Matrimonio Forzado: Vengaza y Secretos.

40 - ADRIÁN CONOCE A LEONARDO-

—Mami que lindo lugar, por qué nunca me habías traído aquí— Dice Leo poniendo los platos sobre la manta.

Quise traer a Leo al parque donde Adrián me trajo por primera y única vez. Aquí le dije que ya sabía sobre la enfermedad de su mamá, aquí le dije que realmente lo amo.

Al recordar esos momentos felices, mi corazón se hizo añicos pero no pude evitar sentirme triste,

—Aquí.. fue la primera vez que tu papá me trajo, te traje aquí porque este parque es muy especial para mí— Dije al terminar de acomodar todo.

—Mami es la primera vez que te oigo hablar de mi papá— Dijo muy feliz al escuchar por primera vez algo de su papá.

—Es verdad, es la primera vez que te digo algo de tu papá—

—¿Me puedes decir algo más de mi papá? ¿Cómo era? ¿Está vivo?--- Lo interrumpí.

—Leo ¿Por qué no vas a jugar con tu pelota? Anda, yo te aviso en cuanto la comida esté lista— Él no dijo nada, solo asintió, agarró su pelota y se fue a jugar.

********************

Ya han pasado 10 años desde que me divorcié de Elisa, y aunque me niegue en aceptarlo pero la extraño mucho. La verdad no sé por qué me casé con Katina, no siento nada por ella, ella intenta tener relaciones sexuales conmigo pero yo solo la ignoro.

La verdad es que quisiera volver el tiempo y pedirle perdón por cómo la traté pero… me dolió sus mentiras, su doble vida. Mateo me dijo que yo también tengo la culpa, ya que yo fui quien la compró como si fuera un objeto.

Cada vez que voy al parque donde la llevé por primera vez, voy con las esperanzas de volver a encontrarla, Sí la vuelvo a ver, le pediré perdón por cómo la traté.

—Perdoname, no fue mi intención— Mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz.

Miré abajo y encontré a un niño agachado, agarrando su pelota que estaba cerca de mis piés.

—No te preocupes, no ha sido tu culpa— Me agacho para estar a la altura de él —¿Cómo te llamás?---

—Lo siento señor, pero mi madre me enseñó a no decirle mi nombre a los extraños— Dice levantándose y sosteniendo su pelota, yo también me levanto.

—Y hizo bien tu mamá en enseñarte eso— Le acaricio su cabeza haciendo que se despeinara un poco.

—Mi amor ¿en dónde estás?--- Escucho una voz no tan cerca ni tan lejos de nosotros, era una voz femenina y familiar.

¿Será posible que sea ella?

Cuando más se acercaba la voz, más me convencía que podía ser ella. Pero tenía duda ya que he venido a este parque unos meses después de que me casé con Katina para ver sí me la podía encontrar, pero no he tenido suerte.

Una sombra se acercaba a nosotros, al principio no lo podía ver bien pero cuando se acercó más a nosotros me di cuenta…

—Ay mi amor que bueno que estas bien, me tenias preocupada— Dice ella con un tono preocupada mezclada con alivio al mismo tiempo se inca para que lo pueda abrazar.

No puedo creer que sea ella.

Y este niño es su hijo.

Quiero abrazarla, besarla. decirle que la he extrañado.

Mi corazón latía con fuerzas como la primera vez que ella fue a mi oficina, está muy feliz al verla. Mi sonrisa se amplió tanto que no puedo dejar de sonreír de felicidad.

—No te preocupes mami, que estoy bien— Dice el niño devolviéndole el brazo, ella lo abraza con más fuerzas.

¿Se casó?

—¿Elisa eres tú?--- Pregunté para estar seguro de que era ella. La miré de pies a cabeza, analizándola —Sí, sí eres tú— Dije en cuanto lo confirmé.

No pude aguantar más y la abrace, algunas lágrimas caen sobre mis mejillas. ella tardó un poco en reaccionar ya que se apartó de mí muy molesta. De pronto sentí una mano en mi mejilla, al darme cuenta Elisa me había dado una cachetada.

Mi mejilla ardía bastante y siento dolor en ella, pero eso no era lo que me dolía, Lo que me duele es que ella finja que no me conoce, su mirada fría y molesta. Ya no tiene la mirada que antes me miraban con amor, y con brillos en los ojos.

Wow, eso no me lo esperaba.

Sé que te lastimé pero no es para tanto.

Ella me mira a los ojos con una mirada fría, y serio, ella se levanta y agarra la mano del niño —Perdón pero creo que se está equivocando de persona, Permiso ya nos vamos— Dice ella fingiendo no conocerme.

¿Enserio?

¿Estás fingiendo no conocerme?

Ahora resulta que me volví un extraño para ella, eso duele.

—Mami, ¿Conoces a este señor?--- Pregunta el niño mirando primero a su madre y después a mí con una mirada de confusión.

—No mi amor, no lo conozco. Es mejor que nos vayamos de aquí— Ella agarra la mano de su hijo, lista para irse pero..

—Elisa, espera— Se detiene pero no voltea para mirarme, solo se queda ahí —Necesitamos hablar—

—Lo siento señor, pero como ya le dije me está confundiendo de persona— Dicho eso, ella se va dejándome ahí parado sin comprender por qué ella finge no conocerme.

No me pude quedar ahí de brazos cruzados viendo como su sombra se va desapareciendo poco a poco de mi vista, así que la perseguí durante el día que ella estuvo en el parque.

Por lo que ví solo estuvieron jugando, comiendo, y disfrutando del día como madre e hijo. Esta sería nuestra familia pero al parecer ya hiciste la tuya. Pero lo que me hiciste, fue muy doloroso para mí que fue muy difícil perdonarte. A pesar de tus mentiras, Te seguía y aún te sigo amando. Ahora soy yo, quien te ruega por tu perdón.

Cuando ellos se fueron, yo los seguí pero no tan de cerca para que no me cacharan. Al estacionarme en el lugar donde ellos se bajaron, me dí cuenta que es en donde ella vive ya que se bajaron, y entraron a la casa.

Estuve un rato ahí estacionado solo para ver sí salía su marido pero el hombre nunca se apareció, pero también anoté la dirección de su casa para no olvidarlo.




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