Matrimonio Forzado: Vengaza y Secretos.

32 ADRIÁN SUFRE POR LA MENTIRA DE ELISA

—Eso hubieras pensado antes de haberme mentido, por favor vete— Dije señalando hacia las escaleras. No dije nada más y me fui a mi despacho.

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No me quería ir de esta casa, donde hay recuerdos de nosotros dos, aquí celebramos nuestro aniversario. Me resignaba a perderlo. Al llegar a nuestro cuarto donde me entregué a él por amor, donde cada mañana me despertaba a su lado, donde él me abrazaba, me esperaba cada noche.

Me senté en la orilla de la cama acariciándola, me quedé un momento ahí sentada. Temía que este día llegara y llegara, Mi matrimonio se fue a la basura en un momento. Me levanté de la cama, hice mis maletas, fueron como 2 maletas aunque todavía me faltaban más cosas. Antes de irme le escribí una carta a Adrián.

LA CARTA:

Adrián, Sé que no merezco tu perdón pero me duele que no me puedas perdonar. Quiero que sepas que eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Te amo, no te voy a olvidar y espero que no me saques de tu vida. Solo espero que algún día puedas perdonarme por haberte mentido. También quiero que sepas que sí algún día decides perdonarme, te estaré esperando todo el tiempo que sea necesario. Te amo. Mi amor.

Las lágrimas cayeron encima de la carta, en cuanto terminé de escribir la doble y lo puse en un sobre. En el sobre le puse ´´Te amo, Adrián´´ Lo puse encima de mi tocador. Agarré mis maletas y bajé. Al bajar miré que en la entrada de la casa, estaban reunidos todos los empleados, al verme ellos se miraron confundidos.

—Gracias por venir. les tengo una noticia— Habla Adrián—A partir de hoy, la señora Park Da- Eun ya no vivirá con nosotros, deja esta casa para siempre— Al oír esas palabras todos se quedaron sorprendidos.

—¿Se va señora?--- Pregunta el chofer. No me voy, me están corriendo que es diferente.

—Sí, gracias por todo este tiempo que he estado con ustedes—

—La vamos a extrañar mucho, señora— Dice la cocinera. Yo también a ustedes —¿Les podemos dar un abrazo de despedida?--- Asiento, en pocos segundos siento como me abrazan con tanto amor. Unos minutos después me suelta el abrazo que ellos me dieron. Agarré mis maletas lista para irme pero..

—Julio, llevala a su casa— Adrián da órdenes, Julio es el nombre del chofer de la casa.

—No gracias, Me voy a ir en mi propio carro— Me negué, mi mirada ni siquiera miraban a Adrián, ni él a mí.

—Como quieras— Dice Adrián con un tono de ya no importarle lo que haga o diga yo. El chofer se fue al igual que Adrián, él se fue a su despacho.

Me quedé un momento ahí parada viendo la puerta del despacho. Escuché como algo se rompió, quería ir pero sí iba me iba a sacar a las fuerzas de ahí. No quería causarle este triste momento, mi corazón también se siente destrozado, herido, me duele. Miré por última vez nuestra casa antes de irme para siempre.

Al salir de la casa, subí mis maletas a la cajuela y me fui rumbo a la casa de mis padres. Al llegar, bajé mis maletas y fui a tocar la puerta. Me abrió el mayordomo de la casa.

—Señora, pasale— Pasé, él me ayudó con mis maletas —Sus padres están en la sala—

—Gracias, por favor lleva mis maletas a mi recamara— Solo asiente y se va, mientras que yo me fui a la sala, antes de entrar me limpié las lagrimas y finjo que no pasa nada.

Al entrar a la sala, miré a mis padres y a mi hermano conversando.

—Hola familia— Los saludé, al escucharme ellos detienen su conversación y me miraron.

—Hija, ¿Qué haces aquí? Y tu marido?---

—Él no pudo venir y vine yo solita a verlos, Esque los extrañaba mucho— Les dí una sonrisa fingida.

—Ven a acá— Dice mi padre como si ya supiera lo que pasaba de verdad, Yo sin decir nada más me fui hacia ellos —Dime qué pasa realmente?---

—¿Estuviste llorando? Tus ojos están hinchados— Pregunta mi madre al darse cuenta. Me senté en medio de mi madre y de mi padre —Dinos lo que realmente pasa, somos tus padres y te conocemos bien—

No dije nada y solo me quebré, empecé a llorar como si no hubiera llorado en años. Mis padres solo me abrazaron en consolación.

—Adrian descubrió que soy parte de la policía, me echó de nuestra casa y no quiere volver a verme, también me dijo que nos vamos a divorciar— Dije en cuanto me tranquilicé un poco.

—Sabía que esto llegaría a pasar en cuanto llegara a enterarse, pero ¿Cómo lo supo?---

—Dana, mi nueva secretaria me dijo que un cliente quería verme, ya que tenía algo muy importante que decirme. Cuando fui a mi oficina, miré a Adrián ahí parado sosteniendo la foto de nuestra boda—

—Pero la recepcionista no lo reconoció?--- Pregunta mi hermano.

Esa pregunta no lo había pensado, desde que me casé con Adrián. El General ordenó que sí algún día Adrián fuera a la agencia, que le prohibieran el paso, y sí pregunta por mí que le negaran cualquier cosa que pregunte sobre mí.

—No lo sé, hablé con el general cuando le conté lo que acaba de suceder y me dijo que va a hablar con los guardias de seguridad y con la recepcionista—

—No te preocupes hija, te puedes quedar todo el tiempo que sea necesario con nosotros— Gracias papá, por apoyarme en esto.

—Gracias familia, por apoyarme y no dejarme sola en esto—

—Por lo pronto, ve a descansar que mañana será otro día— Dice mi madre, dándome consuelo.

Aunque sé que mañana y los otros días serán igual. Todavía me sigo preguntando ¿Cómo se dió cuenta de mi secreto? ¿Por qué no alertaron al General?

Al llegar a mi cuarto, me desplomé en mi cama y mis lágrimas empezaron a caer sin control. Recordando aquellos momentos que viví con Kim, hasta este día que él descubrió mi secreto.

Mi teléfono empezó a sonar y sonar, al principio traté de ignorarlos todos pero no paraba de sonar mi teléfono, al mirar las notificaciones me dí cuenta de que eran los mensajes de mis amigas preguntando que sí todo está bien y por qué no he regresado a las prácticas.




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