—¿Tú también lo sabías y no me dijiste nada?--- Dije alzando la voz en tono molesto, al mismo tiempo me levanté de mi asiento. él también se levantó.
—No Adrián, Yo te dije que Elisa era una Teniente de la DEA pero no me quisiste creer, me dijiste que tal vez había escuchado mal—
—¿Cuando me lo dijiste?---
—Te lo dije cuando estaba detenido en la comisaría, Hasta incluso me dijiste que dejara de ver muchas series en la TV—
Trato de recordar ese día, en cuanto lo recuerdo me doy cuenta que Han- Gyeol me lo dijo pero yo por amor y idiota, no le quise creer.
—Es cierto, Mateo perdoname por no creerte—
—No te preocupes, pero dime ¿Cómo fue que la descubriste?---
Me senté de nuevo en mi silla, ya no puedo tomar otro whisky porque Mateo me lo alejó de mí cuando yo traté de tomarlo de nuevo, pero él se negó en darmelo.
Le empecé a contarle todo, desde el día que Ricardo había mencionado que mi esposa ha estado saliendo muy seguido, le conté que fui a ver al director de su ex escuela, la sospecha que tuve cuando ella llegó el mismo día que trajeron a Santiago.
También le conté que contraté a un detective privado, que él me mostró las fotos el cual se las enseñé, además que le mostré una carta anónima diciendome que no conozco bien a mi esposa, y que si queria saber cual es el secreto que ella me ocultaba que fuera a esa agencia y lo viera con mis propios ojos.
Mateo no me interrumpió en ningún momento cuando le estaba contando, pero su rostro mostraba sorpresa, tratando de procesar todo lo que le estaba diciendo.
—No sé qué decirte, sabes que cuentas conmigo para lo que sea—
—Gracias Mateo, pero en estos momentos quiero estar solo—
Lo dije agarrando al fin la botella que Mateo me había quitado, tomé un vaso listo para servirme pero Mateo me lo quitó de nuevo. ¿Por qué no me dejas que me emborrache? Quiero olvidarme de ella en estos momentos, quiero olvidarme que la amo con todo mi ser, que me duelen sus mentiras.
—¿Para eso quieres que te deje solo?--- En tono molesto, dejó a un lado la botella e vino hacia mí —Ven, vamos a tu cuarto para que descanses un poco—
Sentí como me lleva a mi cuarto, pero tenía un poco de dificultad en llevarme así que le llamó al mayordomo, entre los dos me llevaron al cuarto.
Al llegar a mi cuarto, siento como me dejan caer en mi cama. solo escucho como las puertas se cierran. Mis ojos se van cerrando poco a poco hasta quedarme dormido completamente. Cuando me desperté, ya era de noche, como eso de las 10pm. Me levanté de la cama, mi cabeza me dolía, pero ya se me había bajado un poco el alcohol de mi cuerpo.
Decidí bañarme, busqué mi pijama, en cuanto lo encontré me metí bañar. Dentro de la bañera dejé que el agua cayera sobre mi cuerpo, mi mente no dejaba de reproducir los momentos que viví con mi falsa esposa. Los recuerdos eran dolorosos, haciendo que mi corazón me doliera con fuerza, mis ojos se llenaron de lágrimas y aunque había dicho que no volvería a llorar por ella, no lo pude evitar.
¿Por qué tenías que ser tú… quien me rompiera el corazón?
Por qué me decías que me amabas… cuando… no era cierto.
Tardé como 2 o 3 minutos en el baño, en cuanto terminé de bañarme me vestí y salí sacudiendome el pelo con la toalla y con la otra amarrada en la cintura cubriendome, pero mi vista pasó a un objeto blaco que está puesta en el buró de mi mueble.
Me acerqué a ella, miré que es una carta que Elisa me había dejado ya que decía ´´Adrian, te amo´´ lo tomé pero dudé en sí abrirla o no. Al final lo abrí, empecé a leerla y aunque por más que las leía mis lágrimas caían en la carta y yo ya estaba cansado de estar llorando por ella.
Quería sacar de una buena vez todos sus recuerdos, todo lo que le pertenece, quería borrarla de mi memoria pero sé que no va a ser fácil.
¡¡Maldita sea la hora que me fijé en ella!! ¡¡Maldita sea la hora que se me ocurrió la idea de comprarla!! Te odio, ELISA VILLAREAL!!
*********************
—Sí, diga?--- El señor quien me abrió tal vez sea el mayordomo de la casa de Elisa
Vine a su casa ya que ella también es mi amiga, quiero que ella sepa que puede contar conmigo, y que estoy a su lado. Aunque yo ya sé del secreto de Elisa, no le dije nada a Adrián por temor de perderlo. Decidí callar y no decirle nada.
—¿Está la señora Elisa Villarreal?---
—No te preocupes, yo lo recibo— Escucho la voz de Elisa acercándose a nosotros.
—Está bien, señora ¿Se le ofrece algo?--- El mayordomo le pregunta a Elisa, pero ella me mira a mí antes de contestarle a su mayordomo.
—¿Tú quieres algo, Mateo?--- Elisa me pregunta a lo que yo niego con la cabeza, ella al ver mi respuesta voltea hacia al mayordomo —Entonces a mí me traes comida China, helado de chocolate, unas papas fritas con mucho pero mucho chile, y.. una soda— Me sorprendí en cuanto Elisa pidió todo eso.
Todo eso te vas a comer, Elisa?
—Ahora se lo traigo, con permiso— Él hizo una reverencia antes de irse, Nos fuimos a su despacho.
—Siéntate— Esperé que ella se sentara primero, y después me senté yo —¿Cómo supiste que estoy en la casa de mis padres y no en la casa de Adrián?---
—Porque… Ya supe lo que pasó entre ustedes dos, Adrián ya me lo dijo— Al eso, Elisa agacha su cabeza como para ocultar su tristeza.
—Entonces ya lo sabes?--- Levanta su cabeza, noté que en su rostro unas lágrimas caían aunque no le dije nada —Adrian algún día se iba a enterar de mi secreto y este día llegó. Ahora estoy pagando el precio de mis consecuencias, pero eso no es lo importante. Lo que importa es saber cómo Adrián lo supo?---
—Sobre eso… Adrián me lo contó. Él me dijo que…— Le empecé a contar todo lo que me dijo sin omitir nada.
***************
#2857 en Novela romántica
#330 en Detective
secretos de familia, odio y venganza, narcotraficante policia
Editado: 19.06.2026