber nada de él.

Cuando estaba con él me la pasaba de maravilla hasta me hacía olvidar que estaba con él por una misión. Sé que cuando se entere que solo estuve con él por una misión me va a odiar. Ahora entiendo muy bien a Da- Eun como se siente con su esposo.

Estaba tan perdida en mis pensamientos que no me dí cuenta que me estaban llamando, Cuando miré de quien se trataba, no podía creer lo que veía mis ojos.

Es Santiago

No sé si decirle al General o no, estoy en la espada y en la pared.

Pero sí no se lo digo me voy a convertir en su cómplice.

Es mejor hacer lo correcto.

Lo siento, Santiago.

—General Pérez—

Lo llamo ya que estamos en la base para ver si podemos encontrar a Santiago, el General viene a mí en cuanto me escuchó.

—¿Qué pasa, agente Diaz?--- Pregunta curioso, Mi teléfono seguía sonando y sonando.

Con todo el dolor de mi corazón, lo tengo que hacer. Lo siento Santiago.

—Es Santiago— En cuanto mencioné su nombre, miré que en su labios se dibujó una sonrisa satisfecha. Se dirigió hacia Daniel para poder rastrear la llamada.

Cuando Daniel estuvo listo, el General me hizo señas para que ya le contestara a Santiago, antes de contestar tomé un suspiro e intenté calmarme.

—Santiago? ¿Eres tú?--- Dije fingiendo un tono preocupada por él —¿Dónde estás? No he sabido nada de tí—

—Elena, no sabes cuánto te he extrañado— Su voz sonaba con desesperación por hablar conmigo pero también con rapidez como si tuviera poco tiempo.

Su voz, extrañaba mucho escuchar su voz.

—No me has contestado la pregunta ¿Dónde estás?--- Mi jefe me presionaba mucho en que él no cortara la llamada, ya que Daniel aún no podía rastrear la llamada.

—Elena, no tengo mucho tiempo. Necesito que nos veamos en persona, por favor ven sola. Te voy a dar la dirección—

El General me da una pluma y un papel, Él me da la dirección mientras que yo lo anoto.

—Te espero este viernes, por favor ven sola—

—Está bien, ahí voy a estar— Ya estaba por colgar pero…

—Elena— Hizo una pausa —Sé que te confesé mis sentimientos la última vez que nos vimos pero… encerio te lo digo de verdad, Te amo con todo mi corazón—

—Santiago, San…— Colgó.

Después de decir eso, colgó dejándome con un nudo en la garganta, mi corazón latiendo a mil por horas, mi cerebro está en blanco sin hacer o saber qué decir.

—Ok, Ya sabemos dónde está. Todos pongan atención— Dice él alzando la voz para que todos lo escuchen a la vez se pone enfrente. Al oír la voz del General, todos ponen atención.

—El equipo de la Teniente Elisa Villarreal, el equipo del Agente Torres vienen conmigo. Y los que van conmigo por favor de llevar una maleta con varias ropas, Los espero aquí a las 7am ¿Entendido?---

---Sí, General— Los equipos que fueron formados, contestaron.

—Vamos a hacer el plan para atrapar a Santiago—

Hicimos el plan, algunos dieron su opinión y cómo debería de ser. Después de tener todo claro, todos volvimos al trabajo pero yo no me podía concentrar al saber que Santiago va a saber que fui yo quien lo va a arrestar y que solamente lo utilicé. Mi culpa no me deja estar en paz.

—¿Estás bien, amiga?--- Escucho la voz de Elisa quien se pone a lado de mi escritorio.

—Sí, estoy bien ¿Por qué?--- Traté de sonar normal y feliz como si no me pasara nada.

—¿Segura?---

—Sí, permiso voy al baño— Me levanté y fui al baño.

Al llegar al baño me metí, me senté en la tasa del baño, en el momento que me senté mis lagrimas empezaron a fluir. Este remordimiento que tengo no me deja en paz.

—Elena ¿Estás bien?--- Escucho la voz de Elisa quien toca la puerta.

Me limpié rápidamente las lágrimas, traté de verme bien, fingiendo que no me pasa nada. Para fingir que hice del baño le bajé el agua a la taza y después salí.

Al salir encuentro a Elisa recargada en la pared, cruzadas de brazos, y mirándome fijamente esperando una respuesta mía. Me voy a lavar las manos.

—¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?---

—Segura que estás bien?---

—Sí, estoy bien. Vamos a trabajar— Ya estaba por salir del baño pero Elisa me agarró la mano evitando que saliera del baño.

—Necesitamos hablar— Dice ella con un tono serio, Ya va a empezar el interrogatorio.

—¿Qué pasa?---

—Eso es lo que quiero saber ¿Qué te pasa? Desde que Santiago te contactó has estado perdida en tus pensamientos, al igual desde que terminaste con tu misión y no lo intentes ocular que todas las chicas lo hemos notado—

—No me pasa nada, solamente es el cansancio nada más— No dijo nada, solamente me miró directamente a los ojos como si me estuviera analizando hasta que

—Ya sé lo que te pasa— Dice ella con un tono de saber la respuesta —Elena, ¿Te enamoraste de él?---

—¿Estás loca? Enamorarme de un criminal que le hizo tanto daño a las personas?---

Traté de negar mis sentimientos a ella, pero su cara me decía que no lo creía por más que yo lo negara.

—No te engañes a tí misma, enamorarse de alguien que comete errores en la vida no es un delito—

Yo solo me quedé callada, solo escuchándola hablar.




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