—Entonces él te dijo que contrató a un detective privado para seguirme y el detective le dijo todo lo que encontró?---
Con razón, sentía que me estaban siguiendo pero nunca me imaginé que fuera un detective privado.
—Así es, y además el detective le mostró unas fotos donde tú entras y sales de la agencia—
—Es por eso que él supo de mi secreto y fue a la agencia a comprobarlo— En este momento el mayordomo viene con las cosas que le pedí, me lo deja enfrente de mí y después él se va.
—¿Todo esto te lo vas a comer?--- Pregunta Marteo sin poder creer la cantidad de comida que voy a comer.
—Sí, ¿por qué?---
---Es mucho todo eso, No importa— Él me siguió platicando mientras que yo me comía la comida. Cuando estaba por meterme otro bocado en la boca, de repente me dió náuseas y ganas de vomitar.
—Ay perdón Mateo— Me levanto de mi asiento, me tapo mi boca con mi mano para evitar vomitar ahí mismo.
Estando en el baño, me encerré con seguro, me agacho en la taza del baño y empiezo a vomitar.
—¿Estás bien, Elisa?--- Escucho la voz de Mateo quien toca la puerta preocupado por mi salud, después de unos minutos después salgo del baño.
—Sí estoy bien, solo…Ay perdón— No pude terminar la palabra ya que otra vez fui al baño a vomitar.
¿Qué me está pasando? ¿Por qué estoy vomitando tan seguido?
—Ya ves, eso te pasa por comer tanta comida de un jalón. Es mejor que vayas al doctor— Hizo una pausa —Elisa, ¿No.. estarás embarazada?--- Dijo en un tono sorprendido, lo cual me dejó sin palabras.
¿Embarazada? ¿Yo? ¿Un hijo de Adrián?
Me toco el estomago con delicadeza, imaginando un hijo mío y de Adrián.
—Como crees, claro que no estoy embarazada— Niego, aunque dentro de mí está deseando que sea cierto.
—Elisa, lo lamento pero me tengo que ir. Adrián está indispuesto y tengo que hacer cargo de la empresa— Entendí lo que Mateo quiso decir con la palabra ´´indispuesto´´
—Está bien, no te preocupes. Y gracias por venir— No hubo respuesta, unos segundos después salí del baño y no encontré a Mateo en el despacho.
Me fui a sentar en la silla de mi despacho y me puse a pensar en todo lo que pasó este día. Necesito hablar con Adrián y explicarles las cosas, pero… Adrián va a querer mi renuncia y no lo quiero entregar, no quiero alejarme de su vida.
Al día siguiente me desperté pensando que lo que pasó el día anterior fue solo una pesadilla, pero en cuanto miré que el lugar donde me desperté es mi cuarto, no pude evitar ponerme triste y querer llorar pero me contuve aunque mis lágrimas caían.
—No Elisa, no empieces a llorar— Dije limpiándome las lágrimas.
No quería levantarme de la cama, solo quería estar aquí sin que nadie me hablara, pero tampoco quería que mis padres se preocuparan por mí así que me fui a cambiar para después bajar a desayunar.
—¿Cómo estás, hija? ¿Cómo te sientes?--- Escucho la voz de mi padre, Me senté a lado de mi hermano quien me mira preocupado.
—Bien, papá— Dije fingiendo estar bien pero con un tono apagado.
Cuando olí la comida que me trajeron, se me revolvió el estómago y me dieron ganas de vomitar. Me levanté de mi asiento y fui directo al baño, después de unos segundos salí y me fui a sentar de nuevo en el comedor. Mis padres al igual que mi hermano me miraron preocupados, queriendo saber qué es lo que me pasa aunque yo tampoco sé lo que me pasa.
—¿Estás bien, hija?---
—Sí, solo que estas semanas me ha estado dando náuseas, vómitos, y antojos—
No solo son los mareos, también es el dolor que siento por perder al amor de mi vida. Nunca pensé en amar tanto a alguien como lo estoy ahora, Quiero pensar que esto es solo una maldita pesadilla.
—Voy hacer una cita con el doctor para que te haga un chequeo y ver qué tienes ¿Ok?--- Asiento, comienzo a desayunar aunque para ser sincera no tengo mucho apetito.
—Hola General— Dije entrando a su oficina, Cuando entré él estaba revisando algo en su computadora, en cuanto me vió dejó de revisarlo para prestarme atención.
—Hola capitana Villarreal, siéntate por favor— Me siento.
Vine a la oficina del General para ver sí ya averigüo cómo es que Adrián entró a la agencia sí tiene prohibido la entrada.
—Gracias general, ¿Habló con las personas responsables de esto?---
—Para serte sincero, no he hablado con ellos, Decidí que lo mejor es que tú los escuches en persona— garra el teléfono y marca —Mina, dile a los guardias de seguridad, a Dana, y a Camila que vengan a mi oficina, urgentemente—
—General, le puedo preguntar ¿Por qué los mandó a llamar?--- Estaba a punto de responderme, pero alguien interrumpió nuestra conversación tocando la puerta.
—Pase— Dice el General.
La puerta se abrió y miré a las personas que mandaron a llamar, ellos entraron, le hice señas a mi nueva secretaria que se sentara a lado mió y ella lo hizo. Las dos personas se pararon detrás de nosotras.
—Los mandé a llamar porque quiero preguntarles algo y quiero que me contesten con la verdad ¿Entendido?--- Ellos asienten con la cabeza —Ayer en la tarde, el señor Adrián Montero, esposo de la Capitana Elisa Villarreal estuvo en estas instalaciones y preguntó por la Capitana Villarreal. Mi pregunta es ¿Por qué no lo reconocieron? ¿Por qué no me avisarón que él estaba aquí?---
—Para serles sincera, Yo no.. sabía quién era el señor Adrián Montenegro, Cuando Camila me estuvo indicando lo que tenía o no tenía que hacer, las reglas y todo eso, ella nunca mencionó al señor Adrián Montero— Voltea a mí, me agarra mis ambas manos —Capitana, de verdad lo lamento. Creeme que yo no sabía quién era él— Sus ojos me indican que ella me decía la verdad.
—Eso es cierto, Camila?--- Pregunta el General pero Camila solo se quedó callada pero mantenía su cabeza agachada al igual que los guardias de seguridad —Tomaré eso como un sí, entonces ¿Me dirán por qué no me alertaron?---
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Editado: 19.06.2026