Matrimonio Forzado: Vengaza y Secretos.

28 ATRAPAN A SANTIAGO-

—No Santiago, tienes que entregarte a la policía para que puedas vivir una vida normal—

—No quiero pasar el resto de mi vida encerrado en la cárcel— Alejó su mano de las mías eso me desconcertó un poco. Se levantó —Lo siento Elena, pero no quiero pasar el resto de mis días en la cárcel—

Santiago se acercó a mí quedándonos tan cerca el uno al otro y besó suavemente mis labios. En el momento que me besó, yo me quedé en shock pero también pensando en que los demás estaban viendo esta escena.

Respondí al beso, mi mano agarró su cintura para sostenerme, su cuerpo se acercó más hacia mí presionando su cuerpo contra el mío. Una mano levantó mi barbilla para facilitar el beso.

Cerré los ojos con fuerzas, mi corazón latiendo desbocado. Mis manos seguían agarrando su cintura pero esta vez con fuerzas Mientras que su lengua caliente se deslizaba dentro de mi boca, nuestra lengua se tocaba y jugueteaban.

No me atreví a respirar pero sintiendo su cálido aliento en mi oreja y mejilla, Santiago me dio un beso suave y cálido. Mi corazón latía con tanta fuerza que pensaba que se iba a salir en cualquier momento. Santiago se apartó lentamente.

En cuanto abrí los ojos él ya se había marchado, mis lagrimas empezaron a salir sin control viendo como la sombra de la persona se va desapareciendo poco a poco. Mi corazón empezó a dolerme. Recuperé el sentido y fingí que no había pasado nada, le avisé al General que Santiago ya se había marchado.

Limpié mis lágrimas antes de ir por él.

********

Cité a Elena a este parque ya que la extrañaba, queria verla, mirar esos ojos negros que me encantan, Al saber que se preocupó por mí me hizo sentir bien pero a la vez culpable. Le sugerí que nos escaparnos juntos pero al notar la cara que puso, comprendí que ella no quería una vida de huida, ni escondidas conmigo.

Con todo el dolor de mi corazón la besé por última vez y me fui dejándola sola. Mientras caminaba me dí cuenta que varios hombres me venían persiguiendo, no me quedó de otra que salir corriendo lo más rápido posible para que no me atrapen.

Mientras corría saqué mi pistola y no dudé en dispararle, Ahí me dí cuenta que me tendieron una trampa, ya que algunos policías que pretendieron ser vendedores, barrenderos, y gente empezaron a dispararme. Algunos oficiales y las personas se cubrían para que no le dieran, pero también había algunos que resultaron heridos.

Cuando iba a unas cuadras antes de llegar a mi auto, una sombra salió de la nada apuntándome con su arma, al mirarla bien me dí cuenta de quién era…

*******

Elena nos avisó que Santiago ya se había ido. Para ser sincera, no me sorprendí cuando miré la escena del beso pero para los demás sí debió de ser una sorpresa. En su mirada noté una tristeza profunda al ver esto.

Santiago intentó huir pero yo lo detuve poniendome enfrente de él, Al verme se sorprendió bastante que tardó un rato en asimilarlo.

—Tú!!??--- Lo dice poniendose en posición de pelea.

—Hola Santiago— Lo saludé amistoso y al mismo tiempo le regalé una sonrisa antes de que mi sonrisa se volviera serio.

No sé en qué momento empezamos a pelear, Dentro de mí me decía que tenía que proteger mi barriga no importa cuantas veces él me diera unos golpes. ¿Mi puntuación? Yo creo que voy ganando ya que él es que se está llevando más golpes que yo.

Él agarró mi arma de suelo ya que mientras peleábamos, él me lo había quitado y yo le quité de él pero lo arrojé muy lejos de él para que no lo pudiera alcanzar, y ese fue mi error. Ahora me encuentro sin armas y sin defensas.

—Hasta aquí llegaste— Dice él apuntándome con mi propia arma, levanté las manos en señal de rendición.

—Anda, dispara. A ver si tienes suficientes pantalones para dispararle a una mujer— Lo reté a ver si se atrevía pero negó con la cabeza.

—No, yo no soy un asesino—

Miré que los oficiales llegaron y empezaron a rodearnos, a la vez apuntando a Santiago dejándolo sin salidas. Hasta que al fin llegan ¿Qué les tomó tanto tiempo llegar?

—Suelta el arma, Santiago. Ya no tienes escapatoria—

El agente Suárez es quien habla, Santiago a ver que ya no tiene adonde ir, se rindió poniendo mi pistola al suelo lentamente después de eso puso sus manos arriba —Tiralo hacia mí— Tiró mi pistola con su pies hacia mí.

Cuando miró a las personas que conocía se quedó un poco confundido pero también sorprendido, tratando de comprender qué es lo que pasaba.

—Santiago queda arrestado por tráfico de drogas, delito contra la salud, fraude, lavado de dinero, e inculpar a un inocente llevándolo a la cárcel. Tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será usado en tu contra. Tienes derecho a un abogado, sí no tienes uno el juez te dará uno de oficio—

El agente Suárez le leía sus derechos mientras que lo arrestaba pero él solo estaba mirando a las personas que conocía, pero ver que su amada también es de la policía le debió de doler bastante.

—¿Ustedes son policías? ¿Tú también Elena?--- Pregunta desconcertado, Elena solo agachó su cabeza.

—Sí, soy de la policía—

—Entonces solo fue una trampa?---

—Santiago… Yo…— Levanta la mirada, tratando de hablar pero el agente Suárez lo interrumpió.

—Llevenselo— Nos fuimos al hotel, El General mandó a varias ambulancias y a los forenses para que atendieran a los heridos y muertos.

Durante el camino, Elena iba seria, no hablaba, las demás lo notamos pero no le dijimos nada. Respetamos su privacidad.

*****

En cuanto llegamos al hotel a Santiago lo mantuvieron encerrado con dos oficiales dentro y dos fuera. Mientras que yo estaba en mi habitación con las chicas, Después de estar varios minutos en silencio al fin hablé. Le hablé de mis sentimientos hacia Santiago, ellas me comprendieron y no me juzgaron por amar a un criminal.

Aunque se enojaron que Elisa ya lo sabía y que no le había dicho pero Elisa dijo que no le correspondía en decirles.




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