Matrimonio Forzado: Vengaza y Secretos.

55 ADRIÁN DESPIERTA-

—Ya vamos.. ah pero antes…— Antes de que pudiera terminar la palabra, Jihoon levanta su plato, lo lleva al lavado y lo empieza a lavar.

Yo también lavo mi plato, en cuanto terminé nos vamos, bueno más bien Jihoon me lleva casi a rastras. En el camino pasamos a comprar una canasta de frutas para Adrián, Leo quería comprarlo para que se recuperara pronto.

—¡Abuelo!!--- Jihoon corre a abrazar a su abuelo quien estaba sentado en el sofá junto con los tíos y los primos de Adrián. El señor Suho se levanta para corresponder el abrazo, en unos instantes ellos se separan.

—Hola señores— Los saludé inclinándose —¿Qué han dicho los doctores?---

—Dijeron que Adrián está estable, pero aún no despierta— Me informa la tía de Adrián.

—Mi tio nos acaba de contar que tenemos un sobrino ¿es él?--- Pregunta Marcos al señalar a Leo.

—Sí, es él— Miro a Leo—Leo saluda a tu tío y a tus segundos abuelos—

—Hola— Dice Leo inclinándose por respeto a ellos, Leo me mira —Mamá, ¿Ya podemos ver a mi papá?---

—Aún no despierta, en cuanto despierte vamos a entrar—-

Nos sentamos a esperar, Leo me preguntaba cada segundo sí ya podíamos pasar a verlo… Miré a unos doctores y enfermeras correr como sí tuvieran prisa, nos levantamos pensando que algo le haya pasado a Adrián.

—¿Familiares del señor Adrián Montero?--- Al oir el nombre, fuimos con el doctor con la esperanza que nos diera una buena noticia.

—¿Cómo está mi hijo, doctor?---

—El señor Adrián Montero se encuentra bien… acaba de despertar—

Gracias…

—¿Podemos pasar a verlo, doctor?--- Pregunto.

—Claro, solamente dos personas pueden pasar a verlo— Informa el doctor, Miré al señor Enrrique quien seguramente se muere por hablar con su hijo.

—Vaya usted señor, nosotros vamos a esperar— Pero… él agacha la mirada.. no sé si es por pena.. o por no atreverse a entrar.

—Vé tú con mi nieto… seguramente mi hijo no quiera verme—

¿Por qué no querrá verlo?

Bueno supongo que tendré que hablar con él más tarde,

—Está bien, vamos a entrar nosotros primero— Miré al doctor —Mi hijo y yo vamos a pasar a verlo—

*********************

Cuando desperté, los doctores me habían dicho que estuve inconsciente 3 días, el doctor me informó que la bala que recibí no me hizo ningún daño en mi cuerpo interno, con esto ya llevo 2 cirugías en un año. También me informó que mi familia no se ha movido del hospital.

Pregunté que sí podía recibir visitas y me dijo que sí, por una parte quería ver a Elisa pero por otra parte no ya que me va a reclamar por no llevar un chaleco anti-bala.

—Hola Leonardo— Dije en cuanto miré a la persona entrar a mi cuarto, detrás de él venía Elisa quien no lucía bien, parecía un poco cansada y eso me hizo sentir un poco culpable.

—¡¡PAPÁ!!--- Gritó Leo al verme mientras corre hacia mí para abrazarme.

Me sorprendí al escuchar a Leo decirme ´´papá´´ Es como sí oyera las primeras palabras de mi hijo. Mi corazón se alegró, mis lágrimas empezaron a caer de felicidad, miré a Elisa confundido, queriendo una explicación.

—Mira papá, te traje esto— Leo me entrega una canasta de frutas.

—Gracias, Leo— Dejé la canasta en la mesita que estaba a lado mío —¿Cómo sabes que soy tu papá?---

—Mi mamá me lo dijo, me dijo que estabas casado con ella—

—Es verdad, soy tu papá… y tú? ¿Estás feliz de que yo sea tu papá?---

—Síii!! Estoy muy feliz—

—Adrian tenemos que hablar seriamente— Y.. ya llegaron los reclamos, Ella me habló con una voz firme, con esa voz que me dice que me va a regañar y de esta no la salvo.

¡¡SÁLVAME!!

—¿Podemos hablar más tarde? Ahora solo quiero abrazar a este niño que he extrañado bastante— Dije tratando de evitar la pregunta, mientras que abrazo con fuerza y con cariño a Leo.

—¡¡No!! ¡Necesitamos hablar ahora mismo!!--- Dijo ella con ese tono regañando.

—Está bien, vamos a hablar— Ella sacó su celular y marcó a alguien, en unos minutos mi suegra entra al cuarto y se lleva a Leo—¿De qué quieres hablar?--- Ya sabía el motivo pero pretendí no saber.

—¿Me puedes explicar cómo se te ocurrió la brillante idea de ir al operativo sin ningún chaleco anti-bala?---

—¿Me vas a regañar?--- Soné como un niño chico que su mamá está a punto de regañarlo.

—No que va, te voy a dar un premio— Dijo ella en tono sacartica pero su rostro se mantenía serio, enojada mientras que la mía era de un niño regañado —adrian Montero.. esto es serio! No puedo creer que hayas ido al operativo sin ningún chaleco anti-bala ¿En qué estabas pensando?--- Me pregunta con los brazos cruzados, por primera vez siento miedo de ella.

—En salvarte, en eso estaba pensando… Te tenía que sacar de ahí—

—Pero no poniendo en riesgo tu vida ¡Por dios!--- Elevó un poco mi voz —El General y Mateo hicieron muy mal en dejarte ir al operativo aún sabiendo que no tenías protección—

—Ya, por favor deja de enojarte conmigo— Dije suavizando el tono para que se le pase su enojo mientras que extiendo mi mano para que ella tome mi mano e venga hacia mí.

—El operativo salió como lo planeamos, Katina está en la cárcel, y mira.. yo estoy bien, no estoy muerto así que deja tus enojos a un lado y ven a darme un beso que muero por dartelo—

Pasaron unos segundos para que ella tomara mi mano, en cuanto ella lo tomó, la jalé hacia mí haciendo que ella cayera en mis brazos, nuestras miradas se cruzaron, lentamente fuimos acercando nuestros labios y… nos besamos.

—¿Por qué dice que Adrián no lo va a querer ver?--- Dije sentándome a lado del señor Enrrique quien mantenía un rostro de preocupación.

Solo estamos mi mamá, el papá de Adrián y yo. Los tíos de Adrián fueron a verlo mientras que su primo fue a la cafetería por algo de beber, Le pregunté ya que antes de irme a ver a Adrián, el señor Enrrique había dicho que tal vez Adrián no lo quiera ver, es por eso que no ha querido entrar a verlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.