—También quiero que me prometas que te vas a portar bien en la cárcel, no te vas a meter en líos, para que rebajen tu condena—
—Está bien te lo prometo, pero eso no quiere decir que ya te perdoné—
—Yo me encargaré de que me perdones— Me acerqué más a él para provocarlo.
Santiago miró mis labios como si entendiera lo que estoy haciendo, presionó suavemente con su pulgar. Antes de que los gruesos labios me besaron suavemente, la lengua caliente se deslizó sin esperar mi permiso. Y por supuesto, no me resistí, dejándola barrer con todo lo que quería. Santiago me levantó para ser sentada en la cama que estaba cerca.
Cerré los ojos y respondí a cada toque de los labios de la persona frente a mí. Mis dos brazos rodearon su cuello. Me ayudó a recostarme en la cama pero sin dejar de besarme, nos besamos e intercambiamos lenguas hasta que hubo un sonido vergonzoso.
—Agente Diaz, Lo lamento pero ya se tiene que ir— Santiago no hizo caso y siguió besándome. Tuve que golpearlo pero eran golpes suaves hasta que se detuvo.
—Está bien, ahora salgo— Dije al oficial quien está detrás de esa puerta esperándome afuera. Santiago me ayudó a levantarme, Nos acomodamos nuestras ropas.
—Me tengo que ir. No olvides nuestra acuerdo—
—Te amo— Nos besamos por última vez, Después de eso le puse de nuevo las esposas y salí del cuarto.
Al salir de la habitación me fui directo a la habitación donde está el General. Al llegar toqué la puerta. Bueno tal vez me regañe por haber desobedecido su orden.
—¿Quién es?---Lo oigo preguntar del otro lado de la puerta.
—Soy yo, la agente Diaz. Necesito hablar con usted—
—Está bien, pase— Pasé, Al entrar me dirigí hacia él. El General se encontraba sentado en el borde de la cama revisando unos papeles. —Tome asiento— Me senté a lado de él, antes de que me sentara el General había movido los papeles que tenía ahí —¿De qué quiere hablar?---
—Fui a hablar con Santiago y…—Antes de que terminara de hablar, él me interrumpió.
Él suspiró pero fue un suspiro de cansancio como si ya estuviera cansado de que desobedecieran su orden.
—Agente, Sabe perfectamente que Santiago no puede recibir visitas mientras que está encerrado—
—Lose y lo siento. Pero él me dijo que dirá todo cuando lo estén interrogando— Él se levantó y empezó a caminar de un lado a otro.
—¿Y tú crees que él va a decir todo lo que sabe?---
—Si porque me lo acaba de prometer y porque hicimos un acuerdo—
—¿Qué clase de acuerdo?--- Pregunta curioso, me levanté también y me alejé un poco de él.
—Le dije que a cambio de que sí él decía todo lo que sabe, yo sería su compañera de vida, su novia, su esposa, y la madre de sus hijos—
—-¿CÓMO SE TE OCURRIÓ PROPONER ESO, POR DIOS!!--- Me alzó la voz en un tono de enojado. Me quedé en silencio por un momento, él me miró y se dió cuenta de algo —No me digas que… ¿Te enamoraste de él?---
—Sí, Me enamoré de él como una loca. Lo lamento—
—No te disculpes, ¿Recuerdas que te dije que esta misión era muy peligroso?--- Me pregunta, asiento como en respuesta de que sí lo recuerdo —A esto me refería cuando te dije eso, No quería que terminaras enamorada de él por que sé que ibas a sufrir—
—No sé en qué momento me enamoré de él, pero solo se dió—
******
—Es el agente Torres, solo espero que tenga buenas noticias— Le dije a Mateo ya que nos encontramos en mi despacho, solo nos estamos pasando al día con las cosas que han sucedido los días que él estuvo en la cárcel.
—Contesta, y ponlo en altavoz—-
—¿Alguna otra cosa, su majestad?--- Dije en tono de broma, hice lo que me dijo el señor mandón —¿Qué pasa, agente Choi? Ya nos tiene noticias sobre Santiago?---
—Si, Logramos capturar a Kang- Min— En cuanto escuchamos esa noticia, nos alegramos bastante.
—Eso es una buena noticia pero díganos ¿En dónde se escondía ese desgraciado?--- Pregunta Mateo.
—Santiago se escondía en Nueva York—
—Pero me imagino que ya lo traen de vuelta a México ¿Verdad?--- Ahora era mi turno de preguntar.
—No, Lo vamos a llevar dentro de 15 días—
—¿Por qué tanto tiempo?--- Pregunté un poco concertado por la respuesta del agente Torres.
—Tenemos que hacer arreglos para que podamos trasladar a Santiago a México, señor Montero—
—Entendido y perdón por mi exageración—
—No se preocupe, Sí me disculpa tengo que colgar—
—Una vez más, gracias. Adiós— Cuelgo —Ahora vengo— Me levanto de mi asiento, y camino hacia la salida pero..
—¿A dónde vas?--- Pregunta Mateo quien se levanta de su asiento.
—Voy a hablarle a Elisa, le contaré de esta noticia—
No dijo nada y volvió a su lugar mientras que yo salí del despacho para irme a la sala. Al llegar a la sala, le marco a Elisa quien no tardó en responder la llamada.
—¿Qué pasa, amor?---
—Mi amor, te tengo una buena noticia que estoy seguro que te va a gustar— Respondí muy feliz, esta felicidad al saber que Santiago ya ha sido detenido, nadie me lo puede quitar.
—Dime ¿Qué pasa?---
—El agente Torres me marcó apenas y me dijo que…— Hice una pausa —Al fin atraparon a Santiago— Desde la otra línea telefónica pude escuchar un grito de felicidad.
—¿Encerio amor? Al fin va a pagar por todo lo que hizo y lo que le hizo a Mateo—
—Estoy feliz, pero el agente choi dijo que lo van a traer de regreso dentro de 15 días—
—¿Qué? Por qué dentro de 15 días?---
—Dijo que tenían que hacer trámites para trasladar a Santiago a México—
—Bueno no podemos hacer nada. Te extraño mi amor—
—Yo también te extraño, ¿Cuando regresas?---
—Aún no lo sé pero yo te avisaré. Mi amor me tengo que ir, aún no termino de comer— Colgué.
Me quedé sentado en el sofá de mi sala, dejé a un lado mi teléfono. Me quedé pensando en algo sobre Elisa. Hace tiempo que empiezo a sospechar de ella, y sé que algo me oculta.
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Editado: 19.06.2026